Cuando al Estatuto catalán apenas le faltan los últimos flecos para su aprobación definitiva y cuando Andalucía avanza en el camino de la arrogancia, la sociedad española comienza a concienciarse de que esta "segunda transición" es fruto de intereses políticos y no ciudadanos, aspecto que puede herir de bala este proceso que hoy por hoy parece imparable.
En Cataluña, ERC no para de patalear y de contradecirse, en el PSOE observan preocupados como la mayoría de su electorado no acaba de entender este nuevo concepto de Estado, CiU se frota las manos y saca el mayor rédito electoral posible y el PP dice "NO" pero Piqué con la boca pequeña igual un "no del todo". ¿A qué están jugando?.
Por otra parte en Andalucía el pueblo observa como el gobierno autonómico se ha sacado de la manga una reforma que habla de "realidad nacional" algo que ni siquiera sabe que significa ni su propio presidente. ¿Porqué no explican a sus ciudadanos en que va a cambiarles la vida al denominarse "realidad nacional" en el preámbulo?. De principio lo único que tenemos claro es que más del 90% de los andaluces no creen que su Comunidad Autónoma sea una nación. Una muestra más de que estas reformas se elaboran de espaldas a la ciudadanía. Los españoles no ven los nuevos estatutos como una necesidad de primer orden mientras algunos políticos sí. ¿Se siente el pueblo incomprendido?.
Claro que Ibarretxe y Quintana no se quieren quedar atrás. Da igual que su tierra no lo necesite, pero el "orgullo nacional" es lo último que se pierde. A la mierda el empleo, la vivienda, el comercio, la educación... la cuestión territorial es el eje de actuación pese a quien le pese.
La distancia entre los políticos y la calle es una brecha cada día más amplia que se alimenta de cruces de declaraciones en los que los espectadores de este espectaculo sólo tienen claro que el PSOE y el PP muestran dos versiones totalmente distintas. Por una parte con este reformismo llega la panacea y por otra se rompe España. ¿A quién hacer caso?.
Cuando a finales de los setenta y durante los ochenta se elaboraron los primeros estatutos autonómicos, los españoles tenían claro que su cultura regional no sólo iba a ser reconocida sino que se iba a potenciar, tendrían mayor cercanía a las instituciones, algunas competencias claves se descentralizarían... hoy Cataluña tiene un sentimiento de nación y Andalucía es una realidad nacional pero todo queda en el aire y en el precioso arte de la dialéctica.
Seamos prácticos, concisos y claros ¿de qué coño nos está sirviendo todo esto?.
Sin prisas, por favor.
Sábado, 18 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales| Febrero 2012 | ||||||
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