La tortura y el papel de los psicólogos
12.03.08 @ 10:14:08. Archivado en Violencia, Política, Psicología, Colaboraciones, Salud Mental, Salud
La tortura es un tema que a todos nos produce una sensación profundamente desagradable pero que está de actualidad casi en forma permanente.
La implicación de los Psicólogos en estas prácticas, ya sea en su planificación o ejecución, no puede dejarnos indiferentes. Y está comprobado que los psicólogos en gran manera han participado y participan en estas prácticas aberrantes. A nivel personal y lo que es aún más grave a nivel institucional.
No voy aqui a romper una lanza por los psicoanalistas. En Argentina está comprobado su participación a título individual en algunos casos de torturas, aunque hemos sido los más los que fuimos víctimas de esta aberración de la conducta humana.
El siguiente documento escrito por Ignacio Dobles y publicado en Liber-acción nos aproxima a ese escenario de horror promovido, planificado y ejecutado por los gobiernos de los EEUU, y avalado por los gobiernos títeres del mundo, con una fuerte documentación que lo respalda.
Por último añadir mi más absoluto desprecio a aquellos profesionales que ponen sus conocimientos al servicio de semejante degradación de los seres humanos.
Psicología y Tortura: Nuevos Abismos
Escrito por Ignacio Dobles Oropeza
Al inicio de su impactante obra Esperando a los bárbaros, J.M. Coetzee narra un intercambio entre el delegado/investigador militar que está evaluando las actuaciones de su ejército en territorio fronterizo con los “bárbaros”, y un interrogador-torturador de los mismos. El primero desea saber cómo se hace para llegar a la verdad, cuando se interroga y tortura a los enemigos. Desconcertado por la indagatoria, el verdugo responde, con franqueza: “el dolor es la verdad, todo lo demás está sujeto a duda”.
Esta “verdad del dolor” no puede disimularse ni suavizarse con maniobras retóricas.
Tratamos en lo que sigue el tema de la tortura. Conviene tener presente que el artículo primero de la Declaración sobre la Protección de todas las personas contra la tortura y otros tratos o penas crueles (ONU; 9.11975) instituye lo siguiente:
“1. A los efectos de la presente declaración, se entenderá por tortura todo acto por el cual un funcionario público, u otra persona a instigación suya, inflija intencionalmente a una persona penas o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla `por un acto que haya cometido o se sospeche que ha cometido, o de intimidar a esa persona o a otras. No se considerarán tortura las penas o sufrimientos que sean consecuencias únicamente de la privación legítima de la libertad, o sean inherentes o incidentales a ésta, en la medida en que estén en consonancia con las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos”.
2. La tortura constituye una forma agravada y deliberada de trato o pena cruel, inhumano o degradante.
Tiempos de Tormentas
La comparecencia del Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, ante las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos en septiembre del 2001, después de los ataques a las Torres Gemelas, constituye, a mi juicio, el texto más importante en la historia mundial de los últimos años, y no por su profundidad o su articulación literaria, mucho menos por cualquier pretensión de “universalidad” o perspectiva humanista, sino por los devastadores efectos que siguieron a este momento “fundante” de una nueva era en la agresividad del principal poder imperial del mundo.
Con su declaración de una escurridiza “guerra contra el terrorismo”, con objetivos móviles, y sin plazos definidos, y con su lógica fulminante de “estar con nosotros o estar en contra nuestra”, este discurso fue el punto de partida para arrasar Afganistán (“mejor bomberos de Nueva York que bombarderos del imperio”, decíamos en esa ocasión en un debate público) para luego invadir a Irak, sobre la base de falsificaciones y campañas de intimidación, y de ahí producir Guantánamo, Abu Ghraib, las cárceles móviles de la tortura alrededor del mundo (con la cobarde complicidad de algunos países europeos), el Patriot Act, y las restricciones a las libertades públicas que, paradójicamente, se decían defender.
De esta manera, se echaba por la borda el importante capital político potencial derivado de haber sido victimizados el 11 de septiembre (el del 2001), que pudo haber permitido abordar con seriedad problemas como el del terrorismo, en conjunto con el resto del mundo,
En este contexto, Franz Hinkelammert (2004) advertía acerca de la instalación de una lógica y acción de “seguridad nacional” a escala planetaria, en una ofensiva que restringe los derechos de los pueblos y acorrala a los defensores de los mismos, privilegiando casi exclusivamente al derecho humano burgués por excelencia: la propiedad privada.
Cobra mucho mayor fuerza, en este marco, la definición desde el poder de problemas políticos y sociales (caso claro, el de la migración) como asuntos de seguridad, dando lugar a una creciente criminalización de las luchas sociales, como hemos visto repetidas veces en los últimos tiempos en América Latina. Podemos citar, como ejemplos recientes, las protestas en Salvador Atenco y en Oaxaca.
Es menester recordar que Bush y sus colaborares no iniciaron esto, pero si lo han agravado sustancialmente. Haciendo un poco de historia aún cercana, podemos recordar la trayectoria de la llamada “Escuela de las Américas” y lo que significó la Doctrina de Seguridad Nacional, impulsada desde los Estados Unidos, en territorio latinoamericano. Recordemos como estos lineamientos estratégicos, institucionalizados en esfuerzos como el “Plan Cóndor” y tantos más, convertían a campesinos, obreros, estudiantes, intelectuales en “enemigos de la patria”, dando lugar a los abusos que ahora son ampliamente conocidos. Veamos, por ejemplo, lo que dice al respecto la más reciente de las Comisiones de la Verdad que han operado en el continente: la peruana. En su informe, al referirse al entrenamiento y la preparación del ejército y demás fuerzas represivas por parte del gobierno de Estados Unidos y sus agencias, expresaba que:
“El entrenamiento reproducía los métodos de la Escuela de las Américas, basada en Panamá, y otras bases estadounidenses: matar animales y arrancar sus entrañas con los dientes, lacerar el propio cuerpo y resistir el dolor sin chistar, y llevar el registro fotográfico y fílmico de ello….el bautizo consistía en matar a un sospechoso de terrorismo con un puñal sin filo” (2004, 248).
Comentarios:
.someone knows what to do if the torturers use news technologies, where through microwave and sound, we can become phantom or auntentic demons, and not to leave traces of their greatest barbarities .... suicide or to do ???????????
Estimados compañeros: por motivos de organización, y atendiendo las necesidades del estudiantado, el cual en su mayoría culmina las actividades académicas los primeros días de diciembre, hemos acordado modificar la fecha de este VII Congreso, el que se realizará entre el 10 y el 13 de diciembre de 2008.
Agradeciendo la comprensión, enviamos a continuación la invitación al VII Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos :
Los convocamos a participar del 7º Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos organizado por la Asociación Madres de Plaza de Mayo a realizarse entre el 10 y el 13 de diciembre de 2008 en la Universidad Popular Madres de Plaza Mayo, Hipólito de Yrigoyen 1584, Buenos Aires, Argentina.
En los Congresos previos se ha manifestado, colectivamente, la necesidad de abordar los distintos aspectos de la Lucha Antimanicomial, los dispositivos sustitutivos a los manicomios tanto como ...
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Jorge Gómez Alcalá
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