Reich, Marcuse y el Freudomarxismo
13.04.07 @ 11:13:57. Archivado en Personajes, Psicoanálisis, Filosofía, Política, Salud Mental, Sexualidad, Otros Autores
Durante gran parte del siglo pasado fueron muchos los intentos de unir o relacionar el psicoanálisis con el marxismo.
Esto tenía que ver con el caracter subversivo de nuestra teoría y las expectativas que a nivel mundial se depositaban en un cambio revolucionario de las estructuras sociales orientadas por el pensamiento de Marx.
Graciela Holfeltz me hace llegar este trabajo pero desconozco si es la autora del mismo o se ha omitido el nombre del autor.
En aquellos años el pensamiento de Lacán estaba aún poco difundido y es su relectura de los textos freudianos la que predomina en el día de hoy.
Creo que el texto contribuye a aclararnos desde una perspectiva histórica aquella época y los esfuerzos de los entonces analistas y pensadores de tratar de explicarse la realidad que vivian,esbozar un análisis psico-social de las estructuras de poder aplicando, a su criterio, las teorías mas evolucionadas sobre el sujeto y la sociedad.
LA ARTICULACION ENTRE PSICOANALISIS Y MARXISMO
Hijos de Freud, nietos de Marx
El autor avanza hacia una historia de los intentos de articular el psicoanálisis con el marxismo, deteniéndose en los proyectos de Wilhelm Reich y de Herbert Marcuse.
Según Wilhelm Reich, la estructura de carácter autoritaria de las masas alemanas contribuiría a explicar su adhesión al nazismo.
Entre 1924 y 1933, un grupo de psicoanalistas mantuvo una oposición subterránea dentro de la Asociación Psicoanalítica Internacional, a través de una serie de memorandos periódicos donde se discutían, no sólo problemas propios de la Asociación Psicoanalítica, sino también los problemas sociales que estaba atravesando Europa, progresivamente tomada por el ascenso del fascismo. Esos autores se llamaron a sí mismos izquierda freudiana.
El más conocido es, sin duda, Wilhelm Reich, pero también psicoanalistas como Siegfried Bernfeld, Otto Fenichel, Edith Jacobson o Annie Reich formaron parte de esta izquierda, con mayor o menor compromiso con respecto al marxismo y a la actividad política.
Otro grupo que se ocupó de la convergencia entre psicoanálisis y marxismo es el conjunto de filósofos de la llamada Escuela de Frankfurt, compuesta por Theodor Adorno, Max Horkheimer, Leo Löwenthal, Erich Fromm, Herbert Marcuse y otros.
Me limitaré hoy a Reich y Marcuse. Me interesa resaltar de qué manera se acercaron a los conceptos del marxismo y para qué. En primer lugar, hay una serie de factores de tipo social: uno de ellos es la Revolución Rusa de 1917, que tuvo un impacto enorme.
Pero esta revolución planteó al marxismo la cuestión de cómo explicar que la primera revolución socialista se diera en un país económicamente atrasado, no suficientemente industrializado, donde las supuestas condiciones objetivas para la revolución todavía no se habían dado.
En segundo lugar, cómo explicar el fracaso de la revolución en Alemania. Alemania tenía hasta ese momento el movimiento obrero más grande y más organizado de Europa, pero la revolución que se intentó después de la Primera Guerra Mundial fracasó. ¿Por qué, en un país donde las condiciones objetivas, sociales, económicas, estaban dadas, la revolución fracasó?
Y, finalmente, cómo explicar que las masas obreras, proletarias, que habían llegado a estar bastante próximas a las ideas del marxismo, comenzaran a abrazar el nazismo.
¿En qué medida se puede, entonces, seguir planteando que las condiciones sociales, las condiciones económicas, el lugar que un individuo ocupa en las relaciones de producción de una sociedad, determinan su ideología y su posición política? Estas eran cuestiones muy fuertes que planteaban la necesidad de repensar el marxismo.
Reich tiene un libro maravilloso, Psicología de masas del fascismo, donde intenta dar una respuesta a la pregunta de por qué, en Alemania, las masas adhirieron al fascismo y no a la revolución socialista; qué mensaje daba a las masas el Partido Comunista y qué mensaje dio el nacionalsocialismo; qué condujo a que las masas se sintieran más identificadas con el nacionalsocialismo que con el socialismo. En definitiva, por qué las masas van en contra de sus propios intereses.
En ese libro, Reich plantea que, sin desdeñar la importancia de los factores económicos, el fascismo no puede explicarse sólo por ellos, y, desde ya, no puede explicarse por el carisma de una persona, en este caso de Hitler. Lo que permitiría explicar la adhesión de las masas al nazismo es la estructura del carácter de las masas alemanas, que –sostiene– es una estructura autoritaria.
Reich resalta así la estructura del carácter, que se forma y se asienta a partir de la represión de la sexualidad: esa energía de la sexualidad reprimida, de la sexualidad que no tiene salida, conforma, solidifica y da fuerza a la estructura de carácter autoritaria. Y, a su vez, la estructura de carácter autoritaria es interiorizada por el individuo en su infancia, en la relación con sus padres. La familia constituye –dice Reich– la fábrica de toda ideología autoritaria.
Así, para poder pensar un problema de la sociedad de su tiempo, Reich cree necesario encontrar algo que supone falta en el marxismo, que es la posibilidad de explicar un factor subjetivo: el factor subjetivo que lleva a los individuos a elegir algo que va en contra de sus propios intereses. Y ese factor subjetivo, esa mediación posible entre la estructura social y la formación de la estructura del carácter individual, está dada por la familia.
La familia, para Reich, es, en las sociedades occidentales, autoritaria; en consecuencia, para realizar una Revolución Socialista no será suficiente transformar las relaciones de producción, sino que también es necesario cambiar la familia, a fin de transformar las estructuras de carácter. No es posible realizar una revolución socialista con hombres que no han modificado su estructura de carácter y que, por lo tanto, siguen siendo autoritarios.
Cabe señalar que Reich fue muy desprestigiado a partir de sus últimas teorías sobre el "orgón", que desarrolló ya en Estados Unidos, cuando, expulsado tanto por el Partido Comunista como por la Asociación Psicoanalítica, y perseguido por la Justicia, incluso fue a parar a la cárcel. Sus teorías de esta última época han sido muy criticadas, pero sus estudios sobre la estructura del carácter merecen ser examinados.
Ludwig Marcuse, como ya dije, formó parte de la Escuela de Frankfurt, que es un instituto de investigación social –se llama así, Instituto de Investigación Social de Frankfur– que está pensado para trabajar sobre una reformulación social del marxismo.
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Jorge Gómez Alcalá
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