
El ministro del Interior francés, Nicolás Sarkozy se está convirtiendo en un referente político para los liberales y democristianos de toda Europa. Sobre su persona recan muchas de las esperanzas vertidas por millones de europeos que todavía ven posible una Europa unida, convergente y bajo una misma constitución.
El más que probable futuro presidente de la república francesa se ha mostrado en estos últimos días tajante en las formas y convincente en sus argumentos a la hora de tratar cuestiones que hoy dan más de un quebradero de cabeza a nuestro país vecino.
En una entrevista publicada en ABC la pasada semana, Sarkozy se refirió a la inmigración ilegal en estos términos:
Cuando se tienen papeles, uno se queda en Francia y tiene unos derechos garantizados. Cuando no se tienen papeles, se cumplen las condiciones para ser expulsado al país de origen. Ése es el primer principio. Segundo principio: nada de regularizaciones automáticas. Lionel Jospin regularizó a 80.000 ilegales. Resultado, el número de peticiones de asilo se multiplicó por cuatro, pasó, entre 1997 y 2002, de 20.000 a 80.000 peticiones por año. Nada de regularizaciones automáticas, como preveía la ley Chevènement. ¡Si consigues estar diez años clandestinamente, de premio se te den papeles!
Con respecto a la situación de España, que afecta inevitablemente a la nación francesa, el lider de la UMP reconoce un efecto llamada a la raiz de la regularización masiva aprobada con meses de antelación en el año 2005 que hace que el ejecutivo español "no pueda controlar actualmente el flujo de redes clandestinas" que más tarde traspasarán la frontera de los Pirineos.
En otros aspectos, Sarkozy se ha mostrado dispuesto a reestablecer una cordial relación entre su país y Norteamérica."Quiero que reconstruyamos la relación transatlántica...sin arrogancia, sin puestas en escena" afirmó.
El efecto Sarkozy se está convirtiendo en un fenómeno desconocido en parte pero del que es sabido su voluntad y valentía por dar un importante giro en la política exterior tanto francesa como de la Unión Europea. Sus ambiciones de futuro van más allá de la mera presidencia de Francia y aunque en su país todavía crean escepticismo medidas como la del servicio cívico obligatorio, el ministro del Interior francés está convencido de poner las bases de "un nuevo humanismo" sin olvidar la preservación del medio ambiente.
El pasado mes de marzo y coincidiendo con la Convención Popular que organizó su partido homólogo en España -Partido Popular-, Sarkozy dejó atónitos a los allí presentes mostrando su convicción y su deslumbrante oratoria para transmitir ilusión, ganas y voluntad a los militantes populares. Nicolas Sarkozy fue, sin duda alguna, el gran protagonista de la convención homóloga a la que celebrará el Partido Socialista esta semana copiando elementos allí existentes como la figura de un moderador o la invitación a un gran lider internacional que en el caso de los socialistas se encarna en el demócrata estadounidense, Howard Dean. Pero sin Telezapatero, ni tarjetas rojas, nosotros somos de otro color.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel