DSM IV , Psicoanálisis y Psiquiatría
07.05.06 @ 00:26:00. Archivado en Psicoanálisis, Clínica, Salud Mental, Otros Autores
Hay un debate sin realizar.Es el debate de las luces...y de las sombras.
Un debate que es también sobre el Saber y la Verdad.
La Psiquiatría biológica y el conductismo monopolizan casi absolutamente el campo de la salud mental y para ello han construido un instrumento. No es otro que el Manual Diagnóstico y Clasificatorio de las enfermedades mentales.
Este se utiliza con la finalidad de dar respuesta, tal vez un nombre, a los distintos padecimientos humanos, que en realidad son enigmas de la existencia, vividos a nivel individual.
Este manual recopilatorio de signos, síntomas y trastornos busca alumbrar el camino terapéutico para estos profesionales, ignorando lo que ya la Psiquiatría Clásica sabía y por supuesto también el Psicoanálisis, que es que la preocupación diagnóstica debe englobar estructuralmente al conjunto del sujeto.
Y ello no puede excluir al deseo.
El grupo de Salud Mental de los Grupos Yahoo de Argentina, a través de la Lic. Diana Resnikoff me envió el siguiente texto, escrito por la lic. Graciela Jasiner, que ademas de suscribir en su totalidad, me permite colocar sobre la mesa un debate que por diversas razones ha sido postergado.
En Europa, España en particular, el grado de penetración de la ideología dominante en el campo de la salud mental ha convertido a nuestros Psicólogos y Psiquiatras en meros funcionarios al servicio de los intereses de los sectores que se benefician económicamente de esta situación.
También asistimos, no sin disgusto, a ver que desde grupos profesionales que se dicen progresistas y cultos, y de los que me consta su afán y trabajo reivindicativo por los sectores mas desfavorecidos de la sociedad, parta una actitud complaciente ante los planteamientos simplistas y reduccionistas que dominan nuestro campo.
Este es un debate que debe realizarse fundamentalmente en nuestras universidades y hospitales, pero cuya importancia trasciende esos ámbitos para penetrar en el tejido social.
Y los psicoanalistas hemos mantenido silencio sobre esta cuestión y es nuestra obligación ética pronunciarnos.
"....En ese silencio, que es el privilegio de las verdades no discutidas, los psicoanalistas encuentran el refugio que los hace impermeables..."
(Lacan, variantes de la cura tipo).
Por Lic. Graciela Jasiner
Descansar en los dormidos aposentos de las certidumbres, es un pacto con el peor de los conforts: el confort intelectual.
Alojar el interrogante, es justamente la propuesta de este trabajo.
Pienso que el psicoanálisis tiene algo para decir sobre las tematizaciones del Malestar en la Cultura hoy, y sobre la cuestión del DSM IV en particular.
Hay cuestiones que merecen ser debatidas. Desde la clínica, desde otros campos del saber, algo nos hace pregunta.
La operación de lectura que produjo Lacan en Freud, es una búsqueda, de sencillez. Aquella sencillez, tan añorada por Descartes.
Lacan avanzó en la búsqueda de formalizar cierta lógica, para lo cual se torna imprescindible, la utilización de la mínima cantidad posible, de nociones.
No crear nuevas nociones, si no se han llevado las anteriores a su límite. Esfuerzo de los padres del psicoanálisis por extraer una mínima lógica posible en la dirección de la Cura.
A diferencia de estos esfuerzos, la Psiquiatría actual, básicamente en su versión DSMIV, parece perdida en una colección de trastornos.
En un afán clasificatorio, mezcla síndromes con signos, las estructuras subjetivas quedan diluidas en desórdenes, trastornos y síntomas, susceptibles de ser tratados con psicofármacos y psicologías conductistas.
Pareciera haber en esta nueva psiquiatría un rechazo a la nosología: una descripción con términos a-teóricos, del lenguaje común, que no agregan nada a lo estrictamente observable. La Nosología deviene Nomenclaturas.
Modos acordes al discurso de la posmodernidad. Ilusión de que para cada deseo hay un objeto y para cada desilusión un psicofármaco.
Intento poner a trabajar un debate que ya está inscripto en el avance de las neurociencias, y en la preocupación de muchos de nosotros, por los imprevisibles efectos para la subjetividad , de la clonación, del genoma humano, de la donación de órganos y otras formas nuevas de manipulación de los cuerpos .
La psiquiatría de nuestros días pareciera, inscripta en una teoría del signo.
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Jorge Gómez Alcalá
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