Editado por

Jorge Gómez AlcaláJorge Gómez Alcalá

Sobre el autorautor ContactoContacto
Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Diciembre 2011
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031 
Sindicación
Blogs
Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

CONOCER A LOS DEMÁS

Francisco Baena Calvo

Latino

Latino

PANAMÁ PARTICIPARÁ EN EUROAL 2012

Paul Monzón

Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

JUEVES DE CENIZA. Elige la vida

Angel Moreno

Cajón de sastre

Cajón de sastre

Ya ni el ministro te escribe.

Rufino Soriano Tena

Religión Digital

Religión Digital

Benedicto XVI y Cuaresma

Religión Digital

Desde Malta Encuentros

Desde Malta Encuentros

Aristóteles, Platón…, nuestro Hospital y Garzón. Opus XLVIII de Manolo El Escayolista

Juan Ramón Moscad Fumadó

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

La Tierra Madre Universal Lo nuevo de la Ecoteología 8

Francisco Margallo

Voto en Blanco

Voto en Blanco

¿Qué corrompe más el poder o la militancia en un partido?

Francisco Rubiales

Hermano Cortés

Hermano Cortés

Jose Luis Cortés

El blog de Hilari Raguer

El blog de Hilari Raguer

Las lecturas de las misas de Cuaresma

Hilari Raguer

Cafemigao

Cafemigao

Scam de Facebook utiliza como gancho un millonario premio

Andrés Alfaro

Corrupción global

Corrupción global

827 El primer derecho social, del que jamás hablan los "progres" de la izquierda es el derecho a VIVIR. Lo que conlleva por fuerza la posibilidad de ingerir alimentos sanos, beber agua no contaminada y respirar aires puros no tóxicos o cancerígenos.

Luis Llopis Herbas

Punto de vista

Punto de vista

Falta un Nuremberg

Vicente Torres

Diario de dos curas de pueblo

Diario de dos curas de pueblo

Cuaresma: no al cristianismo "de la Señorita Pepis"

José Rubio y César Luis Caro

Protestantes

Protestantes

Youcef Nadarkhani podría ser ejecutado sin aviso previo

Pedro Tarquis

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Felipe González y el coronel Gadafi

Juan Fernandez Krohn

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Obscenity

Manuel Molares do Val

Espacio para el espíritu

Espacio para el espíritu

MIÉRCOLES DE CENIZA

Juan Jáuregui Castelo

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Muchos vinos on line

Juan Luis Recio

El blog de X. Pikaza

El blog de X. Pikaza

Ciencia, filosofía, religión /2. Notas y momentos de la experiencia humana

Xabier Pikaza Ibarrondo




Homofobia

Permalink 20.05.07 @ 17:37:42. Archivado en Violencia, Política, Psicología, Educación, Salud Mental, Sexualidad, Prensa

El rostro múltiple de la homofobia

El término homofobia poco a poco se integra al lenguaje común, aunque los terrenos que abarca suelen tener fronteras poco definidas. La intolerancia y el desprecio hacia las y los que tienen preferencias e identidades sexuales distintas de la heterosexualidad tienen muchas maneras de expresarse, a veces sin que exista conciencia.

En este texto se exploran los aspectos múltiples de los fantasmas que muchas veces el mundo heterosexual se elabora a propósito de la homosexualidad. Por Louis-Georges Tin De acuerdo con una opinión muy extendida, la homosexualidad sería hoy más libre que nunca: presente y visible en todas partes, en la calle, en los diarios, en la televisión, en el cine. Estaría incluso muy aceptada, pues así lo revelan los recientes avances legislativos en Norteamérica y en Europa en materia de reconocimiento de parejas del mismo sexo.

Ciertamente se necesitan todavía algunos ajustes más para erradicar las últimas discriminaciones, pero con la evolución de las mentalidades esto sería una simple cuestión de tiempo. Tal vez. Pero tal vez no, pues para un observador un poco más atento, la situación es muy distinta. A decir verdad, el siglo XX, en su conjunto, ha sido el periodo más violentamente homófobo de la historia: deportación a los campos de concentración en la época nazi, gulag en la Unión Soviética, chantajes y persecuciones en Estados Unidos en tiempos de McCarthy, todo eso parece ya lejano. Pero muy a menudo las condiciones de existencia en el mundo actual siguen siendo difíciles.

La homosexualidad parece ser discriminada en todos lados; al menos en 80 naciones la ley condena los actos homosexuales, en ocasiones con cárcel perpetua, y en unos diez países con la pena de muerte.

La homofobia se expresa aun en naciones donde la homosexualidad no figura en el código penal, como Brasil, donde en los últimos veinte años han sido contabilizados alrededor de dos mil crímenes por homofobia. En estas condiciones es difícil pensar que la “tolerancia” gana terreno. La homofobia constituye un problema humano, grave y complejo, con resonancias múltiples, que requiere de una reacción concertada y de una reflexión previa.

¿Pero qué es en realidad la homofobia? Al parecer el término circulaba ya en los años sesenta, pero el primer registro escrito es responsabilidad de K.T. Smith, autor, en 1971, de un artículo titulado “Homofobia: un perfil tentativo de la personalidad”.

Se trata de un vocablo muy reciente, cuya historia es sin embargo relativamente rica. A lo largo de los años el espectro semántico del término no ha dejado de evolucionar por ampliaciones sucesivas. En 1972, Weinberg definía la homofobia como “el miedo a estar con un homosexual en un espacio cerrado”, definición muy restrictiva que quedó rápidamente rebasada en el lenguaje común, como testifica la definición del Pequeño Larousse: “Rechazo de la homosexualidad, hostilidad sistemática hacia los homosexuales”.

Ampliando el análisis, Daniel Welzer-Lang ha sugerido una nueva definición. Para él, la homofobia “es, de modo más extenso, la denigración en los hombres de cualidades consideradas femeninas y, en cierta medida, de las cualidades consideradas masculinas en las mujeres”. De esta manera, intenta ligar entre ambas formas “la homofobia particular, ejercida contra gays y lesbianas, y la homofobia general, que toma forma a partir de la construcción y jerarquización de los géneros masculino y femenino”, un fenómeno que puede afectar a todos los individuos, cualquiera que sea su orientación sexual, lo que explicaría que el insulto “puto” se pueda también aplicar a personas claramente heterosexuales en la medida en que, más allá de las preferencias, denuncia sobre todo una infracción a esa “virilidad perfecta” que supone la construcción social de lo masculino.

Amenaza a lo establecido Es evidente que la noción de homofobia se extendió progresivamente en la medida en que las investigaciones emprendidas permitían comprender que los actos, palabras o actitudes percibidas claramente como homófobicas sólo eran el epifenómeno de una construcción cultural más general, cuyos efectos comunes constituyen una violencia que atraviesa a la sociedad en su conjunto.

El origen profundo de la homofobia debe, sin duda, buscarse en el heterosexismo, que tiende a hacer de la heterosexualidad la única experiencia sexual legítima, posible e, incluso, pensable, lo que explica que muchas personas vivan su vida sin haber jamás pensado en esta realidad homosexual, presente sin embargo en todas partes y mucho menos oculta de lo que en un principio pudiera creerse.

Más que una norma, que supondría todavía algo explícito, la heterosexualidad se convierte, para quienes así condiciona, en lo impensado de su construcción psíquica particular y en el a priori de toda sexualidad humana en general. De hecho, si no se contempla todo el horror que representa la homosexualidad para ciertas personas, se corre el riesgo de no entender la homofobia en lo que tiene de más radical.

Para las personas más condicionadas por el heterosexismo, la simple existencia de los homosexuales, quienes no los amenazan en lo más mínimo, constituye subjetivamente una amenaza para el edificio psíquico que han construido larga y pacientemente a partir de esa exclusión, y esto permite explicar por qué el miedo, y más aún el odio que de todo ello resulta, puede llegar a las violencias más brutales.

Por supuesto, este miedo no podría erigirse en circunstancia atenuante y mucho menos en justificación para los crímenes por homofobia. Este miedo es a menudo materia de alegato, por cierto exitoso, en los tribunales estadounidenses en beneficio de individuos que asisten a lugares de ligue, armados con bates de bates de béisbol para “golpear locas”, y que se escudan detrás de la noción de “pánico sexual” en un colmo de mala fe y de crueldad cínica.

Por lo demás, las teorías teológicas, morales, jurídicas, médicas, biológicas, psicoanalíticas, antropológicas, etc, nunca son más que razones inventadas para justificar una convicción íntima; y resulta por lo general inútil demostrarle a quienes ven en la homosexualidad una suerte de tara o patología, que su creencia obsoleta ha quedado desde hace tiempo invalidada por la propia medicina: lejos de ser la causa de su homofobia, este discurso médico, históricamente rebasado, sólo serviría ocasionalmente para la forma y, a lo sumo, para alguna eventual confirmación.

Grandes olas de homofobia Falta por comprender por qué la homofobia surge o resurge de modo más violento en tal época, tal lugar o bajo tal forma precisa. Más allá de las manifestaciones comunes, pareciera que las grandes olas de homofobia obedecen por lo general a manifestaciones oportunistas.

De hecho, la Historia está llena de enseñanzas al respecto. Desde los primeros tiempos de la revolución comunista, la homosexualidad fue relativamente “tolerada”; en su primera edición, de 1930, la Enciclopedia soviética afirmaba claramente que la homosexualidad no era ni un crimen ni una enfermedad. Las penurias del régimen y el ascenso de Stalin al poder contribuyeron a endurecer las condiciones de vida; la homosexualidad fue de nuevo penalizada en 1933 y pronto se volvió crimen contra el Estado, signo de decadencia burguesa y, más aún, una perversión fascista. Y, como señala Daniel Borrillo, “por una triste ironía de la Historia, la Alemania nazi instrumentaba en la misma época un plan de persecución y exterminio de homosexuales en el cual los asimilaban con los comunistas”.

Pág. 1 2 3


Bookmark and Share

Comentarios:
Fenomenal artículo.

Mi más sincera enhorabuena
Enlace permanente Comentario por Vigi 03.01.08 @ 00:50
mas alla de la homofobia los homosexuales son perversos que no respetan la diferencia solo aman lo mismo :homo,por eso Freud los llamaba invertidos
Enlace permanente Comentario por popey 22.05.07 @ 00:45

Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.

Los comentarios para este post están cerrados.

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias