
Desde que el secretario de Organización del PSOE se hizo con su espacio en la blogosfera, el hombre se divierte como un niño. En su bitácora escribe todas aquellas tonterías que no puede filtrar dentro de las bobadas que suelta en cada una de sus intervenciones públicas que agraciadamente, tan sólo tenemos que sufrir los lunes por lo general.
Su perla de hoy la ha dedicado a inventarse un Lugo Existe por aquello de que se debió acordar hoy después de muchos años de abandono, que su provincia todavía seguía en el mapa, recuerdo que muchos tenemos a diario porque su provincia forma parte de nuestro proyecto, del suyo se ve que no.
Se acuerda hoy de su provincia y no el año pasado, porque según Pepiño, durante doce años de felipismo y otros dos de zapaterismo, su provincia era la última... y él nunca había dicho ni pío. Claro que su entusiasmo y su positivismo no es compartido ni siquiera en las filas de su partido en la capital de la provincia.
Por un momento vamos a ponernos en el caso de que lo que rubrica Pepiño es verdad. Ya sé que es muy complicado, pero vamos a hacer un esfuerzo. Este lucense, además de ser diputado por su provincia, es secretario de Organización del partido gobernante en España. Como hombre de partido a nivel nacional, cualquier dirigente/militante/simpatizante socialista o simplemente ciudadano tiene derecho a pedirle explicaciones de porqué Lugo tiene tanto y por ejemplo Ourense, Pontevedra o La Coruña, tan poco. Eso es lo que deja a entender en su último post.
Yo me alegraría por Lugo, sin duda. El problema es que al ver la partida que recibirán los lucenses en el próximo ejercicio no he sido capaz de ver tan sólo una nueva obra licitada. Ah sí, un puente para el río Miño para el que tan sólo destinan 100.000 euros, una quinta parte de su coste total. El AVE emigró por la espera, y la capital de la provincia continuará sin estar conectada con tren con gran parte de Galicia.
A Blanco le falta, entre otras muchas cosas, picardía. Quizás le haya levantado el ánimo a algún que otro lucense antes de leerse a fondo la partida, pero seguramente el resto de Galicia se preguntarían porqué a ellos sí y a mí no; todo ello antes de descubrir que ni hay pa ti, ni hay pa nadie.
Cuando un partido centra su gestión en los territorios antes que en las personas sufre este tipo de contratiempos. El artículo escrito por José Blanco no hace más que incitar la envidia y la competencia entre territorios, algo que siempre le ha encantado fomentar al Partido Socialista. Lamentablemente ni un lucense, ni un pontevedrés, ni un coruñés, ni un ouresano tienen motivos para sentirse ciudadanos de primera, más bien todo lo contrario.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel