Mis blogs y yo
18.11.06 @ 23:22:46. Archivado en Miscelánea
Hace varios meses que tengo un post pendiente acerca de lo que representa escribir un blog para los autores en potencia y en acto que aún no han encontrado un canal por el que difundir su obra. Días atrás, el diario ABC me dio la coartada ideal para plasmar todas mis ideas al respecto, cuando publicó un artículo cuyo titular rezaba: “La blogosfera, con 100.000 bitácoras nuevas al día, empieza a ejercer como quinto poder”.
El artículo hablaba de la capacidad de los blogs para influir en el estado de opinión de la población y contaba algunos datos curiosos. Por ejemplo, que en el conjunto de la World Wide Web, el español está menos representado que el alemán y el francés, mientras que en la blogosfera, va por delante. Es decir, que hay más presencia empresarial expresada en francés o alemán que en castellano, pero a la hora de crear textos personales, los hispanohablantes nos situamos por delante de Francia y Alemania. ¿Se explica eso porque tenemos un mayor índice de creatividad o porque somos más quijotes, más idealistas, más de meter una carta en una botella y arrojarla al mar? Chi lo sa.
Lo cierto es que el formato blog está despertando cada vez más interés en el mundo de la comunicación. Esta semana he recibido un cuestionario remitido por una investigadora de una universidad española sobre diversos aspectos de la escritura bloguística y una consulta de unos estudiantes de periodismo de una universidad colombiana. Cosas así no me habían pasado en la vida, porque jamás hasta ahora he tenido la oportunidad de difundir mis mensajes. Yo cuando era niña, soñaba que escribía libros, pero jamás había conseguido lectores. Y eso es fundamental para un escritor. Y ya que estamos poniéndonos freudianos, me apetece contarles otro sueño que tuve poco tiempo después de inaugurar este blog. En el tenía una herida en el antebrazo izquierdo. Giraba el brazo y veía una costra transparente, como de cristal, de tal modo que podía contemplar el interior de mi cuerpo. Fue un sueño feliz, pleno, cargado de impacto emocional. Creo que es un símbolo del proceso de exposición personal que implica la escritura comunicativa, la que consigue salir de la panza del ordenador y de los cuadernillos de espirales que acaban cubiertos de polvo en las estanterías.
Que el mercado editorial está atascado como consecuencia del sistema comercial de distribución de libros, basado en el “prestigio de marca” de los grandes nombres es un hecho. Hace varios años, un insider del mundo editorial me contó una anécdota de lo más sabroso. Pero sin nombres propios. Al parecer, una editorial española de la categoría peso-pesado quería sacar un libro sobre las diferentes comunidades autónomas españolas. La idea estructural era combinar unas cuantas fotografías atractivas de cada región con un texto breve, aproximadamente de un folio. Para ello, tenían pensado elegir un autor distinto para cada texto. La única condición era que cada uno de ellos tenía que ser oriundo de la comunidad sobre la que escribía; es decir: el folio sobre Canarias lo escribiría un autor canario, el texto sobre Galicia, un gallego, y así sucesivamente. Cierto escritor célebre (recuerden, el cuento viene sin nombres propios) pidió a la editorial un millón de las antiguas pesetas por escribir ese sucinto folio. Pero ése no es el corazón de la anécdota. Otro escritor, también famoso, pidió un millón de pesetas y el texto. Es decir, un millón de pesetas por estampar su firma en un folio.
Para los que estamos en el polo opuesto, es decir, los que soñamos con escribir pero no encontramos canales al mundo, el blog es una ráfaga de aire fresco, porque nos permite hacer lo que íntimamente sentimos que tenemos que hacer. Una vez me hablaron de cierto poeta ruso (cuyo nombre, lamentablemente, he olvidado), que sostenía que todo autor necesita lectores para seguir escribiendo. Cuando lo oí, yo era más joven y creía que podía con el mundo. Quizá por eso, la afirmación me pareció errónea. Ahora, en cambio, veo que es una verdad irrebatible.
Me gustaría terminar este post con una investigación que, a su vez, constituye una valiosa metáfora sobre lo que significa para las personas encontrar y ocupar su lugar en el mundo. Es una metáfora orgánica, como orgánica es la creatividad humana.
La investigación a la que me refiero se inició un estudio en un geriátrico con sujetos deprimidos, a los que se dividió en dos grupos. Los miembros del primer grupo recibían una planta y la responsabilidad de cuidar de ella y lograr que sobreviviera. Los miembros del segundo grupo también recibían una planta, pero ésta estaba a cargo del personal de la residencia. Al cabo de poco tiempo, se observó que aquellas personas que tenían la misión de cuidar de la planta recuperaban la energía, el ánimo y el tono vital, mientras que los que tenían la planta en su cuarto pero no eran responsables de su cuidado seguían tal como estaban; es decir, tristones.
Mis blogs son la herramienta que me otorga el poder personal necesario para responsabilizarme del crecimiento de la planta de mi creatividad. Pocas cosas hay en esta vida que puedan otorgar una mayor sensación de felicidad y de plenitud.
P.D. Mi otro blog
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/56854
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
María Arozamena
autor
Contacto








