¿Cuándo van a poner cuota en Hormigas Blancas?
19.03.07 @ 19:22:20. Archivado en Miscelánea
El pasado viernes se aprobó en el Congreso una nueva Ley de Igualdad gracias a la cual, al parecer, a partir de ahora se va a "hacer justicia a las mujeres", se va a consagrar una "revolución social" que inaugurará una nueva época en materia de justicia social y equidad de sexos, con lo cual nuestra sociedad "quedará transformada para bien, radicalmente y para siempre".
Supongo que es fácil adivinar quién es el autor de las frases entrecomilladas. Sin duda, esa retórica ampulosa y grandilocuente les resultará sobradamente conocida a los lectores. Sí, lo han adivinado. El autor de tan rimbombante discurso es el presidente de nuestra nación, ese caballero andante de nuestros tiempos que, tras sustituir la adarga por la rosa, surca incansablemente todos los lugares comunes del universo en busca de una armadura retórica con la que ocultar sus cada vez más flagrantes contradicciones y carencias.
Propone la nueva ley subsanar el déficit de presencia de las mujeres en la vida social, laboral e institucional por el artículo treinta y tres. Es decir: ¿que no hay mujeres en los comités ejecutivos de las empresas? Pues las (im)ponemos. Y punto com, como dice mi madre.
Muchas mujeres estamos en contra de este mecanismo porque aspiramos a ser valoradas por mérito propio y no por un factor tan alejado de nuestra valía profesional/personal/intelectual como nuestro sexo.
Pero eso ya lo he dicho en otras ocasiones. La reflexión que deseaba desarrollar en este post es otra.
Lo que quiero hacer hoy es contraponer este supuesto avance radical/esencial/primordial/................... (rellene el hueco el lector con el adjetivo que más adecuado le parezca) con la situación real que ocupan actualmente mujeres en un subgénero televisivo que no sólo es líder de audiencia, sino que, además, es cultivado por la élite progresista de este país. Me estoy refiriendo a la telebasura, y concretamente, a un programa llamado Hormigas Blancas en el que se disecciona hasta el milímetro la vida pasada y el curriculum sentimental de las famosas y supongo que si hace falta meter la mano en el cubo de la basura para sacar miserias pasadas, también se hace.
Pero (¡qué casualidad!), hasta ahora los personajes protagonistas de ese deplorable escrutinio sólo son mujeres: la Duval, la Pantoja, la Bordiú (y, ahora que lo pienso, todas de derechas, otra sorprendente casualidad, aunque no era mi intención meterme en ideologías).
He oído a varias mujeres que ahora tienen sesenta y setenta años exclamar: “¡Cómo vive la juventud ahora! ¡Ojalá las cosas hubieran sido así cuando yo era joven! Entonces no podíamos hacer nada”. En los años cuarenta, cincuenta o sesenta, el margen de maniobra de una mujer era muy limitado. Los hombres, por el contrario, eran mucho más libres.
Llegada la edad madura, esas mujeres no pueden volver a esa edad, por mucho que Jane Fonda en su anuncio de crema rejuvenecedora sostenga que nunca es demasiado tarde.
Las que nacimos en la década de los setenta tenemos la suerte de haber recibido una herencia de libertad moral bastante razonable. Nosotras podemos vivir a nuestro antojo sin temor a la censura. Los comentarios de los cotillas y censores vocacionales no nos afectan. En lo referente a la moral, hombres y mujeres hemos logrado equiparar bastante nuestras respectivas situaciones. Ya nadie se asusta, nadie se escandaliza. Y eso es bueno.
Pero hete aquí que llegan los programas del corazón de última generación a resucitar la figura de la cotilla profesional y la moral rancia de los censores del pueblo. Y, como digo, se dedican a escarbar en el pasado de las famosas mediáticas. Pero sólo de las famosas. Los hombres, intocables.
¿No éramos todos iguales? ¿No íbamos a poner cuotas para promover la paridad hombre-mujer? ¿Por qué, a la hora de criticar y despellejar, se sigue despellejando sólo a las mujeres?
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Voy a buscar el artículo que me comenta, que sin duda será estupendo, ya que Manuel Morales es un escritor agudo y sutil.
Salu2
Un saludo
Solamente discrepo de una frase de su excelente articulo.
Habla Ud de la elite progresista.
Creo que la palabra "elite" es totalmente inadecuada refiriendose al grupo de personas incultas y retrogradas que promocian este tipo de programas.
Gracias a la television por satelite,veo a diario las televisiones de distintos paises europeos y EE.UU.
En ningun pais se puede ver la cantidad de programas de telebasura como en España.(caso extremo Tele5 -mas de 80% de la programacion)
Lo que se me escapa es como se puede explicar sociologicamente este fenomeno.
Tenia la impresion que el sexo ya no era obsesion enfermiza de los españoles.
Si me equivoco, creo que seria mejor poner en la tele las peliculas de porno duro a las altas horas de la noche, serian menos aburridas que las heroinas locales de telebasura.
Me permito recomendarle la lectura de un articulo en el PD en el blog de su colega Manuel Morales, titul...
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María Arozamena
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