Política y Psicoanálisis
24.06.11 @ 10:39:07. Archivado en Psicoanálisis, Filosofía, Economia, Política, Colaboraciones, Otros Autores
Edgardo Mier Noya. Psicoanalista
Conferencia Madrid 11/03/2011
Acepté la propuesta de hablar de psicoanálisis y política porque cuando yo hago mis primeros pasos en psicoanálisis ya me consideraba de izquierda ya había tomado una posición llámese política ante un hecho político. En la Argentina de aquellos años era difícil sustraerse del hecho político. Pienso que el hecho político tiene que ver con lo real, con algo que irrumpe, mientras que la política, mas ligada al deseo es un “intentar hacer con” ese hecho.
Me preguntaba si había alguna forma de entender el psicoanálisis desde la izquierda o al revés que opinaban los psicoanalistas del marxismo ¿hay algo compatible entre psicoanálisis y marxismo? ¿Puede uno ser psicoanalista de izquierda? Es tan controvertido como hablar de izquierda peronista, ¿se puede ser peronista y ser de izquierda? Si Perón mismo no era de izquierda.
Freud era escéptico respecto de las derivas de la intentona revolucionaria.
Los psicoanalistas comunistas post-feudianos imaginaron que el comunismo curaría las neurosis a través de la liberación sexual que implicaba, idea desmentida por los hechos.
En Lacan es frecuente encontrar un tratamiento más bien irónico de las distintas formulaciones de la izquierda clásica "la revolución como retorno al mismo lugar" "la protesta como un llamado a un amo todavía más feroz". Para el psicoanálisis el hecho de presentar al colectivo social y también al sujeto como constituido a partir de una fractura incurable y sin solución descartan toda posibilidad de reconciliación de la sociedad con ella misma, una sociedad reconciliada consigo mismo desde Lacan es imposible... "Solo hay despertares en singular" -decía- quizás por eso se mostraba pesimista de los acontecimientos sociales.
Entonces…
¿Solo se podrá hablar de psicoanálisis en el liberalismo? ¿Será el capitalismo la única condición política para su desarrollo?
He tomado dos textos en los que he basado este escrito: “El lenguaje del YO en la modernidad” de Manuel Fernandez Blanco y “Desde Lacan: Heidegger” de Jorge Alemán y Sergio Larriera.
La relación del sujeto con el "capitalismo pulsional" (como lo nombra Manuel Fernandez Blanco) sufre una merma de lo simbólico y una sobre determinación mayor de los registros imaginario y real. Frente a los antiguos y universales ideales sociales se establecen nuevas formas al servicio de la adaptación al goce particular. Las normas del YO IDEAL se hacen mas fuertes: hay una explosión del imperio de las imágenes no reguladas por el lenguaje sino por la ESCRITURA CIENTÍFICA, decadencia del IDEAL DEL YO y desarrollo del YO IDEAL.
Freud produjo una primera subversión del sujeto cartesiano al descubrir el inconsciente, desde entonces el YO no está donde se pensaba, el concepto del Yo sirvió a los post-freudianos para proponer al sujeto significantes amo a los que identificarse, pero de esa manera se traicionaba el propio descubrimiento de Freud; o hay identificaciones o hay psicoanálisis, la técnica, la evaluación y el cognitivismo son ejes de categorías clínicas que tratan al deseo como cuantificable y evaluable, pero algo se les escapa, algo que es irreductible: los modos de gozar del sujeto y la civilización frente a los imperativos del capitalismo -el nuevo discurso del amo- el psicoanálisis se despliega como subversivo porque aporta un saber que no es cuantificable, que no es universal, es un saber singular, un saber acerca del modo de gozar.
Permítanme hablarles un poco del YO, de como se constituye, hay que saber de qué hablamos cuando decimos YO. El YO no es un punto de partida, el niño no tiene un sentimiento de unidad corporal, su imagen no está integrada ni su YO constituido, el punto de partida es un organismo y el YO una posibilidad frecuente, por suerte, pero algunas patologías graves dan cuenta de la dificultad de algunos niños para asumir una imagen corporal, de establecer límites corporales distinguir lo que es suyo lo que le pertenece y lo que no, hay quien no puede lograr un YO.
El YO del neurótico se constituye a través de la identificación imaginaria ese YO es siempre un préstamo que el sujeto se otorga y que tiene que ver con esa imagen unificada del espejo, por supuesto no es necesario que haya un espejo delante la imagen del otro es suficiente, esa imagen le fascina en cuanto unificada, completa, este efecto de fascinación va a ser permanente nos quedamos fascinados cuando aparece alguien que parece tener lo que a nosotros nos falta se le supone completo. Esta identificación va acompañada de dos afectos uno es la alegría, al principio, por creer tener lo que no se tiene y su contracara la angustia cuando cualquier azar hace que esa imagen completa se rompa; el otro afecto es la agresividad ya que por esa dependencia el YO es siempre otro, el YO nunca es más que la mitad de uno mismo, de ahí la relación mortífera que tenemos con nuestra propia imagen y la relación de agresividad para con los semejantes, muchos sujetos no reconocen su propia imagen ante el espejo o en una foto, no por una despersonalización psicótica sino por que el YO es otro. Esa imagen ideal de mi mismo, eso que me otorgo de manera imaginaria está determinada simbólicamente, es el YO IDEAL, el YO IDEAL está determinado por los ideales de cada uno, si el ideal de un sujeto es la honestidad cualquier conducta deshonesta hará que la imagen del YO IDEAL se resienta porque no está acorde con el IDEAL DEL YO, entonces el YO IDEAL tiene una subordinación simbólica con el IDEAL DEL YO.
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Jorge Gómez Alcalá
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