Witold Gombrowicz y el diablo
10.07.09 @ 08:44:14. Archivado en Personajes, Literatura, Colaboraciones
JUAN CARLOS GÓMEZ
Todos los hombres, según sea el lugar donde nazcan, empiezan a tener desde jóvenes algún sentimiento negativo hacia alguna nación, pueblo o religión. La geografía y la historia pusieron a los polacos en el trance de temer y de odiar a los alemanes y a los rusos: tenía la sensación de que Berlín, igual que lady Macbeth, se lavaba las manos sin cesar. El diablo y el mal son socios desde que Dios creó el mundo, una sociedad que preocupaba mucho a Gombrowicz.
Durante sus paseos por el Tiergarten de Berlín se le presentaba el diablo en forma de pájaro, la muerte en directo, como un pájaro que venía a posarse sobre su hombro.
“Medite ahora mi situación. Heme aquí, en Berlín, todo Berlín a mis pies, el centro, del otro lado el castillo de Bellevue y Wedding y Tempelhof, ciudad endemoniada, el bunker de Hitler a cinco cuadras detrás del Tiergarten (...)”
Jorge Gómez Alcalá
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