Josep Maria Margenat
Busco en el Diccionario de la Academia de la época en que España estaba bajo una dictadura: dice que se trata del “gobierno que, invocando el interés público, se ejerce fuera de las leyes constitutivas de un país”. Aprendí en aquel diccionario de 1970 que España vivía una situación excepcional que lógicamente terminaría un día feliz. Cinco años más tarde, fue un día feliz. El Diccionario formaba para la democracia. Los liberales escolapios me explicaban en clase de latín que la dictadura era una magistratura romana, que debía ser autorizada excepcionalmente por el Senado para un tiempo determinado, seis meses era lo previsto. Cuando me explicaron esto comprendí que llevábamos muchos más meses y que aquello había de acabarse pronto. Me atrajo la disciplina y la audacia de los comunistas: eran “el partido” antifranquista; pero siempre rechacé la necesidad de “otra” dictadura. El siglo xx ha conocido dictaduras muy odiosas, otras genocidas, otras que han violado los derechos humanos. Todas han sido un error y han dejado delitos de lesa humanidad.
Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral