
Todas las campañas electorales suelen ir dirigidas a lo que demoscópicamente es conocido como el electorado flotante, el furgón de los indecisos. Es aquí donde entra el juego el marketing, la imagen, las promesas estrella, las firmas ante notario... hay quien cuestiona la efectividad de estos quince días, pero ante la duda mayor entrega, presupuesto y agresividad, no vaya a ser que algún listillo se les suba a las barbas.
Pero hay quien por más actos celebre parece no tener las mismas oportunidades que el resto de candidatos. No es el único, a Montilla le pasa por charnego y a Piqué porque le boicotean los actos y no le dejan hacer campaña.
Claro que el pronóstico de Jordi Sevilla no se cumplió -al igual que cuando pensó que Zapatero aprendería macroeconomía en dos tardes- pero lo que sí parece claro es que la derrota de Montilla es inminente, su condición de charnego no se la perdonan los catalanes. Igual le hubiese salido más rentable que se presentase el propio Sevilla si es que verdaderamente quieren ganar las elecciones.
Recogiendo opiniones meramente apolíticas, algunas de ellas muy ligadas al PSC, he podido observar que por lo general son pocos los que tragan a Montilla, además de por andaluz, por inútil. Hombres y mujeres que depositaron su confianza en Maragall pero que esta vez cambiarán el sentido de la papeleta. Claro que a la hora de elegir a muchos les tiembla la mano cuando piensan en Artur Mas, todavía no tienen suficientes garantías de que los liberales y los convergentes no tramiten un pacto postelectoral, así las cosas los hay dispuestos a dar su confianza a Carod Rovira antes que a Mas por miedo a un pacto CiU-PP, manda narices.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel