No puedo con la actualidad política. Marchando una de frivolidad
17.01.07 @ 18:23:21. Archivado en Miscelánea
Qué cosa. En los últimos días, me noto un tanto inapetente políticamente hablando. Parece que no me apetece enterarme de lo que pasa por España. Lo político cada vez se me hace más cuesta arriba. Porque me resulta aterrador ver cómo un partido político puede equivocarse tanto y tan ufanamente. La cosa me supera por completo. El propio Zapatero reconoció en el Congreso haber cometido un error. ¿Por qué persistir en él, cuando se trata de una equivocación con consecuencias nefastas?
Así que me entrego a la frivolidad. Leo, por ejemplo, que Brat y Angelina quieren vivir en Nueva Orleans, hacer una vida normal, codearse con madres normales y organizar excursiones con los otros niños del barrio. Todo muy normal. Es curioso cómo, mientras medio mundo sueña con llegar a ser como Brad Pitt y Angelina Jolie, éstos anhelan el estilo de vida de las personas como usted y como yo, que no sabemos si la tempura se come o se lleva puesta, pero, en cambio, nos mantenemos al tanto de en qué tienda venden el paquete de café cuatro céntimos más barato.
Veamos los cotilleos de elpais.com. Primera sorpresa. El diario de Prisa confunde las veleidades de la moda con la cultura. Cayetano Ordóñez desfilando para Armani en Milán aparece clasificado en la sección cultural. Supongo que a todos los que nos hemos desgastado los codos (bueno, más o menos) estudiando en una Facultad para acabar con un papelito de Licenciatura, ahora nos chirrían los piños al ver cómo un torero hijo de famoso se cuela en la cultura por la puerta grande sólo por pasear su impresionante estampa por una pasarela.
En el blog de Julián Moreno Mestre me topo con una noticia sobre uno de mis actores favoritos: Tim Robbins, quien, al parecer, ha tenido un incidente diplomático cuasi-imaginario con Gallardón a cuenta de una fotografía en la que aparecen los dos juntos, sonrientes y estrechándose la mano. El norteamericano se declara agraviado porque Gallardón decidió a última hora inmiscuirse en un posado fotográfico en el que, en principio, Robbins tenía planeado aparecer solo. Total, que la estrella de Hollywood ha montado el pollo porque no tenía ninguna intención de hacerse una foto con un político de derechas y, dice, se ha sentido utilizado por Gallardón.
Mira que me gusta Tim Robbins. Esa cara de niño bueno en un galán ya bien entrado en la cuarentena. Pero aquí su lado progre le ha jugado una mala pasada. Ni que Gallardón hubiera cometido crímenes contra la humanidad. El alcalde de Madrid puede gustar más o menos, pero en cualquier caso, es el líder democráticamente elegido por la capital española, el máximo representante de la villa que ofrece a Robbins un espacio para presentar ante los medios su última película dentro de un escaparate de excepción a efectos promocionales, como es el Festival de Cine Solidario. Cuanto menos, parece poco coherente escupir en la mano del alcalde de la ciudad que te brinda un generoso espacio promocional para el producto artístico de uno. En fin. La de Robbins parece la típica estocada de una progresía muy hábil en compaginar el noble deporte de reivindicar valores humanos a voz en grito con una impecable estrategia para recaudar fondos de muchas fuentes cuando nadie mira.
Ni siquiera refugiándose en las páginas, en apariencia banales, de eso que tan pretenciosamente da en llamarse "crónica social", es posible escapar de los embates de la política.
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María Arozamena
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