Psicoanálisis y Sociedad de consumo
07.07.11 @ 20:32:00. Archivado en Violencia, Psicoanálisis, Teoría, Economia, Política, Colaboraciones, Salud Mental, Otros Autores, Investigación
Ateneo de Madrid 17/06/2011
Edgardo Luis Mier Noya
He trabajado el artículo de una colega, Esperanza Molleda Fernandez “Las dos caras de la ideología del capitalismo tardío” de libro “Triunfo y fracaso del Capitalismo”
Para el psicoanálisis los sujetos están determinados por el lenguaje ya el hecho de ser un sujeto es un efecto del significante. Lacan dirá que un sujeto es un significante para otro significante. Ahora bien en lo colectivo no hay un lenguaje neutro sino que el lenguaje tiene un estilo determinado, está estructurado como un discurso.
Los significantes que han marcado la subjetividad de todos y cada uno de nosotros provienen de un discurso social que no está exento de ideología es decir una orientación concreta que subraya determinados valores como ciertos de una manera incuestionable; la madre introduce al niño el discurso…”tu eres MI niño, eres “… mi…” dándole consistencia al ser. En eso consiste nuestra realidad, no existe realidad, fuera de un discurso y no hay discurso que no sea ideológico.
Todo discurso nos cuenta un relato de cómo es el mundo y que implica una ordenación política de la cultura y de la convivencia, la ideología construye una imagen sin fisuras.
Según ZIZEK la ideología es un entramado simbólico que intenta ordenar cuestiones que tienen que ver con la existencia misma –la vida, la muerte, la relación entre los sexos, la relación con el otro- este entramado simbólico no es inocente, la ideología busca en realidad convencer de su verdad y regula el imposible acceso a la completud situando el origen de ese imposible en algo exterior al propio colectivo que sustenta la ideología y por otro lado da sentido a la vida.
La ideología está orientada a la acción a mantener la ilusión de que continuamos caminando todos juntos en una misma dirección, de esa manera se orienta la identidad y la actividad de los individuos, creencias, actitudes, opiniones, el individuo encuentra en el entramado simbólico compartido aquellos significantes amo que le constituyen como sujeto, la construcción de argumentos imaginarios allí donde el saber falla.
La ideología capitalista tiene dos caras, se pasa insensiblemente de una cara a la otra. Una cara es la neoliberal: seguir produciendo y seguir consumiendo para generar más beneficios, la otra cara es la progresista que pretende subvertir con sus dichos el orden establecido pero con sus actos no hace más que apuntalarlo.
Estamos entre el discurso canalla que hace pasar por honesta la confesión de realismo y la falta de escrúpulos y el tonto que habla pero que con su decir no produce ningún efecto. Es precisamente la dialéctica entre estas dos caras la que mantiene el ímpetu vital del capitalismo: el bipartidismo.
La izquierda y la derecha trabajan para que el sistema funcione, ambas son necesarias para que nada cambie y ambas tienen algo en común: lo que según Lacan caracteriza al discurso capitalista, la negación de la castración y sus consecuencias es decir la angustia de castración para el que posee -o cree poseer- el FALO y la envidia para el que no lo posee -o cree no poseerlo. Y ¿que es el falo? Es un significante ese que se cree puede venir a completar, a llenar la falta en ser constitutiva del ser hablante. Es el significante del deseo, lo imposible de su función hace que el falo se mueva no hay nadie que lo tenga de una vez por todas y para siempre.
En consecuencia hay una preocupación permanente por el falo alrededor de quien lo tiene y quien no y la dificultad para sostener tanto su tenencia como su carencia. La cara capitalista se encarga de sostener la ilusión de poder tener el falo en forma continua y la izquierda se encarga de la idea que lo podamos tener todos.
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Jorge Gómez Alcalá
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