Los monjes blancos y las pinturas de Zurbarán
19.01.07 @ 12:49:44. Archivado en Cine
Carlos Eymar
Filósofo
El fenómeno del éxito de El gran silencio, película de Philip Gröning sobre la vida de los monjes en la Cartuja de los Alpes cerca de Grénoble, no deja de plantear interrogantes. ¿Por qué una película de 162 minutos en la que no se habla ha logrado atraer la atención del gran público, al menos en Alemania e Italia? Tal vez una primera respuesta exigiría referirse a la fascinación que produce lo insólito. El ruido en que habitamos, aunque nos ensordezca, nos hace intuir el raro valor de un voto de silencio llevado a la práctica.
Un silencio capaz de envolver y seducir a quien a él se aproxima como sedujo al director del film que, tras los seis meses de rodaje y convivencia con los cartujos, llegó a comprender el insoportable nivel de ruido que producimos. También, aunque en España las perspectivas de éxito no sean equiparables, los espectadores que acudimos al estreno, contagiados por aquella atmósfera de silencio, apenas produjimos crujidos o carraspeos durante la proyección.
Revista El Ciervo
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