¿Cuándo dejará la Iglesia de confundir lo importante con lo urgente?
12.12.05 @ 13:25:06. Archivado en Re-ligare (et.) Religión
Los matrimonios gay ya no son noticia y acabarán siendo aceptados como lo fue el divorcio. La LOE ha sido acordada y tampoco pasó nada del otro mundo, se aprobará el Estatut y como me decía el otro día Alfredo Rubalcaba tampoco pasará nada.
Sin embargo, el edicto -o como se llame- de la iglesia católica según el cual no se van admitir a estudiantes gay en los seminarios, me ha llamado la atención. Las medidas aprobadas tienden cada vez más a conculcar a estas personas de sus derechos como católicos.
En la Federación Estatal de Lesbianas,Gays y Transexuales lo tienen claro:
Después de más de treinta años desde la clausura del Concilio Vaticano II y la consiguiente reforma emprendida al seno de la Iglesia Católica, no han habido muchos estudios, morales ni teológicos, serios sobre la realidad homosexual. Tan solo ha habido algunas reflexiones, pero sin aportar ningún avance significativo. Desde instancias de la jerarquía católica, han aparecido, a lo largo de estos años, algún que otro documento sobre la sexualidad, donde la problemática homosexual se ha tratado muy por encima, siempre condenándola y pasando por alto el hecho de que los homosexuales -cristianos o no- son personas con la misma dignidad que cualquier hijo de Dios.
Creemos que al final del segundo milenio, ha llegado el momento de hacer resonar en todos los ámbitos: comunidades cristianas, escuelas, parroquias, jerarquía, y a todo el pueblo de Dios, que nosotros, con nuestra condición de homosexuales, también somos hijos queridos de Dios.
Estamos convencidos de que no se puede afirmar de ninguna manera que los heterosexuales tengan el monopolio del amor. Del mismo modo creemos que es erróneo y peca de presunción el negar un valor cristiano a cualquier relación humana que implique la adhesión a otra persona en un espíritu de amor. Las expresiones homosexuales son generadoras de una amistad que nos capacita para desarrollarnos y llegar a ser más plenamente humanos. Son, en definitiva, expresión de un amor generoso.
La jerarquía católica, pero también la de otras confesiones religiosas, son visceralmente homófobas y, por este motivo, creyentes y no creyentes, tenemos que estar pendientes y responder a sus ataques con racionalidad y respeto donde ellos ponen odio, insulto y mitos.
¿Cuándo dejara la Iglesia de confundir lo importante con lo urgente?
Lo urgente es resolver y denunciar situaciones de injusticia, de maltrato, de riqueza versus pobreza, de racismo. Lo importante es construir para aquellos que se sientan católicos una comunidad abierta en la que la transmisión de los valores de amor y compasión hacia todos sean prioritarios y universales.
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Jordi




