Los adolescentes y la informática
23.04.08 @ 10:12:29. Archivado en Violencia, Cultura, Psicología, Educación, Salud Mental, Otros Autores, Prensa, Investigación
En Punto Seguido aparece un artículo de Daniel Korinfeld sobre un tema de extrema
actualidad.Hasta tal punto es así que ha generado y sigue generando preocupación y controversia sobre los aspectos positivos y negativos que sobre la gente jóven se produce.
Adolescentes, ¿los desconocidos de siempre?
Daniel Korinfeld
Hoy dice el periódico…
La generación de los enchufados, electrónicos, hiperconectados, fue uno de los últimos titulares con los que nos anunciaron lo que sería una característica fundamental de los jóvenes de hoy - embarcados en esa pasión por rotular a la que los medios nos tiene acostumbrados- De esa manera, pretendían dar cuenta del acceso bastante masivo de los adolescentes a las tecnologías de la informática y la comunicación y a la construcción de mundos paralelos que serían invisibles e inaccesibles para los adultos.
La indiferencia de los jóvenes hacia la escuela, exceptuando en lo que hace a las posibilidades de sociabilidad que les proporciona, y el aburrimiento que mayoritariamente parece producirles la lectura insiste en otras encuestas. Y agregan respecto del uso del tiempo libre que no son muchos los que realizan actividades deportivas y muy pocos de ellos otro tipo de actividades como las artísticas, el 40% está frente a la pantalla del televisor más de 3 horas por día, y el 65% no lee ni una hora diaria y cuando llega el viernes por la noche el programa pasa por escuchar música, mirar televisión y salir con amigos con un presupuesto – mayormente escaso-
.Por otra parte, cuando lo que se busca es conocer la percepción de los jóvenes sobre distintos aspectos de su vida: familia, padres, escuela, amigos, sociedad, problemáticas psicosociales y de salud que los afectan, entre muchos aspectos interesantes llama la atención en sus respuestas la intensidad de ideales de autosuficiencia, de autonomía y de temeridad, en parte contrapuestas con las actitudes y responsabilidades efectivamente asumidas.
En los espacios educativos formales y no formales suelen ratificarse con aires apocalípticos estos diagnósticos, y de algún modo nos recuerdan aquel manifiesto contra la juventud que Gilles Lipovetsky difundiera hace años en el que de modo descarnado y en un estilo ácido y algo “resentido” desgranaba sus críticas al síndrome juvenalista acusándolos de pasividad, frivolidad, individualismo y conformismo - unos quince años antes de las revueltas juveniles parisinas del 2005 podemos comentar hoy-.No desconocemos que nos estamos refiriendo a los adolescentes en una suerte de homogeneidad abstracta, que encarnada, plantea diferencias que llegan hasta la singularidad del uno por uno, sostenemos un registro de lo universal para hablar de una etapa vital, cuyas características y modalidades son dinámicamente construidas en clave histórico social.
Esa suerte de universalidad que permite concebir a los adolescentes como sujetos plenos de derechos y de cuidados especiales por su condición particular de desarrollo, una etapa de la vida con atributos de diversas y dispares significaciones, valores y duración temporal según cada cultura, cada sociedad. Es decir, dejar de pensar y mirar la adolescencia como aquello inacabado, como pura carencia.Los datos del nuevo paisaje están a la vista, aunque la lectura que de él hagamos varía según la perspectiva que tomemos. Consideramos en todo caso que debe ser motivo de un debate que no ceda a las simplificaciones, al slogan, a los lugares comunes con los que se pretende zanjar habitualmente aquello que no dominamos, ni logramos comprender con facilidad.
Como ejemplo, si los nuevos objetos tecnológicos –inventados, publicitados y estimulados por adultos- cuya presencia en la vida cotidiana de las clases medias -mercado mediante- son omnipresentes, operan para las personas de modos múltiples y adquieren a su vez diversas funciones simbólicas, que muchas veces desbordan sus sentidos básicos o primarios. Del mismo modo, respecto de los usos del tiempo libre descriptos, si efectivamente se confirmara esa prevalencia, será posible encontrar en ellos otras lógicas de funcionamiento y de subjetivación en los intercambios y en la construcción de lazos que se producen, así puede ser posible que emerjan formas de sociabilidad, otras sensibilidades entramadas con lo lúdico y lo creativo.
No está de más señalar que estos usos y prácticas ni son tan extraños a las de los adultos ni tan ajenas a las responsabilidades públicas y comunitarias en la oferta y disponibilidad de espacios, propuestas, recursos y fundamentalmente de interlocutores potenciales efectivos.La pregunta, las preguntas que esto prefigura retornan hacia nosotros, - un nosotros bastante encomillado- aquellos que nos damos en llamar adultos. Lejos de la moralina y las convocatorias a rasgarse las vestiduras y a producir alegatos restauradores de algún orden o modalidad ideal que desde el pasado nos ilumine, el ejercicio de interrogación es significativo en tanto lo echamos al ruedo para repensar nuestros proyectos y decisiones en la elección de las prácticas que proponemos en las actividades con adolescentes.La perspectiva histórica nos permite también tomar distancia de esas miradas alarmistas al observar que una posición ambivalente hacia la juventud ha predominado desde que la adolescencia surgió en el pasado siglo como un nuevo actor social.
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Y, porque no tiene estas tres cosas en su mano, lo vemos llorando en sus soledades como un hombre auténtico, en espera de su emancipación. Que Dios os bendiga, jovenes del mundo. Erguíos, que Él os ayudará a restaurar todas las cosas.
Por eso, Jesucristo brama en los desiertos llamando al hombre, porque que SABE cómo amar, y le dice aquello de 'más gozo hay en el que da que en el que recibe'. Porque el cerebro propio solamente se LLENA si corren esos neurotransmisores que forman el flow de gozo. Y cuando ese sentimiento se da a Dios, éste se estremece de gozo y se vierte Él entero al pequeño ser humano, y lo ama con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas.
Ojalá que la Religión organizada en ritos y mandamientos desaparezca para dar paso al Espíritu: esa fusión del alma con alma que es Dios y el hombre sin temor alguno; ojalá que el HOMBRE encuentre su ruta hacia la elaboración de sus leyes como toda nueva generación
NECESITA; y ojalá que el joven descubra
cómo dar todo su sentimiento a la persona a quien ama.
Y, porq...
El Alma de Dios, que conoce bien la soledad y sabe cómo desea el joven tener ese incontro perfecto de dos almas cuando se aman, se hace el encontradizo y habla, y toca a la puerta y llama, he aquí, a aquel que me abra: entraré en él y cenaré con el, y él conmigo.
El joven, para LLENAR esos circuitos de gozo de su cerebro emocional ha de conocer cómo se da todo el sentimiento al 'otro', pues sin esto, incluso el mero acto sexual prematuro y promiscuo se convierte en que dos se abusan mutuamente... sin tenerse: su amigdala e hipotálamo, bloqueados, los dos se encuentran ausentes el uno del otro.
Es solamente cuando del interior del s...
El joven, cuyo cerebro necesita integrarse en el cuerpo de lo social, se ve, desde sus primeros deseos, hostigado hacia la SOLEDAD. La madre lo expulsa de su cama cuando es tan sólo un bebé, la familia lo encierra en el cuarto de los niños, y así se acostumbrará a dormir en un lecho... sólo. El contraste interior con su recuerdo genético a flor de piel, que le dice al oido que durante cinco millones de años ha tenido el roce de la caverna de varios homínidos juntos dandose calor al dormir y alimentandose
juntos en escenas escalofriantes de supervivencia, lágrimas, y ... amor.
Y además, luego, cuando trata de participar en la elaboración activa de las normas de la sociedad, cosa propia del joven INCORPORADO, se le dice por los Partidos políticos, que él está segregado y desechado. Que la res pública, ... no es cosa de él.
No, el ser humano ...
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Jorge Gómez Alcalá
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