La ética del psicoanalista y los derechos humanos
28.03.08 @ 10:24:51. Archivado en Psicoanálisis, Teoría, Filosofía, Salud Mental, Otros Autores
LA ETICA DEL PSICOANALISTA FRENTE A LO SINIESTRO [1984]
Post-scriptum FERNANDO ULLOA
Hace más de diez años que trabajo en el campo de los derechos humanos. Cada tanto me detengo a elaborar un texto acerca de mi experiencia. Asi lo he hecho para esta ocasión.
Voy a ceñirme al rigor del mismo intentando fijar mi posición como psicoanalista frente a los derechos humanos. El psicoanálisis se sostiene en un propósito: el develamiento de aquella verdad que estando encubierta, para el propio sujeto que la soporta, se presenta como síntoma. Alcanzar o no este propósito suele ser aleatorio, pero que el psicoanalista no desmienta en su práctica lo gue afirma teórica y técnicamente, fundamenta la calidad ética de su quehacer. Es que el psicoanálisis es una propuesta ética.
Para quien se diga psicoanalista, el serlo o no serlo está, por definición, enlazado a la producción de verdad. No hay escapatoria o negación posible si se pretende desentrañar el síntoma, porque precisamente el síntoma es solución de compromiso negociada. La condición humana es de naturaleza trágica en tanto entrecruzamiento conflictivo del amor y del odio, del cuidado y la agresión, de solidaridad Y egoísmo.
De esta dualidad dura está hecha la historia de cada individuo Y la de la humanidad total. Desde el punto de vista del psicoanálisis, esta dicotomía trágica tiene dos destinos: o la salida ética donde la producdón de verdad fundamenta Justicia, o el callejón ciego donde el sintoma, ahogado en el acultamiento familiar cotidiano, apaga su evidencia develadora, para volver a surgir como grito mayor en la alienación oligotimica, el sufrimiento neurótico, la perversidad violenta o el delirio psicótico. Cuando el escenario de la producción sintomática, tiene la magnitud de lo que nos convoca -los "derechos humanos"-, quien se afirme psicoanalísta, o lo es, hace justicia, o no lo es y a sabiendas, o no, hace complicidad. Según las circunstancias puede incluso hacer algo más siniestro sún. No en vano introduzco este término de tradición freudiana: lo siniestro. Aproximo con ello el horror y la malignidad de la que me ocuparé.
Las personas varían en alto grado con referencia al impacto que lo siniestro hace en ellos, dice Freud citando a Jentsch. Esta diferencia del efecto siniestro depende del grado de distancia y negación o por el contrario de proxímidad y conocimiento de lo que está oculto y es fuente de horror.
Freud trabaja este concepto en profundidad. Lo siniestro es aquella variedad de lo terrorífico que se remonta a lo antiguo, a lo familiar. Por de pronto -y no me extenderé en esto- el vocablo alemán heimlich, que significa familiar, se transforma con el agregado de un prefijo de negación en unheimlich, algo así como infamiliar o más precisamente oculto o secreto, concretamente siniestro.
Lo siniestro siendo familiar es al mismo tiempo aquello dentro de lo cual uno no se orienta, algo promotor de incertidumbre. En lo siniestro convergen los sentidos antitéticos de secreto y familiar. Además Freud recoge en el diccionario de Sanders,. entre otros significados, el siguiente: "mantener algo clandestino ocultándolo para que otros no sepan de ello y acerca de ello". Secretamente familiar, remite en la investigación psicoanalítica a lo que se denomina "el secreto de familia" que como factor patógeno opera en la historia de algunos individuos.
En estas familias algunos personajes "estan en el secreto", el secreto les es familiar e incluso les confiere poder. El resto de la familia, de acuerdo a la naturaleza de lo oculto, suelen sufrir sin saberlo a ciencia cierta, las consecuencias de la malignidad infiltrante de lo que les es ocultado. Se convive con algo que se ignora aun- que se lo presiente inquietante. Se puede sumar a lo oculto la propia negación frente a lo extraño. Comienza así a surgir el efecto siniestro.
Es como la malignidad infiltrante de un cáncer ignorado, o quizás denegado, pero existente. Voy a referir un ejemplo qne irá introduciendo me- jor el propósito de esta presentación. Seguramente muchos de ustedes conocen el caso Paula. Paula es una nieta reencontrada por abuelas, que fue secuestrada junto con sus padres, Y disimulada como hija legítima de una pareja cuyo hombre participó en el secuestro, Por la edad de Paula cuando se produjo el secuestro, alrededor de 23 meses, ella tiene registro, sin duda reprimido violentamente, del horrible secreto familiar.
La malignidad enfermante del mismo depende de la eficacia latente y constante que le confiere su naturaleza de horror oculto con el que se convive familiarmente. Siendo secreto no hay oportunidad de palabra que articule los hechos en un relato. Entonces el secreto infiltra y pervierte todos los vinculos y estructuras psíquicas de Paula.
El único remedio posible contra la malignidad de lo siniestro es el develamiento de aquello que lo promueve, simultánesmente al establecimiento de un nuevo orden de legalidad familiar. Aún dentro de lo doloroso de esta explicitación, de este hacer justicia, la verdad operará como incisión para drenar, aliviar y curar el abceso de lo siniestro. Este caso ilustra dramáticamente el asunto de los lugares y las distintas respuestas en relación al efecto siniestro Paula, abandonada a su horrendo atrapamiento, corre los riesgos de la oligotomía, por violenta represión afectiva de la perversión, en un intento compensatorio que haga fracasar la represión útil, de la desintegración psicótica.
En cambio los ejecutores de lo siniestro, los que están en el secreto, se mantienen en cierta forma insensibles a los efectos de lo horrendo. Ellos mismos son lo siniestro, sobre todo si logran la impunidad que pretenden, aunque de hecho en este caso ya han perdido la ocasión del ocultamiento. Esta impunidad confiere poder sádico, poder fascista. Hasta pueden elaborarse doctrinas y argumentos que intenten validar lo invalidable.
Esto ocurre sobre todo cuando el escenario de lo siniestro traspasa los limites de una familia y cobra dimensión de la sociedad. Los efectos siniestros dependen del lugar que se alcanza con relación a lo oculto. Asi los responsables directos y cotidianos del horror que atravesó el pais en los últimos años, no só1o lograban impunidad desde el ocultamiento, sino que ese ocultamiento garantizaba eficacia paralizante sobre la comunidad.
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Jorge Gómez Alcalá
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