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La banalización de la injusticia social

Permalink 20.01.10 @ 20:09:31. Archivado en Personajes, Violencia, Economia, Política, Educación, Salud Mental, Salud, Investigación

Envio el capitulo 1 del libro "La banalizacion de la injusticia social". Este libro, de gran repercusión en Francia, publicado por Ediciones Seuil, es un hito en la obra de Dejours que aborda la situación social actual desde una perspectiva novedosa y diferente a la de otros franceses "célebres"...
Carlos

Por Christophe Dejours

¿Cómo tolerar lo intolerable?

Nadie duda que aquellos que han perdido su empleo, aquellos que no pueden encontrar uno (desempleados primarios) o encontrar uno nuevo (desocupados de larga duración) y que sufren el proceso de desocialización progresiva, padecen. Cada uno sabe que este proceso conduce a enfermedades mentales o físicas, o, a las dos a la vez, por intermedio de un ataque a los cimientos de la identidad. Hoy en día todos comparten una sensación de miedo por sí mismo, por sus seres cercanos, por sus amigos o por sus hijos, frente a los riesgos de la exclusión.

A fin de cuentas, todo el mundo sabe que cada día se agranda, en toda Europa, el número de excluidos y las amenazas de exclusión; y nadie puede esconderse honestamente tras el velo demasiado transparente de la ignorancia que disculparía.

Pero no todo el mundo comparte el punto de vista según el cual las víctimas del desempleo, de la pobreza y de la exclusión social, serían también víctimas de una injusticia. En otros términos, hay aquí, para muchos ciudadanos, un clivaje entre padecimiento e injusticia. Este clivaje es grave. Para quienes lo adoptan, el padecimiento es, por cierto, un malestar, pero este malestar no conlleva necesariamente una reacción política. Puede justificar compasión, piedad o caridad, pero no desencadena necesariamente indignación, cólera ni llama a la acción colectiva. El padecimiento no suscita un movimiento de solidaridad y de protesta a menos que se establezca una asociación entre la percepción del padecimiento y el hecho de una injusticia.

Bien entendido, si el padecimiento de otro no es percibido, el problema de la movilización en la acción política no se plantearía, aún menos el de la justicia.
Para comprender el drama que constituye la debilidad de la movilización contra el desempleo y la exclusión, sería necesario estar en condiciones de analizar precisamente las relaciones y los lazos que se tienden o deshacen entre el padecimiento de otros y la injusticia (o justicia).

Las personas que disocian su percepción del padecimiento de otros del sentimiento de indignación que implicaría el reconocimiento de una injusticia suelen adoptar una postura de resignación. Resignación frente a un “fenómeno”: la crisis del empleo, considerada como una fatalidad, comparable a una epidemia, a la peste, al cólera, o incluso al sida. De acuerdo a esta concepción, no habría injusticia, tan sólo un fenómeno sistémico, económico, sobre el cual no tendríamos incumbencia. (Entonces, incluso si se tratara de una epidemia como la del sida, constatamos que las reacciones de movilización colectiva son posibles, y que no estamos obligados a aceptar el factum, ni a adherir a la tesis de la “causalidad del destino” que aquí sería más la consecuencia de una parálisis de la capacidad de análisis [Flynn, 1985]).

Creer que el desempleo y la exclusión son el resultado de una injusticia o concluir, por el contrario, que éstos resultan de una crisis de la cual nadie es responsable no está incluido en una percepción, en un sentimiento o en una intuición, como es el caso con respecto al padecimiento. El problema de la justicia o de la injusticia implica en primer lugar la pregunta por la responsabilidad personal: ¿la responsabilidad de algunos dirigentes y nuestra responsabilidad están o no implicadas en este malestar?

Las nociones de responsabilidad, de justicia incumben a la ética y no a la psicología. El juicio de atribución, por su parte, pasa en primer lugar por la adhesión a un discurso o a una demostración científica, o incluso a una creencia colectiva, que se constituye en autoridad para el sujeto que juzga.

A mi parecer, la atribución del malestar del desempleo y de la exclusión a la causalidad del destino, a la causalidad sistémica, no se desprende de una inferencia psico-cognitiva individual. La tesis de la causalidad del destino no es resultado de una invención personal, de una especulación intelectual o de una investigación científica individual. Ésta es dada al sujeto desde el exterior.

¿Por qué el discurso economicista sobre el malestar, que lo atribuye a la causalidad del destino y niega la responsabilidad y la injusticia en el origen de dicho malestar, tiene la adhesión masiva de nuestros conciudadanos, con su corolario, la resignación o la ausencia de indignación y de movilización colectiva? Para responder a esta pregunta, me parece que la psicodinámica del trabajo1, que tienen incidencia en los campos psicológico y sociológico, puede aportar herramientas iluminadoras.

En esencia, la psicodinámica del trabajo sugiere que la adhesión al discurso economicista sería una manifestación del proceso de “banalización del mal”. Mi análisis parte de la “banalidad del mal” en el sentido en que Hannah Arendt emplea esta expresión con respecto a Eichmann. No como ella lo hace en el caso del sistema nazi, sino como en el de la sociedad contemporánea, en Francia, a fines del siglo XX. La exclusión y el malestar infligidos a otros en nuestras sociedades, sin movilización política contra la injusticia, vendrían de una disociación realizada entre malestar e injusticia, bajo los efectos de la banalización del mal en el ejercicio de los actos civiles ordinarios por quienes no (o todavía no) son víctimas de la exclusión, y contribuyen a excluir y agravar el malestar de partes cada vez más importantes de la población.

En otros términos, la adhesión a la causa economicista, que agrava el malestar de la injusticia, no se desprende, como se suele creer, de la simple resignación o de la constante impotencia frente a un proceso que supera, funcionaría también como una defensa contra la conciencia dolorosa de su propia complicidad, de su propia colaboración y de su propia responsabilidad en el desarrollo del malestar social. Agrego que lo que aquí trataré de analizar no tiene nada de excepcional. ¡Es la banalidad misma! No solamente la banalidad del mal, sino la banalidad de un proceso que es subyacente a la eficacia del sistema económico liberal.

¿Es entonces una novedad? ¡No! Solamente es nueva la identificación de un proceso. Proceso que se vuelve más visible en el período actual, en razón de los cambios políticos sobrevenidos en el transcurso de las últimas décadas. Al mismo tiempo, cuando las luchas políticas y la movilización colectiva estaban más vivas y el espacio público más abierto que en la fase histórica actual, ese proceso de banalización del mal se encontraba menos accesible para la investigación. Entonces, voy a intentar analizar el proceso que favorece la tolerancia social al mal y a la injusticia, proceso por el cual hacemos pasar por un malestar aquello que, de hecho, implica el ejercicio del mal cometido por algunos contra otros.

Algunos lectores estarán tentados de detenerse porque habrán sentido que este texto no propone identificar un puñado de responsables condenables y analizar las estrategias de las que éstos se sirven para cometer sus fechorías. Incluso si los responsables existen, cuyo comportamiento amerita un análisis específico, su identificación no confiere a otros tantos, en particular a los lectores o al autor, el beneficio de la inocencia. El ensayo que sigue es un recorrido penoso, tanto para el lector destinatario como para su autor. El esfuerzo de análisis parece así necesario. Creo que permite comprender porqué no hay soluciones a corto plazo para el malestar social generado por el liberalismo económico en la fase actual de nuestro desarrollo histórico.

Pág. 1 2


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Comentarios:
RTzerX ljhzfehajpea
Enlace permanente Comentario por fuebovs 30.04.11 @ 12:27
nh0xDJ ksigwcpsfedd
Enlace permanente Comentario por rtondtcz 29.04.11 @ 02:59
AFAIC that's the best asnewr so far!
Enlace permanente Comentario por Jory 28.04.11 @ 10:41

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