Néstor Norma en Buenos Aires.
20.06.09 @ 22:19:38. Archivado en Personajes, Literatura, Cultura, Colaboraciones
Mi amigo Néstor, visita la capital Argentina en estos días.
Su andar nostálgico se refleja en esta breve carta que me remite.
Son simples y emotivas notas de un viejo exiliado que trata de recuperar el olor de su infancia ya lejana.
Camino por las calles de Boedo. Imagino casas impregnadas por el fango aplastadas hoy por nuevos edificios, desparejos. Y mientras camino tarareo como una obsesión la estrofa de Homero Mansi: "San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo..." ¡Inmenso poder el del poeta que logra emocionar con cuatro palabras!
Yo no esperaba emocionarme esta tarde, pero fíjense por donde..San Juan al 3200, club vecinal Julián Centeya. Detrás de una fachada insípida un espacio espléndido y un grupo "callejero y comunitario" que recrea la historia del barrio-Boedo Antiguo se llama el grupo, les suena?. Vecinos de Boedo, mujeres que hablan fuerte y miran a los ojos, hombres mayores que reclaman mantener viva la memoria.
Ellos mismos han construído la historia, con relatos de familiares o amigos, con recuerdos propios. Hijos de españoles e italianos pobladores del Boedo rural, ¡pero si lo dijo el poeta!: "Esquina del herrero, barro y pampa.." Recuerdolo que oí en la hermosa Cádiz española -en el marco del Festival Internacional de Teatro Iberoamericano-:uno de los grandes logros de la capital porteña es la manifestación teatral insertada en el vecindario.
Ochenta vecinos están aqui presentes, completan el aforo. He visto mas teatros desparramados por las calles. Hace frío, pero tampoco estamos en La Cuarta Pared de Madrid. Ya quisiera la sala madrileña de teatro alternativo tener este público. Escuchan silenciosos,respetuosos, algo imposible de encontrar en los textos escolares. Resulta que Boedo, antes de ser cuna de poetas y tangueros, fue tierra de inmigrantes y de reivindicaciones proletarias. Obreros socialistas y anarquistas llegados de la Europa de principios del siglo XX a una Argentina que crecía incontenible. Un crecimiento desigual e injusto que le permitió, no obstante, o precisamente por eso, estar entre los primeros países del mundo. Plaza que hoy se llama MartinFierro, 1919: inmigrantes respondones se enfrentan por la jornada de ocho horas y sufren su semana trágica. Ellos también masacrados por una reivindicación que hoy se vuelve a pisotear. Boedo fue esto antes de los cafés literarios.
Después llegó la poesía. Y llegó cargada de razones sociales que explotaron entre barrios. Los poetas "realistas" de Boedo enfrentados a la poesía "pituca" de Florida. Y al fin el tango. El tango malevo que recogió e inmortalizó un lenguaje propio. El tango infinito que quiere ser patrimonio de la humanidad. Todo se dice, en una tarde gris, en este club de barrio emergente y marginal. Contrasto esta realidad y no caza con lo que veo y leo en los medios. Los medios van por detrás, escupiendo sucesos. ¡Ah, si Homero volviera para escribir un tango! Un abrazo para todos. Néstor
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Jorge Gómez Alcalá
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