Espero que todos los gallegos/as hayamos pasado un feliz 25 de julio a la par que muchos españoles que al mismo tiempo pudieron disfrutar del día festivo en recuerdo al patrón de todos los españoles.
Lo que pudo ser, y espero que haya sido, un día de fiesta para los gallegos, se ha convertido en caos, desorden y enfrentamientos a nivel institucional. Ha sido una verdadera vergúenza observar la manera en la que la Xunta en sus diversas ramificaciones celebraron tan señalado día.
Pérez Touriño ha comprobado por si le cabía alguna duda que la situación se le va de las manos, y que lo que pretendía ser un gobierno de todos, se ha convertido en una absurda estupidez que pagamos todos. En primer lugar sus socios del gobierno ningunean como nadie había hecho nunca los actos oficiales y la tradicional ofrenda al Apóstol al no haber asistido a la misma. Claro que Touriño a su vez se ha comportado como un pésimo anfitrión al no haber invitado ni a Núñez Feijóo ni al Partido Popular a un acto que precisamente debe de ser un símbolo de confraternización entre todos los gallegos. Tuvo que ser el Arzobispado quien invitase al líder político con mayor respaldo en Galicia a dicho acto.
Al final el 25 de julio se tiñó de homenaje al ejército de Pancho Villa y cada uno hizo lo que le petó. Los independentistas se manifestaron, se enmascararon, pidieron la autodeterminación y más tarde se fueron a escuchar un mitin de Anxo Quintana. Touriño reservó los actos oficiales únicamente para la cúpula socialista y en A Véspera se encargó de marginar, una vez más, a la fuerza política mayoritaria de Galicia.
Esta división que hoy protagonizó la clase política gallega, en especial el gobierno bipartito, tuvo su guinda en las campañas institucionales de las distintas consellerías según fuesen de un color político o de otro. Por poner el ejemplo de un periódico, el Faro de Vigo dedicó en el día de ayer ¡seis! carillas enteras a las campañas institucionales de la Xunta. La mitad pertenecientes a las consellerías del BNG (Industria, Medio Rural y Vivienda), dos remitidas directamente desde la Presidencia de la Xunta (Secretaría Xeral de Comunicación y de Política Lingüística) y otra como Xunta de Galicia en general.
Las campañas de las consellerías bloqueiras giraban alrededor de una misma frase de Castelao ("...hai una patria que se chama Galiza...") escoltada de expresiones como Nazón de Breogán, País, Galiza o Nación. Por otra parte, las campañas de Presidencia tenían un aire completamente diferente y llamaban a Galicia por su nombre y sus frases tenían un tono diferente que es de agredecer como por ejemplo "Sentímonos parte dela" o "Galicia somos todos".
Un país dividido y enfrentado, han conseguido lo que querían. Se han encargado de estropear la fiesta de la concordia, símbolo de armonía, encuentro, convivencia y confraternidad y la han convertido en un acto político del que escapa la gran mayoría del pueblo gallego.
En este año que llevamos de bipartito, cambiar hemos cambiado, han cumplido su promesa, pero...¿era esto lo que deseábamos la mayoría de los gallegos?.
Los comentarios para este post están cerrados.
as corridas de touros son un espectaculo triste e noxento onde unha persoa disfrazada de paiaso mata e tortura a un animal, para divertivento dunha xentalla que disfroita coa sangue e a morte, pensaran que estan no circo romano. deberian estar prohibidas e algun destes que lles vai a marcha tratados por un psiquiatra.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel