El cuerpo
16.06.08 @ 07:55:26. Archivado en Violencia, Psicoanálisis, Cultura, Educación, Religión, Salud Mental, Prensa, Salud
De la revista Topía, publicada en Argentina, extraigo esta exposición que resulta reveladora
de la situación actual en la que se encuentran expuestos los cuerpos de los sujetos. O sea al decir de Lacán, el Yo.
El Cuerpo Mediático
César Hazaki
Psicoanalista
cesar.hazaki@topia.com.ar
“Pero el hombre no es carne y sangre; es un ítem en un banco de datos, efímero, fácilmente olvidable”.
Marshall Mc Luhan
Los huérfanos de Adán1
En occidente el cuerpo está signado por la caída del paraíso: “Y dijo Yahveh Dios: ‘he aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal. Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida, y comiendo de él viva para siempre’. Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén...”.2 Laura Klein siguiendo esta cita del Génesis hace notar que había que detener al hombre antes que pudiera comer el fruto que conducía a la inmortalidad, no se trataba entonces del árbol de conocimiento como habitualmente se cree. Siendo ya “a imagen y semejanza” la amenaza para Yahveh era que su creación viviera para siempre.
Con las nuevas tecnologías mediáticas el hombre ha alcanzado el dominio casi absoluto del árbol de la sabiduría -con la biblioteca virtual puede acumular saber e información en forma infinita- si seguimos las ideas del Génesis vale la pena preguntarse qué esta pasando con la tecnología y las posibles formas de la ilusoria inmortalidad. En esta época -donde se atisban modificaciones importantes para la prolongación de la vida- se hacen presentes ideas que la ciencia ficción describió hace ya tiempo, así surgen los bancos de ADN por la donación de ombligos, ya se puede clonar un ser humano, las grandes empresas colocan chips de control social en el interior del cuerpo de sus empleados, existen las relaciones entre personas por vía de las 3D, hay una renuncia a la progenie en las culturas con mayor esplendor económico, se produce una pérdida sistemática de las funciones de la memoria, etc. En síntesis, como dice el aforismo chino: un mundo interesante.
Cuerpo y tecnología:
Desde el advenimiento de la cultura televisiva los análisis de la misma han tenido una lógica binaria de la que es difícil salir. Desde aquellas definiciones de Umberto Eco sobre apocalípticos e integrados para aquí, es casi imposible no quedar encerrado en si la televisión y sus sucedáneos son buenos o malos. Es al menos necesario entender en dos niveles el tema:
a) Lo que ocurre con los organismos expuestos a los rayos que los aparatos (televisores, computadoras, celulares, etc.) emiten.
b) Lo que inciden los programas televisivos en la vida de los usuarios.
Partimos de la idea de que el televidente estándar pasa por elección como mínimo tres horas diarias frente a la pantalla. Es decir que dieciocho horas semanales transcurren frente al televisor, casi un día de cada siete. Es por ello entendible que se produzcan efectos en los cuerpos y, por consiguiente, aparezcan nuevas pautas en las relaciones entre las personas. No incluimos aquí a los individuos que trabajan entre ocho y diez horas diarias frente a los computadores y que presentan patologías específicas: contracturas, deterioro de la visión, dolores en las cervicales y lumbares, etc. Lo que denominaríamos patologías producidas por el trabajo. Es evidente que la “cultura iconoesférica” es portadora de diversos modelos corporales con los que los televidentes se identifican de diversa manera y que los rayos emitidos producen impactos en las anatomías de las audiencias. También la acumulación de datos en forma prácticamente infinita y la constitución de una red de comunicaciones que envuelve a todo el planeta ponen en primer plano la relación entre la tecnología y sus usuarios.
Este proceso Gubert lo define así: “…la iconoesfera constituye un ecosistema cultural, basado en interacciones dinámicas entre diferentes medios de comunicación y entre éstos y sus audiencias. Lo que define una sociedad televisiva por excelencia”.3
Del espacio al cuerpo:
La red mediática establecida con las comunicaciones satelitales se denomina “piel mediática” o “segunda piel” dado que la misma abraza a todo el globo terrestre -es la primera vez en la historia en que un producto humano puede envolverlo en forma absoluta- y la misma se compone de distintas y permanentes formas de emisión y recepción de señales. Esta conformación mediática constituye una placenta que nos alimenta permanentemente de mensajes e imágenes a la que estamos conectados y de la que cada vez somos más dependientes. Así ya hace mucho tiempo que la televisión no es un aparato sino “el tercer padre”, es decir un auxiliar o un sustituto de los vínculos familiares.
Un ejemplo: los cibercafés se han transformado en guarderías de niños de bajo costo. Dado que los padres salen a trabajar dejan sus niños allí jugando en un ámbito “cerrado”, tranquilizador y económico -puede quedarse allí muchas horas por monedas. Situación acorde con el temor al espacio público por la proclamada ideología de la inseguridad. Cambios en la vida cotidiana que impactan en los cuerpos.
Hace unos años un estudio en varios países medía la cantidad de horas que pasaban los escolares de entre seis y dieciséis años frente a las pantallas de los televisores. El mismo demostró que los niños estaban entre doce y veinticuatro horas semanales “acompañados” por la televisión y no había por aquél entonces el desarrollo de computadoras, videos juegos, etc.
Si la pantalla sustituye la plaza pública requiere de un cuerpo a merced de la quietud y el aislamiento, es decir que pueda tolerarlo sin mucho registro de la necesidad de movimiento. Al unísono, para que el niño permanezca frente a las pantallas, los juegos de computadora o los programas televisivos deben ser una fuente incesante de excitaciones. Como una consecuencia esa excitación “sobrante” se manifiesta en otro lado, en general, será la escuela la que la detecte y los médicos se ocuparán de diagnosticarla y medicarla. Aquietar el cuerpo de los niños a través pastillas es parte de esta cultura mediática. Dentro de la cultura mediática se ha logrado medicalizar niños con enorme impunidad.
Piel envolvente, vínculo familiar, ser provistos de deseos, estar conectados como si cada uno de nosotros fuera una isla que recibe suministros del ciberespacio. Así la tecnología remite a situaciones vinculares muy primarias. Podemos agregar con Gubert que: “Narciso, en griego, aportó la raíz de narkosis” 4.
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Jorge Gómez Alcalá
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