Las nuevas patologías en la clínica psicoanalítica
11.02.08 @ 10:00:05. Archivado en Psicoanálisis, Clínica, Teoría, Psicología, Colaboraciones, Salud Mental, Sexualidad
Alfonso ya ha colaborado en este blog con sus artículos en Arco Europeo Progresista.
Hoy nos enfrenta con los nuevos problemas clínicos que debemos tomar en cuenta en este comienzo de siglo. Problemas que requieren toda nuestra atención para adecuar el dispositivo a las realidades que nos encontramos y que difieren bastante de las de hace 100 años.
NUEVOS RETOS PARA EL PSICOANALISIS DEL SIGLO XXI
Enero 13, 2008 at 9:54 pm · Clasificados en Psicoanálisis
Quisiera compartir y reflexionar con vosotros mi inquietud ante una nueva clínica que se nos presenta a los psicoanalistas en nuestra práctica cotidiana y a la que ya muchos se refieren como clínica del vacío y que algunos relacionan con lo que Lacan en “Una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” en Escritos, llamó “psicosis social”.
Se refiere Lacan a una situación del sujeto en la que no produce fenómenos psicóticos en sentido estrictos (delirios y alucinaciones), sino que dicho sujeto pasaba por una experiencia de vacío existencial, de “dispersión de identidad”.
En la clínica psiquiátrica actual, subyugada a la corriente de la psiquiatría americana y al dominio de una clínica fenomenológica y meramente clasificadora de enfermedades, incluyen a muchos de estos sujetos en un grupo que se correspondería con los llamados enfermos “borderline” o trastorno limite de la personalidad. El peligro es olvidarse de un diagnóstico estructural y psicoanalítico que nos permita ampliar nuestras miras ante estas situaciones y quedarnos meramente en un fondo de saco donde introducir estos sujetos.
Mi inquietud se posiciona en los denominados nuevos síntomas (anorexia-bulimia, toxicomanías, neo-sexualidades adictivas). No podríamos limitar y reducir estos síntomas a una clínica neurótica de la falta, tal como fue edificada por Freud. Pero tampoco podemos limitarnos, y aquí querría compartir mis inquietudes con vosotros, a reducir el tema a una mera antinomia del binomio neurosis-psicosis. Y centrarnos en la perversión sería tal vez limitado en ciertas situaciones.
En cualquier caso, parece mas bien que nos encontramos en una problemática de la constitución narcisista del sujeto, un defecto fundamental en ese equilibrio narcisista. Surgen, de ese modo, unas prácticas del goce que no se insertan con el intercambio con el otro sexo. Es un estatuto del goce muy alejado del amor y del fantasma inconsciente, entendiendo como rasgos del amor el sentido que Lacan dio y que compromete el anudamiento de los tres registros, es decir, fascinación por la imagen, don de lo que no se posee y suplencia de ausencia de la relación sexual.
Es un goce autista por tanto. Es como una desconexión del sujeto y el Otro. Pensemos en las drogas, las cuales sirven de máscara al deseo inconsciente que queda mas desconocido que nunca, disfrazado como una exigencia del organismo. La droga carece de valor fálico y se emparienta mas con el autoerotismo.
Si la relación sexual no existe,tal como lo demuestra Lacán), si el amor no puede suplirla y cumplir con sus idealizadas promesas, si en la sociedad el trabajo esclaviza, ciertamente poco queda para algunos sino el vacío y la desesperación.
Tal vez muchas de las depresiones clínicas que nos encontramos vayan en ese sentido, donde hay un rechazo de los valores fálicos y de las limitaciones que la existencia nos impone por pertenecer a un mundo humano regido por la ley del lenguaje y la cultura.
Ante esto, la salida, para algunos, está en gozar sin desear, salirse del juego del intercambio de palabras y buscar un “modelo de amor” cuyo paradigma sería el del alcohólico con su botella, modelo del amor que no conoce ni fallas ni traiciones y donde el control sobre ese objeto es absoluto
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Jorge Gómez Alcalá
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