Luis Suñén
Director de ‘Scherzo’
A pesar de haber visto a Rosario Bofill muy pocas veces, menos que a Lorenzo Gomis, con quien había coincidido aquí y allá antes de que me invitara a escribir en El Ciervo –me parece tenerla delante o mejor, detrás– cada vez que escribo mi pieza mensual
para la revista. Cuando termino y le echo un vistazo me pregunto –y seguiré haciéndolo– si le gustará a Rosario. Más aún después de un encuentro que tuvimos en Madrid los de El Ciervo de Barcelona y los de aquí. Ese día, la admiración que tenía por la periodista y que se hizo muy especial a raíz de su entrevista a Alvaro Pombo –una de las mejores que he leído nunca en cualquier medio– se extendió a la persona entera, a su cordialidad, a su cercanía, a esa autoridad suave pero firme que destilaban sus comentarios.
En esa reunión madrileña de hace años –prolongada luego en la Real Academia Española por invitación generosa del propio don Álvaro– comprobé de cerca qué era El Ciervo, qué significaba, cómo unía a los de siempre con los más nuevos, cuán resistente era ese hilo casi invisible con el que me había atado de mil amores a esta gente. Un par de días antes de que muriera Rosario, Carlos Eymar y yo hablábamos de ella, sabiendo, en efecto, que nos iba a dejar enseguida, y coincidíamos en lo maravilloso que era llegar a ese momento final con una vida tan cumplida como la suya, tan llena de amor, de caridad, de trabajo, de empeño, queriendo y siendo querida.
Y yo, hombre de poca fe, le añadía a Carlos que, además, la muerte le llegaría con la calma propia de quien cree de veras,
de quien sabe que tras esa vida cumplida llegará otra que habrá de serlo aún más y que no acabará nunca. Y pensar en ello era como consolarse ante esa pérdida de alguien que estaba segura de que iba a ser feliz para siempre, con Lorenzo y, de otro modo, con todos nosotros hasta que nos encontráramos donde ella ya está. Así sea.
Lunes, 28 de mayo
Josemari Lorenzo Amelibia
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez