Ser paciente en Buenos Aires
17.10.08 @ 15:39:05. Archivado en Política, Colaboraciones, Prensa, Salud
Paciente con paciencia
De once tomógrafos, sólo quedan dos. Hay un solo neurocirujano de
turno en la ciudad. Páginal12 reveló ayer el dramático estado de los
hospitales porteños. Aquí, otra cara de esa realidad.
http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-112421-2008-09-29.html
Por José Luis Silvestre
Sufrir un accidente en la calle puede ser, en la ciudad de Buenos
Aires, sólo el principio de una larga angustia para el accidentado. Un
grupo de médicos de tres hospitales porteños cuentan lo difícil que se
hace atender de la mejor manera a los pacientes. Un caso
representativo de las dificultades por las que tienen que pasar
paciente y doctor es el del tomógrafo computado o más bien la falta de
él. En los hospitales municipales había 11 tomógrafos de los cuales
hoy sólo funcionan dos.
Un médico del hospital Fernández, en el barrio de Palermo, confió a
PáginaI12 que en varias oportunidades se repitieron situaciones que
hacen que la vida de los pacientes corra riesgos innecesarios. Por
ejemplo, cuando llega a la guardia una persona con un traumatismo
craneal a causa de un accidente. Lo primero que se hace en esos casos
es estabilizarlo con los primeros cuidados que en la jerga médica se
conocen como la hora de oro. Generalmente en un caso como éstos,
después de estas primeras atenciones, se decide que hay que hacerle
una tomografía computada para saber la complejidad del cuadro.
El primer problema es que en el hospital Fernández no hay un tomógrafo
y entonces se debe llamar primero al Sistema de Atención Médica de
Emergencia (SAME) para saber qué tomógrafos están funcionando ese día
porque no siempre son los mismos. Como el paciente está delicado,
además hay que pedirle al SAME una Unidad de Terapia Intensiva Móvil
de las que sólo hay dos en una ciudad con más de tres millones de
habitantes. El operador del Servicio informa, como efectivamente
sucedió en estas semanas, que el tomógrafo del hospital Piñero, en
Flores, y el del Udaondo en Parque Patricios, son los que están en
funcionamiento. Aunque el paciente necesite de un diagnóstico urgente,
la poca disponibilidad de este tipo de ambulancias hace que la espera
pueda durar hasta dos o tres horas. Ya a bordo de la ambulancia se
puede llegar a Flores en veinte minutos, pero allí no termina todo. En
el Piñero tienen un tomógrafo computado pero no siempre funciona la
impresora para plasmar las imágenes en películas radiográficas. En ese
caso lo que les recomiendan a los médicos es que le saquen fotos a la
pantalla del tomógrafo con la cámara de su celular para mostrársela al
neurocirujano que evaluará el cuadro en el que se encuentra el
paciente. Si el médico no tiene un celular con cámara la situación se
agrava más aún.
Pensemos que el médico pudo arreglárselas y sacar la foto a la
pantalla del tomógrafo. El problema ahora será encontrar un
neurocirujano de guardia. En toda la ciudad de Buenos Aires hay sólo
uno y está en el Hospital Pirovano. O sea que la ambulancia que tardó
horas en llegar y después salió del Hospital Fernández para el Piñero
ahora deberá dirigirse al barrio de Belgrano en busca del único
neurocirujano que puede interpretar la foto sacada al tomógrafo. Si el
cirujano decide que el cuadro es grave y debe ser operado de urgencia
seguramente lo hará él mismo en ese hospital; si el cuadro no es tan
grave el paciente volverá al hospital Fernández cerrando un periplo de
varias horas. Todo esto después de haber sufrido un accidente que le
causó un traumatismo de cráneo donde lo más recomendable es mover a la
persona lo menos posible. Según el relato de este médico, esta
situación de traslados excesivos puede hacer que el paciente pueda
resultar con más afecciones que las que hubiera tenido o incluso, en
una situación extrema, perder la vida.
Finalizada la odisea del tomógrafo el paciente será internado en el
hospital y allí comenzará otra etapa problemática: la falta de insumos
básicos. La situación de abastecimiento de insumos en los hospitales
es igual o peor a la de los tomógrafos. Todos los entrevistados
coincidieron en que el sistema de compra descentralizada que lleva a
cabo la actual gestión del gobierno de la ciudad no está dando los
resultados esperados. Las muestras sobran y van desde la falta de algo
tan simple como tela adhesiva hasta la de medicamentos para
enfermedades complejas. Con respecto a esto último se refiere el
médico infectólogo del hospital Muñiz, Luis Trombetta, quien recuerda
una denuncia pública hecha por un grupo de doctores de ese hospital.
En esa carta abierta, fechada el 22 de agosto de este año, los médicos
alertaban sobre la falta de drogas para enfrentar la tuberculosis
multirresistente o la extensivamente resistente. Los medicamentos que
no llegaban o lo hacían en forma discontinúa eran Cicloserina,
Linezolid e Isoniazida y Rifampicina Jarabe. Los facultativos
explicaron en esa oportunidad que se vieron obligados a suspender el
tratamiento a tres pacientes con el riesgo que implicaba para los
afectados y para el resto de la sociedad el recrudecimiento de esta
enfermedad.
En el Pirovano se vive una situación similar todos los días. Los
médicos manifiestan que la falta intermitente de algunos antibióticos
hace que se deba cambiar sobre la marcha los tratamientos a los
pacientes. Otro problema que tiene el hospital Pirovano es la poca
cantidad de reactivos para realizar análisis de sangre. Así se les
deben cancelar los turnos a los pacientes que tenían que pasar por el
laboratorio.
Tanto como antibióticos y reactivos faltan las gasas y telas
adhesivas. Como explican todos los consultados, sin gasas se hace
imposible el funcionamiento de gran parte del hospital. Con gasas se
curan heridas, se limpian zonas a operar, se protegen las partes
inyectadas con sueros, etc... La tela adhesiva tiene una importancia
similar porque justamente sirve para asegurar las gasas. Estos insumos
en un hospital son imprescindibles y nunca deben faltar. Una anécdota
que compartió un médico del hospital Fernández pinta de cuerpo entero
la situación de la falta de insumos en los hospitales porteños. La
semana pasada le pidió por favor a una enfermera que le consiguiera
tela adhesiva. Después de un rato de esperar la mujer llegó con un
pequeño rollo y le recomendó: "Doctor, cuídela bien porque es la única
que hay en todo el hospital". El rollo lo había donado un paciente.
Comentarios:
Este mail lo envío como empleada, orgullosa de nuestra forma de trabajo, y como ciudadana que pide a gritos consciencia para darle a todos los pacientes el mejor servicio y apoyo desde la parte más humana de cada uno de nosotros, que las críticas destructivas...
Este mail lo envío como empleada, orgullosa de nuestra forma de trabajo, y como ciudadana que pide a gritos CONSCIENCIA para darle a todos los PACIENTES el mejor servicio y apoyo desde la parte más humana de cada uno de nosotros, que las críticas destructivas...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Jorge Gómez Alcalá
autor
Contacto


