El acto analítico y la estructura, según Lacán
18.05.06 @ 22:18:09. Archivado en Clínica
La clínica es la sustancia misma de la cosa analítica.
(Das Ding)
Esto vale para todas las cuestiones psicoanalíticas desde Freud, especialmente y en forma radical para Lacán.
Es un efecto que nos produce a todos que la formulación de la teoría psicoanalítica aparece en verdad como ocupando el centro en sus escritos y seminarios.
Y también es cierto que el profesor francés trata a la propia clínica con un cierto desdén.
No obstante él lleva el síntoma a un lugar privilegiado al asimilarlo con la categoría de la "Real".
"Sólo lo real permite desarrollar efectivamente aquello en lo que el síntoma consiste, a saber, un nudo de significantes". (1973)
En las neurosis, las psicosis y las perversiones los síntomas se organizan como estructuras.
También Lacán reflexiona sobre el acto analítico hasta el punto de comprometerse en la formación de los analistas, lo cual le deparó más de un disgusto a lo largo de su carrera.
Para él el acto es lo primero. Luego y en consecuencia la teoría es escritura del acto y encuentra para él su formulación última en los "matemas".
Por lo tanto creo que debemos pensar que lo que aporta Lacán a la clínica psicoanalítica es de orden estructural. El síntoma refiere al significante y éste se impone en forma de estructura.
La teoría lacaniana que pone en relación al síntoma con el sujeto se articula en una escritura fundamental, (matemas), lo cual determina sus fundamentos para la construcción de una psicopatología.
La teoría sobre el deseo inconsciente tiene sus consecuencias sobre la clínica, que se da en el orden de lo "real" y su develamiento se produce por la estructura.
La Topología lacaniana es una teoría sobre la estructura.
Pero para él el síntoma es el único indicador fiable.
Como dije antes, la clínica lacaniana tiene por un lado una presencia constante en su discurso y a la vez es tratada parsimoniosamente.
Al contrario de lo que hace Freud, quien se apoya constantemente en sus propios casos, cuando no lo hace en base a su experiencia personal.
Lacán retoma los cinco casos paradigmáticos de Freud y los somete a una relectura que los convierte en auténticas creaciones.
Allí vemos a "Dora" en el esplendor del "alma bella" que singulariza a la histérica, al "hombre de las ratas" como mito individual del sujeto neurótico. También descubrimos la estructura del fantasma en el "hombre de los lobos" o la importancia de la forclusión en el caso del "Presidente Schreber".
En el caso "Juanito" penetramos en profundidad en la fobia al cual dedicará parte de su seminario sobre "La relación de objeto".
Por otra parte Lacán se dedica también con algún entusiasmo a hacer una relectura crítica de algunos casos de autores que obtuvieron cierta relevancia.
Es el caso del "hombre de los sesos frescos" de Kris, el del "hombre gallina" de Helene Deutsch, o Robert "el niño lobo" de Rosine Lefort.
También tiene presencia en Lacán a lo largo de su vida, la presentación de enfermos, que encuentra su momento culminante en la época de su trabajo en el hospital Henry Rouselle.
De un lado lo que él comenta es la clínica del otro; por otra parte, su propia clínica cimentan sus famosos enunciados y matemas.
Lo que el maestro desea es la ruptura con una clínica "lista para usar", con una clínica entendida como esquema psicopatológico, al estilo de los varios que se habian construído hasta entonces.
Su criterio es de que las diversas categorías psicopatológicas se afirman por lo real clínico.
La referencia a la estructura es para Lacán algo imperativo y está destinada a poder prescindir de una teoría de la personalidad.
No obstante él se desmarca del Estructuralismo como teoría ya que considera a ésta como algo efímero.
Desde esta concepción de la estructura como fundamento primero de la construcción de una psicopatología, adquiere una particular relevancia su pensamiento sobre las neurosis, psicosis y perversiones.
Ellas son estructuras. Esto significa que remiten a una ecuación fundamental del deseo que las hace irreductibles entre si. Caracterizar la estructura correspondiente es equivalente entonces a localizar los "bordes" del sujeto en su real inconsciente.
No hay estructura sin síntoma.
Freud tuvo la capacidad e inteligencia de promover un lugar destacado para el síntoma y Lacán define a éste último como efecto del significante.
El síntoma se resuelve, para Lacán, por entero, en un análisis del lenguaje.
El síntoma es, para él, lenguaje cuya palabra debe ser liberada.
Como dice en sus Escritos 1: " Si el síntoma puede leerse, es porque él mismo está ya inscripto en un proceso de escritura. En cuanto formación particular del inconsciente, no es una significación, sino su relación con una estructura significante que lo determina".
Incluso él extiende ésto al síntoma somático el cual es descifrable como solidificación del significante.
Pero Lacán se aleja de toda posibilidad de comprensión del síntoma, de la posibilidad de construir cualquier hermenéutica.
Nos lo advierte en Escritos 1 donde dice que " comprender impide escuchar y sobretodo dispensa de leer".
Esto rompe con una psicología clínica del signo y de la singularidad a la cual califica de "obscenidad universitaria".
Posteriormente, desde la perspectiva clínica,lo que aisla es la vertiente "real" del síntoma o como él lo llama, el goce.
El síntoma no es sólo formación significante, es lo real que permite anudar el sujeto a su falta.
Lacán incluso afirma que " el síntoma es la estructura".
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el articulo me parecio bien escrito y didactico, no hay muchos profecionales que lo tengan tan bien apreendido.
mis felicitaciones, cuando publiquen algo con el tema me gustaria que me lo hagan saber para ingresar nuevamente en esta pagina.
gracias.
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Jorge Gómez Alcalá
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