Psicología,escuela y autoridad
19.01.10 @ 09:34:37. Archivado en Violencia, Psicoanálisis, Cultura, Política, Psicología, Educación, Salud Mental, Sexualidad, Salud, Investigación
Las éticas de la educación vulneradas por las violencias actuales
La autora observa que “en cada docente se concreta lo instituido socialmente, que se apropia de los mandatos y expectativas tradicionales herederos de la ética kantiana del deber ser, y esa apropiación, que es una elección, coincide con los históricos principios éticos y morales que sustentaron las pautas educativas”.
Por Eva Giberti *
Etica, desde una perspectiva tradicional, es una parte de la filosofía que tiene dos vertientes: la axiología y la deontología. Lo que se considera ético está formado por un paso más allá de lo moral. Es el producto de la reflexión que incluye la posibilidad de argumentar, deliberar y contrastar. La moral se refiere a los hábitos y a las costumbres asociadas con lo que las prácticas sociales de cada época y de cada región consideran legal, legítimo y correcto para la mayoría. (Giberti E.)
Se apuesta en favor de una ética capaz de deslindar de modo inequívoco entre “lo bueno” y “lo malo”; para pensar según ese criterio es preciso sostenerse en pautas universales, uno de cuyos referentes es la ética kantiana. Cuando es preciso discernir entre ambos se eligen comportamientos de acuerdo con los contenidos que cada quien adhiere a lo que considera “lo bueno” o “lo malo”, y de dicha elección surge la pretensión de justicia. Esos opuestos promueven la ilusión de lo sencillo para definir y calificar hechos complejos de la realidad; pero el análisis epistemológico advierte que la supuesta sencillez no es sino simplificación y reduccionismo. (Bachelard G.) Recién en la modernidad la ética adquirió su eficacia como una producción humana y no divina.
A partir de las nuevas filosofías surgió la defensa de la relatividad de algunas conductas (lo que está mal en determinadas comunidades está bien en otras), la valoración de las subjetividades, la importancia de la responsabilidad y la descalificación del logocentrismo (dado la incorporación de la dimensión inconsciente y la irracionalidad como fuente capaz de ser evaluada). Cuestionamientos que acompañaron al predominio de las éticas universales.
El psicoanálisis posicionó al sujeto como sujeto de la paradoja que reclama la aplicación de otras lógicas, no formales; la lógica de las paradojas cuenta con distribuidores que pueden pasar por el azar, la historicidad, el género y la probabilidad.
Estos criterios, asociados con otras lecturas de la realidad, condujeron a los filósofos al planteamiento de nuevas éticas, particularizadas. Las que se oponen y complementan a las universales. En estas éticas se tramita un deseo que acuerda con ciertas normatividades; de lo contrario desembocaríamos en anomia o en transgresiones despóticas (Singer).
En cada docente se concreta lo instituido socialmente que se apropia de los mandatos y expectativas tradicionales herederos de la ética kantiana del deber ser, y esa apropiación que es una elección coincide con los históricos principios éticos y morales que sustentaron las pautas educativas. Cada docente se apropia y se hace cargo por convicción habitualmente de las representaciones sociales que permiten describir la tarea: cómo se realiza y qué se espera de ella.
La idea de autoridad
Es posible introducir una articulación con la idea de autoridad que es de origen latino/romano (auctoritas) asociada con jus/juris. El rastreo de la etimología nos orienta: la encontramos en sánscrito-ugra: poderoso en el nórdico antiguo, así como en el gótico- aukan significa crecer y otra vez en latin: autor: “que hace crecer” que desemboca en auctoricare cuyo sentido y traducción es, nada menos que Ser Garante.
Cualquiera sea su aplicación, precisa del otro, lo cual implica que para existir la autoridad necesita de alguien para quien sean imprescindibles las garantías; que alguien o algo le garantice algo, le asegure que algo se cumpla que algo sucederá de determinado modo. La autoridad precisa la presencia de otros o de otro que participe en el cumplimiento de reglas que ella le garantice que se ejercitarán, la primera, el reconocimiento de ese otro, de ese sujeto que esta allí para reconocerla y confiar, mediante ese reconocimiento, que quien pone en práctica la autoridad es alguien que garante, que implica una garantía en relación con ese sujeto. La garantía de la inclusión de reglas aseguradoras para quien acate la autoridad ¿quién debe asegurarla? Debe ser creíble que esas reglas han sido formuladas pensando en ese otro que deberá ponerlas en práctica. De lo contrario no le garantizará cosa alguna. El otro, el que quede acompañado y protegido por la autoridad, incorpora la confianza que produce saber que por existir esa autoridad, alguien le garantiza que la regla deriva de la autoridad; porque una característica de la autoridad es su capacidad para aportar reglas ordenadoras de acuerdo con la época, la situación o el momento por el que se atraviesa, pues esas reglas han sido pensadas proteccionalmente para quien transita lo social, es decir que está en el mundo.
A partir de saber que la autoridad garante es estar en el mundo, y empieza por quienes nos garantizan la supervivencia desde el origen que son los padres (exceptuando a padres y madres homicidas y maltratadores).
La autoridad inicial es garante e inicialmente asociada con la dependencia del bebé; lo que garantiza es poder estar en el mundo adquiriendo la libertad que se ejercita desde los primeros pasos. Un primer cortocircuito surge cuando los padres no saben o no quieren asumir que ellos son garantía para ese hijo o hija. Que no pueden declamar autoridad si no son garantía de la enseñanza que implica ganar libertad. De lo contrario, el aprendizaje inicial conjuga aprendizaje de la libertad sostenida por una autoridad acerca de la cual no hay dudas. Y si las hay, como sucede en la adolescencia, el contenido de la autoridad tendrá que reconocer que su responsabilidad como garante debe ser modificada porque lo que se garante en la adolescencia es el reconocimiento de un sujeto que ya caminó por el mundo, ensayó sus libertades y forma parte de quienes transformamos el mundo. Es uno más y distinto.
Si la garantía que debe aplicar la autoridad se mantiene atada a la ética kantiana del deber ser estricto, a los criterios universales rígidamente aplicados arriesga convertirse en despotismo, pero hoy en día en la pubertad surge una feroz demanda de equilibrio en lo relativo a lo que deberá seguir garantizando la autoridad parental: protección aseguradora y al mismo tiempo reconocimiento de la rotura del pacto entre la autoridad de los padres y el hijo para sustituirlo por el contrato.
Ser alumno en el Mundo actual
Teniendo en cuenta que el niño y ahora el adolescente están permanentemente estimulados, bombardeados por propuestas seductoras se encuentran consigo mismos sin tener en claro qué es lo que quieren y hacia dónde elegir. Disminuye paulatinamente su libertad y pierde su idea –por elemental que sea– acerca de esa libertad. Es en este punto cuando ya no sabe qué quiere porque no se puede aportar a sí mismo las garantías que la autoridad le significaba. Ese Mundo que había empezado a transitar se torna peligroso porque de él es de donde parten las tentaciones, sugerencias que copan su libertad de elección. Es el Mundo –en realidad las prácticas sociales– que se apropian del adolescente, lo incorpora en tanto y cuando la garantía de la autoridad inicial ya no sólo no le sirve –si esta garantía no ha sido capaz de cambiar– y darse cuenta de que ahora ese sujeto adolescente precisa otra clase de autoridad y de garantías. Entonces las libertades que pone en juego son las libertades que ese Mundo, ese Otro inmenso le impone, de donde no hay libertad alguna –a diferencia de lo que niños y adolescentes piensan y sienten– porque se trata de imposiciones y porque ya no encuentran una autoridad que sea garantía; ahora son las iniciativas despóticas que surgen del Mundo cambiante las que introducen a las chicos y adolescentes en un simulacro de libertad.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Jorge Gómez Alcalá
autor
Contacto


