Editado por

Jorge Gómez AlcaláJorge Gómez Alcalá

Sobre el autorautor ContactoContacto
Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Abril 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30
Sindicación
Blogs
Opinión

Opinión

Entre Andorra y Gibraltar "Un presidente de banco que ni de cajero debieron contratar"

Opinión

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Cómo es la fe

Josemari Lorenzo Amelibia

La Isla de Pascua

La Isla de Pascua

Sobre los sujetos "musgos"

Julio César Izquierdo

Corrupción global

Corrupción global

890 A vueltas con las malditas falacias de Paul Krugman, PK: "Keynes tenía razón" o la "sabia" trampa de la liquidez keynesiana.Trampa mortal PK

Luis Llopis Herbas

Diario nihilista de un antropólogo

Diario nihilista de un antropólogo

¡Vaya lógica!

Manuel Mandianes

Reflexión y Análisis

Reflexión y Análisis

Estalla el Sahel

Carlos Juan Gómez Martín

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

Dios laico en Ortega y Teología política

Francisco Margallo

Columna de humo

Columna de humo

La Iglesia Católica, al rescate del PSOE

Pedro de Hoyos

Buenas noticias

Buenas noticias

El mejor amigo

José Antonio Pagola

Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Nuevos sacerdotes para la Arquidiócesis de México

Guillermo Gazanini Espinoza

Punto de vista

Punto de vista

El español gusto por la impunidad

Vicente Torres

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

El "Almirante Kuznetsov" a Rota ¿y por qué no? (una pregunta en honor de los altos mandos de la Armada y de la Guardia Civil)

Juan Fernandez Krohn

Israel, más allá de las noticias...

Israel, más allá de las noticias...

Una pequeña carta

Shimshon Zamir

Isabel Gómez Acebo

Isabel Gómez Acebo

Muerte a una religión, en aras de otra peor

Isabel Gómez Acebo

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Champagne Jacquart, de la tierra a la roca

Juan Luis Recio

cl@sicodigit@l

cl@sicodigit@l

Estreno de la ópera Quartett de Aléx Ollé de la Fura dels Baus

Paulino Toribio

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Poderoso Vaticano

Manuel Molares do Val

Protestantes

Protestantes

Nuevo escándalo sacude al Banco Vaticano

Pedro Tarquis

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

No mientes más el aborto

Ángel Sáez García

Voto en Blanco

Voto en Blanco

Un ERE urgente para la clase política española

Francisco Rubiales




La juventud en la sociedad actual latinoamericana

Permalink 30.05.08 @ 10:34:34. Archivado en Personajes, Violencia, Entrevistas, Cultura, Política, Educación, Prensa

La juventud precarizada
Entrevista a la antropóloga Rossana Regullo

DICE QUE LOS JÓVENES LATINOAMERICANOS OSCILAN ENTRE LA INCLUSIÓN Y LA MARGINACIÓN SOCIAL, Y QUE LOS SEDUCE EL VIVIR EL "DÍA A DÍA" Y LA VIOLENCIA. CREE QUE LA PROTESTA DE LOS ESTUDIANTES EN CHILE MUESTRA UNA REPOLITIZACIÓN INCIPIENTE ENTRE LAS JUVENTUDES DEL CONTINENTE.

Locuaz, eufórica, aguda y de buen humor, Rossana Reguillo, antropóloga y mexicana, habla en esta entrevista del destino frágil, precario y comprometido que tienen los jóvenes latinoamericanos. Profundamente politizada, ha participado de la campaña por el recuento de votos para ver si Andrés López Obrador podía vencer al oficialista Felipe Calderón. No fue así, pero igual siguió acompañando, como militante y analista, a la gente que lo vivaba bajo la lluvia. Pocas semanas atrás estuvo de paso en Buenos Aires. Venía de participar en el ciclo "Tu ciudad, tu cultura" que organizó la dirección de cultura de la Municipalidad de Córdoba. "Ser jóvenes en la ciudad: de riesgos y esperanzas" fue el título de su charla.

- —En abril hubo protestas masivas de estudiantes chilenos contra el aumento del boleto secundario y la privatización del sistema de cobro del crédito universitario. Fue una sorpresa en una sociedad que parecía dormida...

- —Durante mucho tiempo yo podía percibir una profunda despolitización de la sociedad chilena, que tenía muchos años de un letargo democrático con el tema de la dictadura. Estuve poco antes en Chile haciendo un trabajo precisamente sobre jóvenes y me impresionaba esa actitud de "aquí no pasa nada" y que sólo los veía entusiastas cuando hablaban del pasado y no del presente o del futuro. Estas revueltas me devuelven una perspectiva bastante alentadora, independientemente de que se pueda pensar que se trata de una propuesta acotada, de clase media. ¿Qué importa que sea de clase media o de clase alta cuando lo que tú estás viendo ahí es un proyecto de demanda política juvenil que no habíamos visto así de organizada en América latina en los últimos años? La categoría estudiante había desaparecido del lenguaje, de la visibilidad mediática y la discusión desde el 68 y los 70. Entonces, el hecho de que otra vez los jóvenes vuelvan a aparecer en el espacio público, no como pibes chorros ni como bandas ni como maras, (pandillas centroamericanas conocidas por su extrema violencia y crueldad) sino como estudiantes, me parece que es un asunto que nos tiene que llevar a pensar muchas cosas, más cuando la sociedad chilena es la que presume de haber abatido los índices de exclusión y de contar con los indicadores de desarrollo más altos del continente. Esto te habla de que ahí hay un problema que los jóvenes están percibiendo y que todos estos años de silencio sirvieron para politizar una generación que empieza por pedir cambios acotados, pero que genera un aprendizaje político y un capital que no se puede desestimar. Además, obligaron a la presidenta a tomar decisiones muy serias.

- —¿Cómo ubica esa protesta en relación al contexto de otras juventudes latinoamericanas?

- —América latina no es un continuo homogéneo. Pese a que estemos sacudidos por crisis estructurales similares, me parece que la configuración de los movimientos sociales de la protesta juvenil tiene características o configuraciones locales muy específicas. En el contexto latinoamericano, creo que lo de Chile inaugura una reentrada de los jóvenes desde su reconocimiento como estudiantes, como un movimiento que eventualmente podría generar cuestiones interesantes, sobre todo en la Argentina y, de manera menos probable, en Uruguay. No creo que el efecto Chile viaje hacia el norte. ¿Por qué? Por razones muy específicas. En el caso colombiano, los jóvenes no logran salir del secuestro mediático que los tiene convertidos en sicarios, violentos, problemáticos, etcétera, por un lado. Y, por el otro, hay una sociedad que, de sorpresivamente, decidió apoyar en forma unánime y homogénea al presidente Uribe, cuando uno pensaría que tendrían que pasar otras cosas.

- —En otros rincones la desigualdad se vuelve común...

- —Hay un empobrecimiento brutal de los jóvenes centroamericanos, donde tienes que el 50 por ciento de los jóvenes salvadoreños está viviendo en condiciones de pobreza extrema. Eso no te permite imaginar un escenario de la reivindicación de la identidad juvenil como en Chile. Las reivindicaciones son más duras, violentas y no hay posibilidad de que por ahí se pueda generar un movimiento, por la sencilla razón de que están demasiado ocupados en la sobrevivencia. El caso mexicano es muy interesante porque, si bien tuvimos hace cuatro o cinco años la gran gesta estudiantil de la UNAM encabezada por el Comité General de Huelga tampoco creo que pudiera aplicarse el modelo chileno porque la enorme fragmentación que hay en los colectivos juveniles ha imposibilitado en los últimos años encontrar un eje vertebrador que pudiera aglutinarlos y que no lo va a representar ni la universidad ni la escuela. Lo que tú tienes es una enorme diversidad de problemas y realidades juveniles que se puede reducir a tres grandes esquemas: los inviables, es decir los jóvenes mexicanos que ya no tienen ninguna inserción social; los asimilados a los mercados flexibles, es decir los que han asumido su condición de desechables y que creen que su única opción es aceptar el trabajo de la maquila (plantas extranjeras que ensamblan insumos en condiciones precarias); el tercer núcleo es el de los sectores que yo denomino "paralegales", es decir, que han decidido hacer una opción por el narcotráfico, el crimen organizado, la piratería, como forma de acceso y afirmación social. Entonces, esta protesta chilena no podría encontrar visos de expresión en México.

- —¿Qué imaginario de futuro piensa que tienen los jóvenes latinoamericanos?

- —Creo que hay una cuestión muy dramática. Empiezo planteándote un dato que encontramos en la segunda encuesta nacional de juventud, que acabamos de terminar en México. Es una encuesta del gobierno pero que ha tenido la sensibilidad de convocar a un equipo de expertos académicos que la diseñan y analizan los resultados. Cuando tú les preguntas sobre su confianza en la posibilidad de realizar proyectos futuros, pero lo focalizas en ellos, un porcentaje extraordinariamente alto contesta que está confiadísimo, que el futuro es lo máximo. Pero uno, que como analista ha desarrollado cierto colmillo, a esa pregunta le añade varios controles para ver cómo se van comportando. Entonces, les planteamos la premisa: "El futuro es tan incierto que es mejor vivir la vida día a día", y ahí tuvimos respuestas del 88 por ciento a nivel nacional, que subía al 90 por ciento en los estratos socioeconómicos altos y en los más bajos, y entre los más educados y los menos educados, que decían estar de acuerdo en que no se puede planificar el futuro. Por lo tanto, el acceso a la educación no es un modificador de imaginarios de futuro. Y lo que sí parecía estar mejorando la percepción del futuro era la ubicación socioeconómica de los jóvenes y el género. Se mostraban más en desacuerdo las mujeres con respecto a la incertidumbre del futuro que los hombres. Lo que se ve es un estallido de la noción de futuro, imaginarios muy precarizados que se expresan desde dos lógicas: una que es la salida totalmente hedonista, que es "frente a este desmadre, ya no hay nada que hacer". Entonces tienes la salida hedonista que es, como la llamaría Martín Hopenhayn, la opción furiosa por el reviente. Yo la suscribiría con ciertos matices. Tiene que ver con que hay que reventar el cuerpo con drogas, con fiestas, o sea un desapego total de cualquier opción de control. La segunda vía de expresión sería la renuncia explícita a cualquier tipo de pacto social normal, institucionalizado. Estos jóvenes asumirían, con pasmosa tranquilidad, que se van a morir, pero al menos, intentando comprar una heladera para la madre. Es ese gran sector de jóvenes que cada vez más se inserta en el narcotráfico y el crimen como estrategia de viabilidad.

Pág. 1 2


Bookmark and Share

Comentarios:

Aún no hay Comentarios para este post...

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias