Hasta la pasada noche del jueves al viernes -¡parece mentira!- la campaña del referéndum sobre la reforma del Estatut no había comenzado. Aunque tan sólo fuese un mero plazo legal y la única diferencia es que puedan invitar al electorado a decantarse hacia una u otra posición, algunos partidos se han desviado de la reforma estatutaria para centrarse en lo que les interesa verdaderamente: la Presidencia de la Generalitat.
El otro día un afable compañero de clase me comentaba que a CiU la victoria del sí no le interesaba tanto como a Maragall, que incluso iban a pedir el voto afirmativo con la boca pequeña, y que se apostaría unas copas a que su líder Artur Mas votaría en blanco. A mi me costó creerlo, sobretodo por el amplio dispositivo de t-shirts que reparte entre su público en los mítines, pero cada vez que le oigo hablar me da la sensación de que la aprobación del Estatut le importa más bien poco y su objetivo a medio plazo es hacerse con la batuta del Govern.
En un hotel de Barcelona y ante más de 300 empresarios y dirigentes de CiU, Mas dedicó su primer acto de la campaña del referéndum del Estatut a avanzar las vértebras de su programa electoral para la próxima legislatura: eliminar el impuesto de sucesiones y reducir a la mitad el déficit público. Y algunos nos preguntamos, ¿será este el momento más oportuno?.
No es el único. El PSC, aunque despreocupado de anunciar sus promesas estrella, mantiene una lucha interna importante para encabezar las listas al Parlament por Barcelona o lo que es lo mismo, ser candidato a (volver a) presidir la Generalitat de Catalunya.
Maragall contra Montilla, el otro duelo del referéndum titula La Razón en un artículo del pasado viernes donde ya se comienza a hablar de un hipotético Tinell II -¡Qué horror!- o de una sociovergancia posterior a las elecciones del próximo otoño.
Ambos síes han apelado al Espíritu de Maciá por el "alto valor cívico del patriotismo" expuesto por el presidente Francesc Maciá (ERC) en 1931 para convencer a los ayuntamientos catalanes de las ¿bondades? del nuevo Estatut.
El PPC tampoco se encuentra al margen de esta desviación electoralista. Uno de sus principales recursos cartelísticos lo dedica a recordar barbaridades y verdaderos escándalos políticos de estos tres años y medio de tripartit (ahora BIPartit) para conseguir desgastar, más si cabe, la gestión del gobierno autonómico liderado por Maragall. Piqué por su parte recurre al Espíritu de Sau, al consenso con el que se hizo el Estatuto actual, frente al nuevo Estatut, que impone, "disenso, discordia, confrontación y ruptura".
Para ERC no está siendo fácil fidelizar a sus votantes en favor del no. A Rovira le cuesta enfocar su mirada hacia el próximo otoño porque enfrente se encuentra una cordillera que va a costar mucho trabajo superar. La primera el referéndum que como sea un fracaso, Puigcercós pondrá las espadas en alto para hacerse con la Secretaría General del partido y su consecuente liderazgo al frente de los republicanos. Para ellos, no hay más espíritu que el de la independencia.
Tengo miedo, en ocasiones veo espíritus, unos me dicen venir de la segunda república, otros me llaman hijo de puta y otros me dicen que me vaya, que sobro, que esta es su casa. Pobre de mí.
Martes, 29 de mayo
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel