Izquierda Freudiana
22.06.09 @ 17:13:51. Archivado en Psicoanálisis, Cultura, Filosofía, Política, Prensa
¿Por qué recuperar hoy estos intentos de cruce entre psicoanálisis y marxismo? Nos encontramos en tiempos posmodernos con versiones estructuralistas y posestructuralistas del psicoanálisis y del marxismo, donde quedaron depurados ciertos elementos “negativos” tales como el sujeto histórico, el humanismo, la transformación social y la revolución. Parecería que somos efectos de estructuras ahistóricas que nos trascienden. La versión hegemónica y posmoderna del psicoanálisis lo ha transformado en una cosmovisión. Sostiene que, en última instancia, toda nuestra subjetividad depende de una estructura del deseo inconsciente. Y a partir de allí se pueden entender todos los fenómenos, incluidos los sociales, tal como los desarrollos de Lacan y sus discípulos a partir de la formulación de los cuatro discursos, y tomar el propio capitalismo como discurso.
Rescatar estos cruces entre psicoanálisis y marxismo nos permite rescatar la posibilidad de la lucha emancipadora, además de sostener la complejidad de nuestra propia subjetividad.
La subjetividad, tal como la entendemos, precisa de diferentes campos del saber para poder dar cuenta de su complejidad y plantearse un proceso de transformación individual, familiar y social. Unicamente el reduccionismo lleva a considerar que la subjetividad puede ser abordada desde una sola perspectiva, o bien con la coartada que implica considerar múltiples perspectivas sin relación alguna entre sí. Todas válidas, en un intento posmoderno de suponer que cada una puede tener algo de verdad.
El concepto de subjetividad está poco definido al día de hoy. No se sabe de qué hablamos cuando hablamos de subjetividad. Nociones como “producción de subjetividad”, “cambios en la subjetividad”, “desubjetivación”, suelen estar valoradas pero pocas veces aclaradas. Así se conforma un horizonte amplio de definiciones con poca precisión. Al día de hoy es política y científicamente “correcto”, desde estas versiones posmodernas, considerar que la subjetividad es “múltiple” y se puede decir “bio-psico-social”. Pero nunca se profundiza en cuál es la relación y las determinaciones entre los términos, ya que se recurre a la coartada de que todas pueden ser válidas.
El concepto de subjetividad proviene de la filosofía, donde abarca los “fenómenos psíquicos en cuanto fenómenos de conciencia” (Abbagnano, Nicola, Diccionario de Filosofía, Fondo de Cultura, México, 1974). Pero luego fue tomado por diferentes campos: el sociológico, el psicoanalítico, el psiquiátrico, entre otros. El atravesamiento de estos campos implica diferentes conceptualizaciones de la subjetividad. Por un lado, las versiones sociologistas, donde lo determinante es la constitución social del sujeto; versiones psicologistas, donde lo determinante es lo psíquico; y versiones organicistas, tal como la psiquiatría actual, donde se supone que nuestra biología ofrecerá todas las explicaciones. Por lo contrario, sostener la complejidad de la cuestión de la subjetividad en la actualidad implica considerar qué interrelación hay entre lo bio-psico-social.
* Fragmento de la introducción de A la izquierda de Freud.
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Jorge Gómez Alcalá
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