Freud y más allá
09.06.08 @ 09:20:15. Archivado en Psicoanálisis, Teoría, Psicología, Prensa
Con Freud y más allá de Freud
Mag. Olga Rochkovski
“Los conceptos viajan; es bueno que no sean detectados por las aduanas y que puedan internarse en mundos distintos. La ciencia estaría totalmente trabada si los conceptos no migraran...” (E.Morin, 1996).
“El giro contemporáneo hacia la complejidad y el sostenido desarrollo de la epistemología pos-positivista han abierto la posibilidad de construir un intercambio fecundo entre el psicoanálisis y las diversas disciplinas que abordan la problemática del sujeto, en el marco de una concepción de la actividad científica como productora de sentido en la interacción fluida del hombre con su ambiente social y natural, y no como mero reflejo pasivo de un mundo exterior e independiente” (D.Nachmanovich, 2001). Este intento de articulación debemos ubicarlo como un esfuerzo personal, montevideano, en el 2006.
El pensamiento psicoanalítico es un sistema vivo, heterogéneo, abierto que se nutre del contexto y al mismo tiempo hace aportes al mundo donde se desarrolla . Convive con múltiples teorías y prácticas, construcciones teórico-clínicas, ideológicas, etc. Se conecta con lo que ocurre en el mundo, así como éste cuestiona/confirma las producciones psiconalíticas.
Si no fuera así, empezaría su propio proceso de des-construcción, como le pasa a todos los sistemas vivos que dejan de nutrirse y transformarse.
Freud fue un precursor del pensamiento multidimensional. Muchas veces corrió riesgos fuertes buscando en la complejidad de los fenómenos que trataba de explicar. Tomaba de distintas teorizaciones y disciplinas lo que le fuera útil para sus producciones. Hoy, su pensamiento a la luz de los enfoques epistemológicos de la complejidad, puede aportar al enriquecimiento de la epistemología, así como el paradigma de la complejidad puede fertilizar algunas teorizaciones psicoanalíticas.
Freud indagó en la frontera de lo psíquico y lo social. El psicoanálisis se abrió, desde su origen, hacia lo más íntimo de la vida psíquica individual, y a todo lo que viene de los otros cercanos, lejanos familiares y contextuales (determinaciones culturales e histórico-sociales).
Creo, que no podemos perder de vista, que más allá que la producción freudiana haya sido un acontecimiento en la cultura humana, necesita ser ubicada en un momento y en un lugar. No tocó a todos los humanos, y más, diría que la enorme mayoría del mundo ni se enteró de que hubo alguien que descubrió el inconsciente. Esto no cuestiona el valor del descubrimiento; pero nos interroga.
Es nuestro mundo, no es el mundo. Es una verdad con la que hemos acordado, con la que hemos trabajado, pero no es la verdad.
El pensamiento psicoanalítico no puede abrir todas las puertas... El paradigma de la complejidad tampoco. La complejidad aporta una visión integradora de factores que provocan a nuestras teorías y nuestras prácticas.
Los conceptos más importantes del paradigma de la complejidad.
Desde el paradigma de la complejidad, se sostiene que la complejidad (valga la redundancia), está donde quiera que se produzca un enmarañamiento de acciones, de interacciones, retroacciones, donde hay fenómenos aleatorios que no se pueden determinar, así como la incertidumbre y el azar . La complejidad no es la respuesta, es el desafío.
La vida psíquica es un enmarañamiento de fuerzas, contrafuerzas, afectos, pulsiones,etc. La dificultad está siempre presente. La simplificación no nos permite compre-hender el funcionamiento psíquico. El azar y la incertidumbre como factores explicativos del acontecer humano, creo que merecen migrar a nuestro modo de pensar. No todo está determinado, por lo que no es posible prever la historia de cada quien.
Todo estaría conectado, aún lo más alejado. Lo que ocurre muy lejos de aquí, por ejemplo la guerra en Cercano Oriente, nos afecta. El tsunami ocurrió en Oriente, pero sus causas estarían muy lejos del lugar donde éste se produjo. El efecto mariposa. Construimos y somos construidos por el contexto.
Es probable que muchas veces, tengamos la tentación de aislar un sujeto, el aparato psíquico... Separar los padres de los niños, el alma del cuerpo, la vida individual de la colectiva, lo nacional de lo internacional, etc. Con Morin el desafío es unir, no separar. Lo que ocurre en el medio social más cercano, y en el más lejano. El medio social, económico, climático, histórico, etc.
Las causas pueden ser lejanas, las conexiones apartadas, lo que implica cambiar el foco: no siempre estar en el espacio intrapsíquico, sino tener en cuenta, en el momento de analizar o intervenir, muchos otros factores.
Morin nos propone buscar un camino que nos aparte de la simplicidad del mecanicismo, de la causalidad lineal y nos lleve a una visión que incluya las paradojas y las contradicciones (adentro/afuera; onda/partícula; orden/desorden, etc).
Se pensó en un mundo perfecto , ordenado, eterno. Pero ese mundo se des-ordena, se des-integra, se caotiza . Es lo uno, y lo múltiple a la vez.
Un aporte significativo, es la causalidad no lineal, que implica tomar el conjunto de variables intervinientes en simultaneidad. Produce una lectura inclusiva. Las relaciones humanas se construyen en unidades paradójicas, hay unidad al mismo tiempo que desunión, incertidumbre e imprevisibilidad interjugando a la vez. Quizás este modo de pensar, nos sugiera preguntarnos, cómo en el psicoanálisis, integramos las paradojas, de qué forma trabajamos con ellas.
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Jorge Gómez Alcalá
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