La cultura laica y los derechos de las mujeres
05.06.07 @ 11:14:52. Archivado en Violencia, Política, Religión, Salud Mental, Sexualidad, Prensa
BOLETINA MUJER SALUDHABLE, está editado en portugués y en este número dedica un artículo a la visita del Papa a Brasil.
Cristina, de los grupos Yahoo de Salud Mental de la Argentina me lo envía y creo que merece su difusión.
Año VI, Nº 5, mayo 2007 http://www.reddesalud.org/espanol/
Los motivos del Papa
Lo anunció el Papa Benedicto XVI: la Iglesia Católica se propone iniciar una “nueva evangelización” en la región de América Latina y el Caribe. Preocupado ante la persistente disminución del número de personas que se reconocen católicas y practican la fe en un continente tradicionalmente fiel a dicha Iglesia, por la presencia de lo que denomina “secularismo hedonista”, por el avance sostenido de la Iglesia Evangélica, y por la expansión de las sectas, el Papa quiere responder al reto.
Por lo tanto, su publicitado viaje a Brasil para inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, debe considerarse uno de sus pasos políticos más significativos.
Sin embargo este país, que cuenta con el mayor número de católicos en todo el mundo, ha visto reducir esta cifra del 74% al 64% en los últimos diez años y recibe al Papa con un amplio movimiento ciudadano que presiona al gobierno por la legalización del aborto, amplia distribución gratuita de condones para prevenir el VIH/SIDA y más derechos civiles para las minorías sexuales.
Lo que sucede es que los valores de esta iglesia ya no parecen estar en sintonía con la amplia mayoría de las mujeres y con otros sectores de la población mundial y regional. Efectivamente, lo que Benedicto XVI y la institución que encabeza se niegan a asumir es que muchas personas –mujeres y hombres de distintas edades, raza/etnia, opciones de vida y condición social– abandonan la fe pues no aceptan más las posturas retrógradas de dicha Iglesia frente a problemáticas tan vitales como la salud sexual y reproductiva y los derechos correspondientes, y frente al ejercicio de derechos humanos universales, tales como la libertad personal y de expresión, el derecho a la intimidad, a la diversidad, a la autonomía, entre otros.
La jerarquía eclesiástica tampoco parece interesarse en las posturas y valores de quienes profesan otras religiones, algunas tan mayoritarias como la católica, y menos aun en quienes no profesan ninguna, e intenta imponer la voz, el pensamiento y los códigos de conducta de su iglesia a toda la gente por igual.
Otro factor que ha detonado esta crisis de fe del mundo católico, está constituido por los delitos de abusos gravísimos cometidos por centenares de sacerdotes en todo el mundo en contra de menores y también de monjas, violadas por ellos mismos y muchas veces obligadas a abortar, lo que fue silenciado y ocultado durante décadas por las autoridades máximas de la Iglesia, en una abierta expresión de doble moral.
En la región latinoamericana y caribeña, irrespetando el hecho de que la separación Iglesia Estado es un valor democrático en sí, y que muchas naciones históricamente han reconocido esta condición con rango constitucional, en los últimos años ha sido persistente la intromisión de las jerarquías católicas nacionales en las propuestas de políticas públicas y en las legislaciones, e incluso en algunos casos se ha constatado la intervención directa del Vaticano para que no se apruebe tal o cual política por ser considerada peligrosa desde su particular óptica.
No obstante, los principios democráticos sostienen que ninguna religión debe tener el derecho de imponer sus convicciones a fieles de otras religiones o a los no creyentes, pues las políticas públicas deben valer por igual a todos los miembros de una sociedad.
Esto se ha observado recientemente en países tales como Argentina, Brasil, Chile, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Uruguay, entre otros, en particular en temas relativos a la legislación sobre el aborto, el acceso a la anticoncepción de emergencia, la educación sexual para adolescentes, el uso del condón para la prevención de ITS/VIH/SIDA, el divorcio, las sociedades de convivencia para parejas del mismo sexo, etc.
Del mismo modo, los jerarcas de la Iglesia se han encargado de obstaculizar la aprobación de documentos internacionales trascendentes, como es el caso del Protocolo Opcional de la CEDAW, interponiéndose además en los procesos de revisión del Programa de Acción de la Conferencia de El Cairo y la Conferencia Mundial de la Mujer, cuyos acuerdos han sido trascendentes para la afirmación de derechos.
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Jorge Gómez Alcalá
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