CAPITALISMO 2.0 Del capitalismo impasible al capitalismo participativo
21.03.07 @ 12:33:31. Archivado en Medios, Ser Responsable
El final del siglo XX supuso el advenimiento de la globalización, todos igual de lejos pero más cerca, todos conectados. Los ciudadanos han dejado de ser sujetos pasivos y se ha producido una toma de conciencia ciudadana con un considerable incremento del activismo en favor de una mejora global. Los problemas ya no son de unos a los que vemos por televisión si no que nos afectan a todos. Somos interdependientes.
Ha llegado la hora del ciudadano crítico, responsable y comprometido.
Ante esta situación, las grandes corporaciones no han permanecido impasibles. En apenas diez años, hemos pasado del Capitalismo impaciente al Capitalismo participativo -lo que en informática se conoce como el concepto 2.0, una actualización de un viejo programa en
el que los grupos de interés de las empresas ya no son considerados meros clientes, trabajadores o proveedores, sino que sus opiniones, necesidades e inquietudes se han convertido en la piedra angular de las estrategias empresariales.
Ha llegado el momento de la consolidación de un nuevo modelo empresarial. La empresa, "acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza" - según una antigua edición del diccionario de la RAE-, juega un papel crucial en el desarrollo humano, en su entorno. A partir de ahora, todas las actuaciones (personales y corporativas) de una empresa van a ser escrutadas y los empresarios lo saben. No hay más salida, es necesario ser responsable.
Ahora están de moda las redes sociales, en las que un grupo de personas de intereses afines construyen y desarrollan en paralelo una idea, son la suma de muchas inteligencias que alcanzan algo imposible por una sola. En Ser Responsable nuestro propósito ha sido hacer algo similar, todos los expertos a los que se ha consultado y entrevistado antes de que esta revista viera la luz tienen una visión común: La gestión de las empresas del siglo XXI no se parece a la del siglo pasado y la responsabilidad social será clave en el futuro empresarial en los próximos años.
Los que saben de esto
José Manuel Sedes
, manager de Responsabilidad Corporativa de Vodafone , lo tiene claro: "En la medida en que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se vaya integrando, de forma progresiva y efectiva, en la cultura y en los procesos de negocio de las empresas es de esperar que se convierta en el "modo natural" de llevar a cabo las actividades de las empresas" Esta visión general es compartida por los expertos consultados por Ser Responsable, aunque existen diferencias en el cómo y el cuándo se ejecutan esas prácticas de Responsabilidad Social Empresarial.
Ramón Robles, presidente de SGS ICS IBERICA considera que no se puede considerar responsables a "organizaciones que preocupadas por su imagen pública y sin ningún interés ni estar convencidas de lo que implica la RSE, hacen propaganda de su impacto Social, económico y medioambiental en la Sociedad sin abordar de forma responsable un programa de adaptación de su empresa a la responsabilidad social así como al cambio cultural que se debe dar en la organización."
Tampoco serían responsables, aquellas entidades que dedican sus esfuerzos únicamente a cumplir la ley. Para ser socialmente responsable es necesario ir siempre un paso más allá, un paso en el que la responsabilidad social supone un planteamiento de fondo en la compañía, no es una cuestión de imagen o de marketing, es cuestión de liderazgo.
Eugenio Azpiroz , diputado del Partido Popular y miembro de la Subcomisión para potenciar y promover la responsabilidad social de las empresas del Congreso de los Diputados toca tierra firme. Para él "constituyen auténticas acciones de responsabilidad social empresarial las que realizan los empresarios en situación de dificultad, luchando contra viento y marea para mantener a flote su proyecto y realidad empresarial así como el mayor número de puestos de trabajo, comprometiendo su patrimonio privado en acciones de alto riesgo, de más que dudoso retorno, luchando contra la deslocalización total, la venta, o el cierre empresarial."
El decano de la responsabilidad social en España, Alberto Urtiaga, presidente de honor de FORETICA , es contundente al opinar que "los que ahora se frotan las manos porque engañan a sus proveedores, a sus clientes, a su propio personal, y creen que no se sabe, estarán perdidos. El engaño y el tiempo están muy relacionados..."
"Soy un convencido de que se puede tener engañada a mucha gente, poco tiempo. A poca gente, mucho tiempo. Pero tener engañada a mucha gente, mucho tiempo, es imposible. Se les acaba cazando como a conejos."
Desde las ONG se busca algo distinto: Coherencia. Según el portavoz de
Intermón Oxfam , David Camps i Rusines "la mejor acción de RSE de las empresas es la coherencia, desde nuestra perspectiva y si nos centramos en las empresas españolas y especialmente las multinacionales que tienen intereses de negocio en países del Sur deben mostrar en sus prácticas de RSE, que sus prácticas en estos países sean acordes a lo que comunican en su triple memoria, en sus revistas corporativas, en presentaciones públicas".
Las personas son el eje de la sostenibilidad
Y los cambios dependen de las personas. "Las personas son las que generan nuevos productos y servicios y nuevas formas de hacer y de pensar. Por este motivo las políticas de desarrollo profesional, diversidad y conciliación de la vida personal y profesional son acciones de
gran valor responsable", indica Beatriz Sánchez Guitián, Directora de Desarrollo Corporativo y Marketing de Indra.
La asignatura pendiente que tiene el empresario, es aprender a compartir valores con otros grupos de interés de su empresa que no venían siendo los prioritarios. Compartir valores con todas aquellas personas que se verían afectadas si la empresa desapareciese. La relación no es corta: empleados, proveedores, clientes, accionistas, organizaciones ciudadanas y otos nuevos grupos como la familia de los empleados o la competencia. Se trata de hacer negocios compartiendo los mismos valores humanos y esto, como señala el diputado convergente Carles Campuzano sólo se puede hacer desde el diálogo. "No se trata de imponer una visión determinada de cómo hay que hacer las cosas. Se trata, también, de diálogo con las partes implicadas. Los trabajadores, en primer lugar, pero también los consumidores, las administraciones, las ONG ".
La métrica y el estado del bienestar
Las empresas que desean cotizar en la bolsa americana, en el Dow Jones Sustainability Index (DJSI), o el FTSE4GOOD, un fondo que pertenece al Financial Times, se someten anualmente y de forma voluntaria a sesudos cuestionarios en los que se mide su índice de sosteniblidad y su cotización depende de los resultados que obtengan anualmente. Esas mismas empresas no parecen dispuestas a ser medidas por su gestión de la RSE.
Los indicadores de sostenibilidad varían según el modelo de métrica que la empresa desee utilizar. No son los mismos en el GRI, que en la certificación elaborada por FORETICA, SGE21, o que la americana SA 8000. El escenario ideal sería aquel en el que los grupos de interés de la empresa verificaran con su firma estos informes.
Desde la gran empresa se defiende a capa y espada la "voluntariedad" de la RSE. En la presentación del libro de Blas Calzada "El buen Gobierno en España: Un análisis crítico", el director del IEE, Juan Iranzo dejó ver que bajo el paraguas de la RSE se pueden introducirlastres enormes para la eficiencia empresarial. Para Iranzo la mayor responsabilidad de la empresa es generar procesos eficientes, independientemente de las iniciativas que cada uno pudiera movilizar en el terreno de la R S. El problema radica en la legislación de la RSE, en el informe elaborado por la
Subcomisión del Congreso , presidida por el diputado Ramón Jaúregui, se recomienda "Incluir en los pliegos públicos de compras aspectos que primen la RSE. La compra y contratación públicas deben ser claras herramientas para el impulso de la RSE, enviando señales al mercado de que serán premiadas las empresas que brindan a la sociedad un valor adicional en materia ambiental y social. "
Lo que hace falta es echar a andar. Es necesario que todos grupos involucrados participen de forma constructiva en el proceso. Para ello cada grupo desde su visión debe aportar soluciones que permitan desarrollar el concepto de "Ciudadanía Responsable". Para ello será necesario, dialogar y encontrar bases comunes sobre las cuales se sustente esta nueva forma de hacer negocios. Es hora de pasar de la retórica a los hechos. Ha llegado la hora del Capitalismo 2.0 y con él se inaugura, la era de la sostenibilidad.
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Jordi






