Sobre Jesús Ibañez
14.01.08 @ 11:22:07. Archivado en Personajes, Psicoanálisis, Teoría, Cultura, Filosofía, Política, Investigación
Jesús Ibañez,fallecido en 1992, profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, fue un investigador crítico de los grupos y sistemas sociales.
Su formación marxista no le impidió adentrarse en el estudio de la teoría psicoanalítica, sobre todo de la mano de Jacques Lacán.
Tuve el gusto y el honor de contarme entre sus amigos y aprender a su lado algo de sus teorías en relación a los grupos y de compartir con él algunos momentos que son inolvidables.
Paco Pereña, muy allegado a Jesús desde hace mucho tiempo, nos describe en el presente artículo la diferencia entre significación y sentido, en un acto de evocación del gran maestro desaparecido.
JESUS IBAÑEZ: DE LA SIGNIFICACION AL SENTIDO
Por Francisco Pereña (1).
¿Debo confesar mi sorpresa porque la Universidad dedique un curso a la obra de Jesús Ibañez?. ¿Finalmente abandona la catequesis y da prioridad al pensamiento?. Mi sorpresa procede de la falta de entusiasmo que siempre me mostró Jesús Ibañez respecto al destino de su enseñanza universitaria. Se sentía un poco maniatado por las limitaciones y las guerras internas del ámbito universitario. De todos modos, tampoco debería ser motivo de sorpresa excesiva; creo que la obra de Jesús Ibáñez tiene suficiente entidad crítica como para dar que pensar. Lo que más le interesaba del mundo, de los textos y de las personas, era el pensamiento, en una época donde el cálculo y la técnica han barrido la tarea del pensar.
Mi contribución, limitada, a esta tarea se va a centrar en la cuestión del sentido; en concreto hablaré de la diferencia entre sentido y significación, puesto que me parece importante, no sé si en la obra explícita de Jesús Ibáñez, pero desde luego sí en su modo de enfrentar la sociología y el pensamiento en general. Voy a abordar esta diferencia de dos maneras: primero en relación con la lógica, y luego desde el ámbito psicoanalítico.
La primera distinción, formal y explícita, de significación y sentido proviene del lógico alemán Frege, que distinguía entre Bedeutung y Sinn. La significación o Bedeutung, para Frege es el concepto, lo que el signo, Zeichen, designa: el conjunto de objetos que caerían bajo ese concepto, lo que equivale en términos lógicos a lo que se llamó extensión del concepto o relación objetiva.
El sentido, por el contrario, es el modo de concebir el objeto, lo que en lógica se llama la intensión, en oposición a la extensión. El ejemplo de Frege es, de sobra conocido: la estrella vespertina y el lucero del alba se refieren al mismo objeto, tienen la misma extensión, pero su sentido no coincide. El sentido, a partir de esta distinción, hay que verlo como aquello que no puede ser explicado exclusivamente como cosa, ni por tanto calculado o programado, no se agota en su referencia, en la significación ni en la extensión del concepto. No supone eso que sea inmediato, puesto que no viene dado, ni tampoco relativo, como propone, por ejemplo, el perspectivismo orteguiano, para quien las diversas perspectivas lo que hacen es enriquecer y completar el objeto. Por el contrario, el sentido, en oposición a la significación, proviene, no de un enriquecimiento de las perspectivas,(lo que habría que incluir en el registro de una psicología del yo), sino de una incompletud, de la incompletud del código, como el análisis jakobsoniano del "shifter" demuestra, de la incompletud de la cadena significante a la que se refiere Lacan. Por consiguiente, el sentido implica necesariamente al sujeto como efecto del hecho de hablar.
¿Significa eso que el grado cero del sentido reside en nosotros mismos? No, no es ninguna explicación psicologicista del sentido. El sentido, efectivamente, no viene dado, no proviene del yo sino de un lugar vacío, de una incompletud, de la incompletud radical que existe entre la palabra y la vida. A partir de ese desajuste, de esa disarmonía radical, cabe pensar el sentido. Las cosas, por sí mismas, no están dotadas de sentido. El sentido es siempre para alguien, pero de la misma manera que no cabe una explicación psicologicista del sentido, tampoco cabría una explicación solipsista; el hecho de que el sentido es siempre para alguien supone que el sujeto, que es lugar vacío, debe abrirse a las cosas, al mundo y a los otros, y en ese acto de apertura o de consentimiento es donde el sujeto viene a situarse como respuesta de lo real. No es un solipsismo donde el sentido esté separado del acto de consentimiento y de apertura a las cosas y al mundo.
Quine, en Hablando de objetos, retoma la distinción fregeana entre sentido y significación en función de lo que él establece como axioma de extensión, por un lado y, por otro, el imposible axioma de intensión. El axioma de extensionalidad, como lo llama, implica que dos conjuntos que tienen los mismos elementos son exactamente iguales. Ya conocen el ejemplo clásico de Bertrand Russell: Walter Scott y el autor de Waverly, es el mismo personaje; cabe sustituir un elemento por otro guardando la condición leibniziana "salva veritate". Sigue siendo verdadero después de la sustitución.
Pues bien, lo que viene a afirmar Quine es que eso no vale para la intensión, para el sentido. No cabe un axioma de intensión. ¿Por qué razón? Propone un ejemplo, el ejemplo del conejo, elección de término que ya en sí mismo está implicando una equivocidad estructural y connatural al sentido: ¿de qué conejo se trata? Si leen el texto de Quine verán que no falta ironía en su consideración sobre la búsqueda del conejo verdadero: ¿qué conejo es en concreto, el del monte, el de la cocina?, etc. Concluye entonces que no hay ninguna posibilidad de establecer un axioma de "intensionalidad". Para el sentido la sustitución "Walter Scott" por "el autor de Waverly" no cumple la condición leibniziana "salva veritate; esa sustitución es creadora de sentido, por eso no es posible un axioma de intensión.
Pues bien, en lo que se refiere a Jesús Ibáñez, tuve ocasión de relatar, en un artículo que se me pidió para "Anthropos", la revista que dedicó uno de sus números a Jesús Ibáñez cuando aún vivía, una anécdota que él contaba, hace muchos años, en los años 60, para explicar la metodología que él estaba aplicando en la investigación social, la metodología de los grupos, que luego llamó grupos de discusión. Me sigue pareciendo una anécdota excelente para explicar esa cuestión y para ilustrar lo que estoy apuntando de la diferencia entre significación y sentido. Para no perderme en el modo de relatarla la voy a leer tal y como la escribí para ese artículo:
"He aquí un alemán de origen judío que acude a un amigo alemán de origen ario para comunicarle su decisión de abandonar Alemania. Ante la sorpresa del amigo, que le arguye que nadie persigue a los judíos y que incluso le tilda de paranoico, el judío en cuestión le cuenta lo siguiente:
- Hice un muestreo en la población y les pregunté si les parecía correcto la eliminación de judíos y farmacéuticos.
En ese momento el amigo le interrumpe:
- ¿Por qué los farmacéuticos?
A lo que el judío responde:
- Justamente eso preguntaron los encuestados. ¿Ves entonces que debo irme?"
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Mucho agradecería me `pudieran orientar
Gracias
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Jorge Gómez Alcalá
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