
Si hay persona en este mundo que ponga de los nervios a la vicepresidenta primera del Gobierno, ese es Eduardo Zaplana. El que fuera ministro en los precedentes gobiernos de Aznar, es un hombre que está en el centro de la diana de numerosos medios de comunicación así como del bloque anti-PP que forman el PSOE y la parte opositora que no corresponde al Grupo Parlamentario Popular.
Eduardo ha sido el gran perseguido en la inquisición que todos formaron contra el Partido Popular a raiz de la guerra, incluso más que Ángel Acebes.
Recuerdo aquellos años -yo era muy joven- en los que Zaplana era presidente de la Comunidad Valenciana y era todo un ejemplo para el resto de sus compañeros, era el más centrista, el de mayor proyección de futuro, era un hombre a la vanguardia de las reformas, querido como nadie y con una gestión que no formulaba ningún tipo de dudas; de sus manos salió la primera Ley de Parejas de Hecho que se aprobó en este país además de otras muchas iniciativas que acto seguido sumaron correlegionarios incluso en las propias filas socialistas.
Él era el centro personificado, y puede que lo siga siendo. Con 25 años era un miembro activo de las juventudes de la UCD y se pasaba el día organizando foros políticos de tendencia liberal. Siempre fue conocido como un culo inquieto, no era para nada conformista.
Como son las cosas, en apenas dos años ha habido quien se ha encargado de bombardear su persona y difamar de él hasta la médula. Hoy parece que Eduardo representar el ala derechista del Partido Popular, un ala que a nivel interno cuesta encontrarla pero que en el cuento de Polanco y Cebrián cuenta con un papel protagonista, y hoy ya saben que la ficción se ha interpuesto sobre la realidad, a las personas nos etiquetan aún sin conocernos, como si de una medida preventiva venida del totalitarismo se tratase.
Duro y contundente, dista mucho de ser quien le pintan. Pónganse por un momento en el pellejo de Arnold Schwarzenegger, ¿se imaginan que a Arnold le llamasen asesino por la calle por haber matado a humanos en la película Terminator?. No se trata de un mismo caso, pero no dista mucho de lo que le sucede a Zaplana. PSOE y amigos crean una peli -que parece de verdad- y la cuentan, llaman a uno ultraderechista, a otro fascista y al de más allá franquista, y se quedan tan tranquilos. Claro que no lo dicen ni una ni dos veces, por lo menos unas veinte o treinta veces al día, y a la gente se le acaba quedando. Es una buena estrategia, sin duda. Mienten y difaman como cosacos, no tiene otra forma de ganar elecciones.
Tan importante era Eduardo en esta película, que llegaron a rogar la "deszaplanización" de la política, muy fuerte.
A todo esto, Zaplana estos días está en pleno auge. El pasado miércoles, este también pero en menor medida, el portavoz del Grupo Popular le sacó los colores por completo a Fernández De La Vega. Tanto es así que la vicepresidenta tuvo que acabar culpando al gobierno canario para quitarse de encima el marrón de la emigración.
A mayores, y cuando la investigación está dándole la razón al Partido Popular, Eduardo Zaplana ha decidido asumir todo el peso de la investigación del 11-M convencido de que todavía queda mucho por averigüar.
Si por algo destaca el ex-presidente de la Comunidad Valenciana, es por su contundencia y su gran oratoria. Hay quien dice que tiene un tono ideal para hacer oposición, al contrario que Ángel Acebes. Posiblemente el tiempo le dé la razón, o no. A él le han hecho mucho daño y los medios le han puesto donde les era más cómodo.
Entiendo que sea inevitable ligarlo al pasado, a los años de Aznar, pero hay que recordar que este precisamente fue un legado francamente bueno como para tenerlo como referente. Pero lo que no puedo a entender es que a Zaplana se le critique por ese aspecto y a Rubalcaba, que fue portavoz del gobierno de los GAL, ni siquiere se le toque.
La contundencia y fuerza de una oposición no va a escala de la radicalidad de sus ideas. Yo abogo por una oposición fuerte y crítica, pero de centro. Siento que la ciudadanía no está sabiendo diferenciar ambas baras de medida, y de ahí viene el principal error. Zaplana, para este tipo de oposición, es un crack.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel