
Hoy quiero empezar diciendo que me siento muy orgulloso de pertenecer al Partido Popular. El PP comete errores -quizás no me llegue un artículo para enumerarlos-, pero en contraste con un PSOE manchado por el negro, el ocre -e incluso el marrón oscuro- destaca, ni tanto.
Sé que a algunos les puede haber entrado la risa, a otros les habrá pasado por la cabeza aquello de quién le habrá comido el coco, o que este tío no es más que un forofo de mente cerrada. Yo lo comprendo, porque esa misma sensación me ocurre a mí leyendo artículos, comentarios, opiniones o columnas periodísticas con las que no estoy de acuerdo o que simplemente percibo sumamente desproporcionados. Todo esto forma parte de la temida y renegada subjetividad, uno de los mayores pilares de la libertad de expresión y la democracia.
Todo este rollo viene al cuento de la nueva campaña que el PSOE presentará en septiembre con motivo de su renovada obsesión por el Partido Popular. Su eslogan dice así: “El PP es Alianza Popular”. Dicho esto, poco más queda por añadir. Se empiezan a hacer un pelín repetitivos.
Si miramos años atrás, antes de la llegada de Aznar a La Moncloa (1993), el Partido Socialista ,entonces liderado por Felipe González, comenzaba a concienciarse de su inevitable derrota en las urnas a tenor de los escándalos de corrupción y del elevado índice de paro que marcó la España de principios de los noventa. Así las cosas en Ferraz no tuvieron más remedio que sacar sus armas más carroñeras, morderse la conciencia y los valores -quienes tenían de eso-, y comenzar a mentir y engañar a una España confusa, insegura pero convencida de la ineficacia y la caducidad de un gobierno socialista en decadencia. De esta forma, el PSOE sacó a la luz una eficaz y sucia campaña en la que relacionaba al PP con el doberman de la derecha que iba a robar a los pobres para dárselo a los ricos y que recortaría las libertades por haber heredado el autoritarismo franquista. Francamente dió sus frutos y el Partido Popular perdió, contra todo pronóstico, las elecciones generales del 1993, lo que alargó la agonía socialista tres años más.
En 1996, Aznar ganó las elecciones y apenas tuvo que descalificar la campaña del doberman, cayó por su propio peso. Diez años después España es una sociedad más libre, más prospera, más fuerte y más madura.
Hoy el escenario no es el mismo, es parecido. El PSOE vuelve a estar en el Gobierno y el PP amenaza con ser una seria alternativa a su desgobierno. Claro que esto se da dos años más tarde de la llegada de Zapatero, no diez como ocurrió con González. El proceso está acelerado y al igual que quieren hacer ver que Rajoy es un doberman, Moncloa enchufa el ventilador de la basura. ¿Y saben qué es lo siguiente? que el Partido Popular vuelva a ganar las elecciones.
Recalco en que el escenario no es el mismo. González pudo asustar en base al desconocimiento por parte de la sociedad de un gobierno popular. Hoy los españoles ya no tragan, saben que en el PP hay una alternativa seria de gobierno, y eso, entre otras muchas cosas, será lo que lleve a Rajoy a La Moncloa en las Generales del 2008.
Les encanta mirar al pasado, ¡y mira que se dieron hostias!.
javidoradopd@yahoo.es
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Martes, 29 de mayo
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