La Federación Internacional de Ateos y la apostasía
30.01.08 @ 10:33:19. Archivado en Personajes, Cultura, Religión, Colaboraciones
Son muchos, y cada vez más, los sujetos que reaccionan con fuerza ante el dogmatismo
religioso. Entre estas reacciones se crean instituciones como la FIdA que tienen como único objetivo denunciar y combatir las posiciones reaccionarias y ultra conservadoras de la iglesia cátólica sin despreciar ni olvidar la potencia nefasta de otras confesiones.
Me hago eco en este blog del Manifiesto y de la nota preliminar que le antecede, consciente de que el uso de la libertad de expresión puede llevarnos a enriquecer un debate que se me ocurre está cada vez más de actualidad.
NOTA PRELIMINAR
Fieles a nuestra vocación de guerrilla cultural y a nuestro compromiso con las libertades, los miembros de la Federación Internacional de Ateos (FIdA) queremos iniciar con esta acción un movimiento de protesta y de abandono de las estructuras formales de la Iglesia Católica.
Nunca hasta ahora un colectivo había exigido de ésta una declaración formal de condena y excomunión. Las iniciativas de solicitud de apostasía, colectiva o individual, forman parte ya de una oleada creciente que se va extendiendo de modo progresivo por el antiguo orbe católico. Sin embargo, y a pesar de las recientes sentencias judiciales, el proceso de apostasía se ve obstaculizado frecuentemente por los responsables de muchas diócesis, obligando a los solicitantes a un complejo mecanismo legal.
Considerando la necesidad de un nuevo frente, hemos decidido utilizar el propio sistema jurídico de la Secta como instrumento de denuncia. Las afirmaciones que siguen a continuación, y la evidencia de lo que a ojos del alto clero constituye una “falta muy grave”, harán obligatoria, pensamos, una respuesta por su parte.
La emisión de este Manifiesto no implica, como algunos creerán entender, que nos limitemos simplemente a una metodología anticristiana, dejando de lado a otros tipos de fundamentalismo religioso. Por el contrario. Pero cuando se aborda una estrategia de comunicación confluyen diversos factores de oportunidad que deben ser tenidos en cuenta.
Adoptamos aquí como herramienta la reclamación de una “pena justa”, transformando así la condena en privilegio. Utilizada históricamente por la Iglesia católica como una terrible amenaza –no tanto por sus desventajas escatológicas como por el daño social que implicaba-, la pena de excomunión constituye, aún hoy, el castigo máximo aplicado por la Secta. Desvirtuamos, de este modo, sus fantasías, y neutralizamos así el poder mítico e imaginario de sus anatemas.
Las inculpaciones que aquí realizamos no se reducen a hechos e infracciones puntuales, producto de una situación histórica, sino que responden a una actitud mantenida por la Iglesia y sus rectores desde el instante mismo de su fundación.
Sabemos, indudablemente, que este tipo de iniciativas carecen de consecuencias directas en cuanto a las formas de financiación permitidas a las organizaciones religiosas. Que la sangría económica que supone para la ciudadanía la Iglesia católica y sus derivaciones habrá de sanearse mediante la derogación de Concordatos y acuerdos que actúan como claros anacronismos en las sociedades libres.
No obstante, estamos seguros de que el virus religioso, tan enraizado todavía en nuestra cultura, puede ser derruido con simples criterios racionales, y que la influencia política y cultural de que disfrutan las ideologías transmitidas como fe serán progresivamente reducidas a medida que los humanos adquieran conciencia de su irrelevancia.
Saludos cordiales,
Francisco Miñarro,
Coordinador de la Federación Internacional de Ateos (FIdA).
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MANIFIESTO POR LA EXCOMUNIÓN
Actus formalis defectionis ab Ecclesia catholica
Nosotros, miembros de la Federación Internacional de Ateos, haciendo uso de nuestra plena libertad y con absoluta conciencia del significado y el alcance de nuestra petición, deseamos manifestar al Pontífice romano y a los obispos del mundo, así como a los responsables máximos de la Iglesia católica, y en especial a los de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo siguiente:
Reconocemos en la Iglesia Católica a la corporación más intolerante, homicida y destructiva de cuantas históricamente han existido. Reconocemos en su doctrina una ideología del odio y de la guerra, y un retablo de falsedades, trampas, contradicciones, engaños y ridiculeces erigido con el único fin de anular la inteligencia y denigrar la razón. Reconocemos en la moral cristiana un cloroformo destinado a neutralizar el placer y la imaginación, a hacer de nuestros cuerpos el más cercano enemigo y a trocar la virtud en sumisión. Reconocemos en el Papado a un emisario de la tortura y de la mentira, a una marioneta de los intereses del Estado fascista vaticano. Reconocemos en el alto clero a una banda de parásitos sociales, ávidos de poder y de saqueo. Reconocemos en los fieles católicos a una humanidad engañada, por la que sentimos solidaridad y compasión. Reconocemos en todas las víctimas del terror religioso la prueba definitiva de vuestra culpabilidad.
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¿ Se puede ser más absurdo ?. Borrarse de la Iglesia, es la memez más grande que he oido nunca, además de un ejercicio involuntario de reconecerle una importancia al hecho que transmite la gran y verdadera fuerza que tiene la Iglesia en la sociedad, y en la vida de los católicos. Mucha envidia es lo que hay. Y desde luego la masonería parece que no quiere convencerse de lo inútil de su propósito de erradicar la "ignorancia" en los pobrecitos fieles de la mágica religión de ritos y dogmas que explica la auténtica dimensión transcendente y espiritual del hombre. Y de su futura vida eterna no vinculada al polvo del Camino, sino a la Meta de éste. Plus Ultra, queridos, no tierra.
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Jorge Gómez Alcalá
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