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El cáncer de Freud

Permalink 21.12.08 @ 08:13:39. Archivado en Personajes, Psicoanálisis, Prensa, Salud

INVESTIGACIÓN Y ESTUDIO DEL CÁNCER ORAL QUE PADECIÓ SIGMUND FREUD:

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Los últimos 16 años de la vida de Sigmund Freud son de sumo interés para su estudio, debido a la aparición de un cáncer masivo intra-oral. Esos años fueron vividos en una valiente lucha contra la enfermedad, la cual finalmente lo derrotó a los 83 años de edad. En el transcurso de su enfermedad, Freud fue sometido a 25 intervenciones (procedimientos operativos). Tenía manipulaciones casi todos los días de su incómoda prótesis voluminosa usada en reemplazo de su mandíbula reseccionada (resecada). Tarde, una noche de abril de 1923, cuando Sigmund Freud tenía 66 años de edad, le mostró a Félix Deutch, su amigo internista, una lesión en la boca. Deutch fue advertido de antemano: "Te debes preparar para ver algo que no te gustará". Deutch reconoció inmediatamente lo que vio como un cáncer avanzado.

La enfermedad había estado presente por varios meses según Freud informó a Deutch, pero había empeorado recientemente. Por razones no claras, Deutch evitó llamar a esta lesión por su propio nombre: cáncer. Se refirió a ella como una leucoplasia. Un rumor circularía más tarde el cual decía que Deutch temía que Freud cometiera un suicidio si era forzado a enfrentar la realidad del cáncer.

La mayoría de los que conocían a Freud ignoraron esta posibilidad. Freud aceptó consultar a un cirujano y un hombre llamado Marcus Hajek fue elegido para llevar a cabo la operación. Marcos Hajek, un catedrático en Laringología, era hijo de un vendedor ambulante judío. Como el padre, pasó su juventud llevando una mochila de vendedor sobre la espalda, pero sin deseos de aceptar ese destino, viajó a Viena donde completó exitosamente sus estudios de medicina.

La carrera profesional de Hajek progresó errantemente. Aún con gran dificultad recibió un puesto como instructor en el policlínico. Fue asignado para este puesto de mala gana después de haber sido rechazado dos veces por el jefe de la clínica, el catedrático Schroetter. El jefe había informado a Hajek: "Yo no lo elegiré mientras viva", lo cual Hajek respondió en una forma sarcástica: "Entonces profesor, sería deshonesto para mí desearle una larga vida".

De todas formas se las ingenió para servir como instructor y más tarde convirtiéndose en jefe del Hospital de Rinología en la Universidad de Viena. En favor de sus créditos, Hajek logró numerosas destrezas profesionales. Fue autor de 150 ensayos clínicos, así como también de libros de texto referidos a anatomía, patología y aplicación de técnicas del oído, nariz y cirugía de garganta. Su libro escrito en 1889, sobre: "Inflamaciones del Seno", fue traducido al inglés. Aunque ganó el reconocimiento como investigador, los observadores lo juzgaron como un cirujano más bien mediocre. En su clínica privada, Hajek realizó una operación en la boca de Freud.

La familia de Freud fue notificada de la operación después que ésta había ocurrido. La esposa y su hija Ana lo visitaron y luego, confiados que estaban cómodo y seguro, lo dejaron para que almorzara. Poco tiempo después, Freud sufrió una hemorragia. Como no pudo llamar para ser asistido, Freud permaneció en el amable cuidado de un enano sordomudo con quien compartía la habitación, para correr en su ayuda. Esto podría haber salvado su vida. Freud, ensangrentado y debilitado, sentía grandes dolores. A pesar de estas complicaciones, no fue correctamente admitido en la sala de internos ni transferido a algún lujoso sanatorio privado. Durante la noche siguiente a la cirugía, el cirujano del hospital se negó a responder al pedido de ayuda de Freud. Solo el propio Hajek apareció a la mañana siguiente para mostrar el caso de Freud a un grupo de estudiantes y echarlo del hospital. Agregándose todavía otro insulto, el cuidado por Hajek después de la cirugía fue tristemente inadecuado. La administración de Hajek en todo caso, cualquiera sea su racionalización, debe ser juzgada como negligentemente deficiente y penosamente inadecuada. Hajek no dejó ninguna observación de la descripción del cáncer de boca de Freud y no hizo ningún tipo de arreglos en otras cirugías posteriores.

Hajek ni siquiera cumplió con informar a Freud que algo del cáncer aún permanecía en su boca. La desconfianza de Freud debe haberse despertado seguramente cuando fue enviado para una serie de tratamientos de rayos. Es especulativo, aún verosímil que Hajek envió a Freud para un tratamiento de irradiación esperando que quizá esta terapia adicional podría curar la lesión la cual seguramente no había eliminado quirúrgicamente. El terapeuta de rayos al cual Freud había enviado era Guido Holzknecht. Este respetado maestro e investigador fue reconocido por establecer la Radiología como una especialidad de diagnóstico y terapéutica en Viena. Le administró el primer tratamiento de rayos a Freud, así como también los tantos otros que Freud tendría en sus próximos 16 años. El verano de 1923 Freud se sentía muy dolorido a causa de un tratamiento de rayos. Freud ignoraba que algún residuo del tumor había quedado. Nadie se lo había dicho.

Fue de visita a Italia y durante en viaje en el tren rápido nocturno desde Verona a Roma experimentó una súbita y abundante hemorragia en la boca. No podía haber más ilusiones: el tumor no había sido curado. Sobre su regreso de Roma le dijeron la verdad sobre su condición en ese momento, a la cual enfrentó con ecuanimidad y seriedad. Estuvo de acuerdo en visitar otro cirujano: Hans Pichler. Este hombre debía cumplir con el rol instrumental en prolongar la vida de Freud.

Pichler era hijo de un famoso y conocido dentista austríaco. Fue un hombre extraordinario, capaz de tratar a sus pacientes con perfecto distanciamiento, realizando penosas y desagradables maniobras, las cuales fueron absolutamente necesarias en el tratamiento de Freud. A pesar de todo, debajo de esa controlada y apacible conducta se encontraba el más emocionante de los físicos, atento a todos los detalles. Nada escapaba de su observación y nada era demasiado insignificante para su consideración. La propia disciplina era aparente en todos los aspectos de su vida. La educación de Pichler era característica de un joven profesional europeo. Los años del gimnasio fueron seguidos por los estudios de medicina en su país y en otros países.

Poco tiempo después de la graduación, eligió comenzar una carrera quirúrgica. Inoportunamente desarrolló un eccema a causa de un spray de ácido antiséptico utilizado para desinfectar las manos antes de la cirugía. Esto necesito una reformulación sobre los planes de su nueva carrera. Inmediatamente se convirtió en odontólogo. Pichler se preparó en los Estados Unidos en la Universidad de Northwestern, luego regresó a Viena para iniciar una exitosa y altamente productiva carrera que duró 30 años. Como un catedrático completo dirigió el Instituto Dental de la Universidad de Viena.

Siempre recalcó que un odontólogo era solo una parte de la medicina general y la terminación de los estudios de medicina era una condición antes de la especialización. Sus dotes científicas cubrían muchos aspectos de la especialidad. Escribió 125 documentos técnicos, así como también hizo contribuciones para varios libros de textos. Su trabajo se centró en cirugía de mandíbula y odontología preventiva, pero también dirigió cuestionamientos de tratamientos protésicos y de resección de mandíbula. Sus propias experiencias fueron resumidas en un libro de texto de 3 volúmenes claramente escritos y extensamente ilustrado: "Cirugía de boca y de mandíbulas". Pichler es recordado como un hombre de temperamento tranquilo y no fácilmente irritable.

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Comentarios:
La Nota me parece MUY buena; ilustra claramente un tema oscuro y de compleja tarea investigativa.
Lástima que no cites las fuentes de estos datos, haría más convincente la exposición.
Me interesa que puedas orientarme al respecto y preguntarte si este artículo ha sido publicado en algín medio gráfico.
Saludos ! Dan
Enlace permanente Comentario por Daniel 29.05.09 @ 15:20

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