Hace 40 años Lacán inventó el objeto "a"
07.04.06 @ 23:38:09. Archivado en Psicoanálisis, Teoría
Según nos dice Lacán en su Seminario de 1966 "La Lógica del Fantasma", es éste su mayor invento y aporte a la teoría psicoanalítica.
No definido hasta entonces, este objeto "petit a" (en francés), no es un objeto empírico, pero está presente en forma permanente en la práctica del analista aunque nadie pueda verlo.
También fue original Lacán creando otros conceptos que constituyen aportes inestimables para la teoría, como son el estadio del espejo, el Nombre del Padre y lo Real.
Importante también, pero mas controvertida resulta su contribición a la transmisión del psicoanálisis con su invención de los "matemas".
Según Roland Chemama, en su "Diccionario de Psicoanálisis",Editorial Amorrortu,1995, "el objeto "a" no es un objeto del mundo. No puede ser identificado sino bajo la forma de "esquirlas" o "fragmentos brillantes", parciales, del cuerpo, reducibles a cuatro:
el objeto de la succión (seno), el objeto de la excreción (heces), la voz y la mirada."
Lacán reconoce que su invento toma como base el concepto de "objeto transicional" de Winnicott pero su diferencia fundamental es que el objeto "a" es en realidad un objeto para el deseo.
Antes de formularlo se rebela ante las propuestas de objeto que se hicieron antes, sobretodo las de Balint, Fairbain o Bouvet, que lo concibieron como "realizado" en el amor sexual (genital).
A esto siguió un largo debate sobre el concepto de "objeto parcial" con el psicoanálisis Kleiniano, muy extendido en aquella época.
Pero el rasgo definitivo, el que lo diferencia absolutamente, es que no es representable.
Sin renunciar a entender el objeto como objeto de la pulsión, que es una formulación freudiana, en su Seminario sobre "El objeto del Psicoanálisis" nos aclara Lacán lo siguiente:
El objeto Oral es el objeto de la demanda al Otro.
El objeto Anal es el objeto de la demanda del Otro.
El objeto escópico (mirada) es el objeto del deseo hacia el Otro.
El objeto vocal (voz) es el objeto del deseo del Otro.
Este objeto "a" está siempre en relación con los orificios del cuerpo, mas precisamente, con los bordes o límites que rodean los agujeros como señalando una ausencia.
Este esquema nos muestra cómo permanentemente este objeto "a" se articula entre la "demanda", por un lado, y el "deseo", por el otro.
Y como está circusncribiendo un orificio, se identifica con la nada. El objeto "a" es la nada.
Y es a la vez el "objeto-causa del deseo", algo absolutamente subyugante.Auténtico motor de nuestros sentidos y de nuestras emociones.
Su reverso, su opuesto, es lo que conocemos como "goce".
Nos dice Chemama en su Diccionario que "goce son las diferentes relaciones con la satisfacción que un sujeto deseante y hablante puede esperar y experimentar del usufructo de un objeto deseado".
Este concepto fue introducido primitivamente por Hegel cuando nos habló de la dialéctica del Amo y del esclavo.
Allí se oponen deseo y goce. El primero en relación a un otro, y el segundo en relación al objeto.
Esta satisfacción de goce, aunque pertenezca al sujeto no puede llegar a él por la barrera del lenguaje.
Se encarna en el cuerpo, pero no puede decirse. Aunque en realidad debemos de hablar, como lo decía en el post anterior, de un goce que no pasa por el cuerpo, que llamamos goce fálico,y otro que si lo hace y que denominamos goce del Otro.
La función del objeto "a" es la de separador de estas dos formas de gozar.
En el mejor de los casos podemos apreciar los productos de esta operación y la función del objeto "a".
Uno de ellos es el sïntoma, que no es otra cosa que el enquistamiento del goce en el cuerpo.
De ahí que derivemos que solamente las palabras pueden desanudar ese síntoma y tener un efecto terapéutico.
Pero también el amor puede hacerlo y convertir ese goce en deseo.
"El objeto "a" es el objeto del psicoanálisis (nos dice Chemama), y los psicoanalistas tienen en parte a su cargo el tratamiento de la letra. La ciencia, que solo opera por medio de una formulación escrita, ha remontado vuelo desde que ha tomado el partido de no querer saber nada del objeto "a", de la verdad como causa,(en la ciencia la subjetividad está reducida al error). Pero la verdad hace su retorno en lo Real con la profusión de objetos cuya fabricación permite (sin haberlo querido), que son otros tantos trasvestimientos positivizados del objeto "a", con la coonotación ética que suscita su utilización".
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Jorge Gómez Alcalá
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