Creatividad
08.09.08 @ 09:52:26. Archivado en Psicoanálisis, Arte, Filosofía, Psicología, Religión, Salud Mental, Otros Autores, Investigación
Conferencia impartida por el Prof. F.J. RUBIA VILA en la Real Academia
Nacional de Medicina el 16 de mayo de 2006, y publicada en "Dos Mentes,Idea y Media".
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Solemos admirar las obras de un pintor, las piezas musicales de un compositor, los poemas de un poeta o los descubrimientos científicos porque estamos convencidos de que, detrás de cada una de esas obras hay una persona creadora.
A mi entender, no deberíamos utilizar la palabra ‘creadora', cuya primera acepción en el diccionario de la lengua es “producir algo de la nada”, ya que la nada no es otra cosa que una creación más de nuestro cerebro. Que yo sepa, hasta ahora nadie ha visto la nada y su definición como ‘carencia absoluta de todo ser' no es ni siquiera imaginable. Por ello, crear no puede ser producir algo de la nada.
Sólo en las artes utilizamos el término crear para designar lo que en el diccionario de la lengua se aplica a crear en una segunda acepción, a saber, “establecer, fundar, introducir por vez primera algo nuevo”. Sin embargo, en ciencia solemos hablar no de creación sino de descubrimiento y descubrir es “destapar lo que está tapado o cubierto”. Quizás por eso se dice en el Eclesiastés que no hay nada nuevo bajo el sol.
Estamos hablando de un mismo proceso: el proceso creativo, y, sin embargo, en un caso decimos que algo surge de la nada, y en el otro que estamos destapando, descubriendo algo que ya estaba ahí. ¿Cuál de las dos interpretaciones es la verdadera?
En mi modesta opinión, de lo que no existe no puede surgir algo que tenga existencia, de forma que, para mí, el proceso creativo no es otra cosa que una combinación nueva de pensamientos, sonidos, palabras, formas o colores, ya existentes, por supuesto, en nuestro cerebro de forma potencial.
Ahora bien, la combinación nueva de pensamientos es común a muchas personas que, sin embargo, no son creativas. ¿Cuáles serían entonces las características que distinguen a las personas creativas de las que no lo son?
La creatividad es, sin duda, una de las conductas más complejas que puede tener el ser humano y, por tanto, estamos aún lejos de entender sus bases neurobiológicas. Pero todos estaríamos de acuerdo al afirmar que si pudiésemos encontrar no sólo esas bases orgánicas, sino también el modo de desarrollarlas habríamos recorrido un camino extraordinario en la mejora del rendimiento de nuestra especie.
En condiciones normales, las personas no son creativas, lo que implica que el acto de creación es algo insólito y poco frecuente. Solemos entonces hablar de inspiración cuando una nueva idea o concepto aparece de repente ante nosotros y nos conduce a cualquier tipo de creación.
El escritor húngaro Arthur Koestler en su libro “El acto de la creación” dice que hay dos formas de escapar a nuestras rutinas de pensamiento y conducta. La primera es zambullirse en el ensueño o estados similares, donde los códigos del pensamiento racional quedan suspendidos. Y la otra manera de escapar es en dirección opuesta, es la caracterizada por el momento espontáneo de la intuición que conlleva la creatividad.
La primera vía de escape significaría una regresión a niveles más antiguos, más primitivos de ideación, mientras que la segunda, que es la que aquí hoy nos interesa, es un ascenso a un nivel nuevo, más complejo de la evolución mental.
En la obra citada de Koestler, el acto creativo del humorista, por ejemplo, se caracteriza porque crea una momentánea fusión de dos matrices, dos niveles de pensamiento que habitualmente son incompatibles. De forma similar, podría describirse también el descubrimiento científico o la creación artística.
Uno de los ejemplos que Koestler utiliza para confirmar sus aseveraciones es, en el terreno humorístico, la siguiente anécdota atribuida al académico francés del siglo XVIII Chamfort: Un marqués de la corte de Luis XIV, al entrar en el boudoir de su esposa, la encuentra en brazos de un obispo y sin decir palabra se dirige a uno de los ventanales del palacio, lo abre y comienza a impartir bendiciones al pueblo en la calle. La angustiada esposa le grita: Pero, ¿qué estás haciendo? A lo que el marqués tranquilamente responde: “Monseñor está usurpando mis funciones, así que yo realizo las suyas”.
La historia se mueve en dos planos, o matrices, de pensamiento: la una es una historia de adulterio que es, de pronto, sustituida por una reacción totalmente inesperada del marqués, lo que hace que la tensión se relaje y surja la risa. Es lo que Koestler llama “bisociación”. Dos historias, antes incompatibles, aparecen juntas creando hilaridad.
Esta bisociación o conjunción de dos planos de pensamiento incompatibles, opuestos, no es nada nuevo; ocurre constantemente durante el ensueño, en donde no reina la lógica ni el pensamiento dualista característicos del estado de vigilia consciente. La yuxtaposición de términos antitéticos, la falta de consciencia de que existe un conflicto o una incongruencia, son características del ensueño. La lógica del ensueño no es la lógica aristotélica, es indiferente a las leyes de la identidad y de la contradicción, su forma de razonar está ligada a la emoción y su simbolismo es pre-verbal y arcaico.
Como he expresado en otro lugar, a este tipo de pensamiento onírico Freud le llamó proceso primario para distinguirlo del proceso secundario, que es el pensamiento lógico-analítico que usamos durante la vigilia consciente.
El pensamiento en el proceso primario significa una superación del dualismo que nos recuerda otra experiencia humana parecida, al menos, en esta característica. Me refiero a la experiencia mística o espiritual, en la que la persona se une con la divinidad, con la naturaleza o con los animales, se identifica con ellos, perdiendo la consciencia del yo como algo separado del mundo.
Así, pues, llegamos a considerar que la persona creadora supera también las contradicciones, por lo que se asemeja tanto al místico como a la persona en estado onírico. Ahora bien, que sepamos, ni el místico se ha caracterizado por ser una persona creadora, ni la inmensa mayoría de los ensueños conduce a una intuición creadora. He dicho la inmensa mayoría, porque hay ejemplos, como el del químico alemán August Kekulé von Stradonitz, que soñó con uno de lo que Carl Gustav Jung llamaba arquetipos, a saber, con el uroboro, la serpiente que se muerde la cola, descubriendo así la estructura del anillo de benceno.
Uno de los autores que más han estudiado la creatividad desde el punto de vista psicológico ha sido el psiquiatra norteamericano Albert Rothenberg que fue profesor en Harvard. Este autor considera que el proceso creativo es la imagen especular del ensueño, imagen que tiene que ser similar al objeto que refleja, pero que tanto biológica, como psicológica y socialmente es el reverso del ensueño.
¿Por qué dice esto Rothenberg? Pues porque la persona creativa utiliza conscientemente los mecanismos y procesos característicos del pensamiento onírico para abstraer, conceptuar y concretar, pero así también para revertir los efectos de la censura consciente.
El sujeto creador emplea la lógica característica de la vigilia consciente, los procesos de su pensamiento son similares a lo que Freud llamó proceso secundario, pero prestando también atención a los factores que son importantes en el pensamiento inconsciente, alterando las secuencias temporales, desplazando y comprimiendo. El sujeto creador utiliza, pues dos procesos específicos de pensamiento que son similares, pero inversos, de manera simultánea.
Comentarios:
Creemos que TODOS los seres humanos deberían ser creativos. Francamente.
Todo niño lo es, y no creemos que la imposición de la Ideología, ese mal sádico (dicho en terminología de relación de poder), deba continuar, sino que se inaugure un sistema de enseñanza elaborado por la psicología experimental por mediante principios que 'enseñen' al humano a ser él mismo.
Pues, en esto, cinco millones de años nos contemplan.
La creatividad consiste en lo que todas
las especies -el 98% se han extinguido-ponen en práctica para ir a más.
Y para el creyente en Dios, la creatividad es, precisamente la intuición, una especie de programación neurolinguistica de que nada hay escrito bajo el sol: todo está por escribir, todo nuevo,...
"Creador", Juan en el cuarto evangelio
-dicen, el libro más espiritual de la humanidad-, nos relata ...en el principio era el Logos, y el Logos era con él, y el Logos era él.
Bien sabemos que el primer concilio y luego el aparato del Edificio de la Religión tradujeron esto por ...
"Verbo, la Palabra" (una cosa que no cambiará), pero Logos es lo que Juan comentaba con Jesús en sus conversaciones.
El conocimiento de este vocablo 'logos' en griego proviene de Éfeso, donde viviera precisamente el escritor de este evangelio, y en cuya lengua escribiera toda su obra original.
Así las cosas, logos es asunto de Heráclito de Éfeso, también llamado
'el obscuro', porque era un genio. Él decía que nadie puede entrar en un mismo río. Que cambiaría tanto él mismo como el río.
Que todo es Panta Rheis, Todo Fluye (cambia) frente a contrario.
De ahí podemos deducir que esa cosa tan 'normal' para la naturaleza...
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Jorge Gómez Alcalá
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