El Ciervo

Mi biblioteca de mística cristiana

14.01.11 | 12:15. Archivado en Espiritualidad
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Mariana Colomer

MarianaColomerEl hombre no puede vivir al margen de Dios. Su misión en la vida es reconocer la semilla divina que Él nos dejó.Uno de los problemas que podemos tener a lo largo de nuestra existencia es el de la dispersión, o la falta de unificación del ser en torno a un centro espiritual, centro que se halla en el corazón. El primer paso para encontrar a Dios será el deseo de búsqueda que Él puso en nosotros antes del tiempo, y también, la humildad de reconocer que nada de lo humano puede colmar nuestras ansias de absoluto.
Si Dios mora en el corazón, es tarea nuestra hacer sitio para que Él pueda ocuparnos del todo. La oración une al alma con Dios, y será nuestra forma de comunicarnos con Él, pero no debemos olvidar que la más alta y pura oración es hija de la gracia, y no obra de nuestro esfuerzo.
En la oración se establece una relación de amor. Cuando el alma sabe de la presencia amorosa de extrema suavidad que te colma y sobrepasa, sólo deseas estar a solas con Él para poder escucharle.
En esta relación entre el alma y Dios, hay tres momentos fundamentales: escuchar y leer su palabra, tomar su cuerpo y su sangre y adorarle. Cuanto más frecuentas las Sagradas Escrituras, la Eucaristía y la Adoración de su Cuerpo, más se diviniza todo tu ser. Por nada del mundo deseas alejarte de Dios, y por este motivo rechazas el pecado. Cada vez más, ves la distancia que separa tu alma de su bondad infinita, y te sientes pequeña, llena de limitaciones y faltas, pero se las ofreces con humildad porque Él sabe aceptarte con gran misericordia como eres. En esto consiste ser pobre de espíritu, en depender totalmente de Dios, en poner tu vida en sus manos y dejar que Él decida.
El camino de búsqueda que en principio resultaba difícil de seguir porque tenías que aprender a escuchar en lo escondido, se convierte en fácil porque aprendes a confiar. Este camino de despojamiento de uno mismo culmina cuando el hombre que ha puesto su confianza en Dios no dudaría en dar su vida por Él, si fuera preciso. El martirio no es un acto de heroísmo: es la consecuencia natural y lógica de este proceso de anonadamiento interior por el que llegas a decir como San Pablo: “Es Cristo quien vive en mí”.
El hecho de perseverar en la oración hace que conozcas al Señor y que te acabes conociendo, y que salgas de ti misma para interesarte por los demás. No hay verdadera experiencia de Dios sin ese salir de uno mismo para compadecerse de aquellos que sufren.
En la oración, debemos rezar también por la purificación de nuestros semejantes, como dirá Evagrio Póntico, “a fin de imitar una conducta angélica”.
Todos estamos llamados a tener experiencia de Dios, todos. Que cada persona sienta la maravilla de que es un ser único, de que ha sido amada por el Señor desde la eternidad. Sólo así podremos crear un mundo más bello, más bondadoso.

Simone Weil, A la espera de Dios
El sentido de lo sagrado estaba arraigado en mí desde siempre, sin yo saberlo. La ruptura con este vínculo hubiera significado la muerte.
Ahora comprendo mi fascinación desde niña por las obras de Homero, por las tragedias griegas y muy especialmente, por la Antígona de Sófocles.
El Señor, que todo lo sabe, hizo que llegara a mis oídos A la espera de Dios. Cuando lo leía, sentía que hablaba de mí. De la mano de Simone Weil se inicia el camino de mi conversión, al dar el paso de la luz que ya se vislumbra cristiana, a través del sentido de la belleza, de la compasión que hay en estas obras que las dos amamos, al Dios vivo de la Biblia.

San Agustín, Las confesiones
Ahora entiendo cómo él mismo reconoce que el poder de la sensualidad estaba fuertemente arraigado en su ser. Fue preciso llegar hasta el fondo del abismo, reconocerse perdido para desear y pedir la salvación al Señor, que es el único que puede ofrecerla: “Concédeme la pureza, si es esto lo que quieres”, le dirá, y sabemos que así la obtuvo.
En este difícil camino de su conversión, tuvo un papel importante su madre, que al orar por el hijo con un corazón puro y unificado fue escuchada. Tiempo después, Agustín le devuelve a la madre muerta el amor, al rezar por su alma.

Raniero Cantalamessa
, La vida en el señorío de Cristo
Me detengo en el capítulo último: “Pertrechémonos para actuar en la luz”, título que procede de la Carta a los Romanos de San Pablo. Encuentro la respuesta a mi preocupación sobre el tema de la pureza, que “no consiste tanto en establecer el dominio de la razón sobre los instintos, cuanto en establecer el dominio de Cristo sobre toda la persona. La pureza está en función de Jesús. Él es su finalidad”.

Francisco de Osuna, Tercer abecedario espiritual (tomo II)
De la mano de Santa Teresa llego a este libro. El franciscano habla de los diferentes tipos de lágrimas que se aprecian en la vía del recogimiento, “que es arte de amor”. Yo sabía por experiencia que hay que seguir un largo camino de lágrimas hasta llegar a la unión. Ellas me mostraron en cada momento el estado de mi alma y así lo plasmé en el Libro de la suavidad: “Para que Tú quisieras verte en mí,/ pediste siete veces a las lágrimas/ que toda me anegasen./ Tan acerbas, por dentro me limpiaban/de cuanto desamor te entristecía./ Las del rostro, gozosas, / puestas por tu deseo./ Siete veces bajé peldaños de congoja/ y no pude negar nada al Amor...”.

Anónimo
. Inglaterra siglo xiv, La nube del no saber
El título hace referencia a esa nube en la que el alma se une a Dios. Es un tratado práctico que me guía por la senda de la contemplación, la actividad espiritual que más agrada al Señor. En Lucas 10, 38-42, Jesús le dice a Marta que “sólo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte”. También yo. La contemplación, que es don gratuito de la Divinidad, se inicia aquí en la tierra, pero continuará tras la muerte en el cielo. Están llamados a emprender este camino “todos los que se han apartado del mundo y han dado de lado las preocupaciones de la vida activa”.

Victoria Cirlot y Blanca Garí
, La mirada interior (Escritoras místicas y visionarias de la Edad Media)
Este libro me acerca, por primera vez en lengua castellana, a las místicas medievales europeas más importantes, a través del estudio de sus vidas y obras y de una antología de textos.
Después leeré los escritos completos de Hadewijch de Amberes, Beatriz de Nazaret, Juliana de Norwich, Marguerite Porete, Hildegarda de Bingen, el Libro de la vida de Ángela de Foligno... Expresaron sus vivencias con un lenguaje moderno. Son mis maestras espirituales, y así se lo digo a Dios en un poema: “Has escrito mi nombre/ en el árbol del don de las palabras,/ cuyas ramas se inclinan en tu elogio./ El árbol que custodia por los siglos/ la voz de las mujeres/ escogidas por Ti, sin merecerlo,/ pues como ellas te amé con un amor/ que no era un amor mío./ Y se reconoció mi escritura en la suya,/y hallé consuelo, porque en el tiempo/ y en lo más escondido/ el mismo Espíritu nos instruía”.

Macario Evagrio
, La filocalia de la oración de Jesús
A Macario, obispo de Corinto (1731-1805) se debe la compilación de los textos de los más de treinta autores que formarán “La Filocalia”. Recogen toda la tradición desde la época del desierto con Antonio y Evagrio hasta Simeón de Tesalónica (1410-1429).
La oración del corazón se remonta a San Pablo cuando exhortaba a “orar sin cesar”.
Repetiré sin interrupción: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”, porque “aquel que invoque el nombre del Señor será salvado”.

Sira Carrasquer Pedrós
, Las madres del desierto
Sira, Teodora, María, hermana de San Pacomio, iniciadora del cenobitismo femenino; Isidora, Talida, y las “ammas” (maestras) menores, a quienes no se les conocen apotegmas: Talis, Alejandra, Anónima, Domnina, Marana, Cira, Eufrasia… son locas de Dios, porque no es posible la tibieza cuando se está llena del Espíritu Santo. Fueron al encuentro de Jesucristo para gustarlo en la soledad del desierto, mediante una vida radical de oración y ascesis.
Los apotegmas que las “ammas” escribieron los encontramos intercalados en la colección de los Padres del Desierto y en las relaciones de viajes.

Isaac de Nínive
, El don de la humildad
Me detengo en “La sabiduría de la cruz”, que es la puerta de todos los misterios celestiales. El conocimiento de la cruz está escondido en el sufrimiento, y si se participa de él, se experimenta el consuelo en Cristo. Si se llega hasta el final, la dulzura es su máxima recompensa.

Mariana Colomer (Barcelona, 1962) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona. Ha publicado tres libros de poesía: Crónicas de altanería (Barcelona, Seuba, 1999); La gracia y el deseo (Barcelona, March Editor, 2003), que incluye también, la segunda edición revisada del primero y el Libro de la suavidad (Madrid, Huerga y Fierro editores, 2008). Aparece en numerosos estudios y antologías. Poemas suyos han sido traducidos al catalán e inglés, y en el año 2004 apareció en Italia, en edición y traducción de Emilio Coco La grazia e il desiderio. Ha codirigido la exposición y el libro Tan mortales, tan divinas. Treinta y dos mujeres creadoras. Diálogo entre poesía y artes plásticas y audiovisuales, publicado por el Ayuntamiento de El Prat de Llobregat, 2005. Exposiciones en la Sala d’Art, Torre Muntadas, El Prat de Ll., 2005, y en el Centre Cultural de la Casa Elizalde, Barcelona, 2006.

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por José Luis Fanlo 04.02.11 | 13:01

    ¡OH HIJO DEL POLVO! Todo lo que hay en el cielo y en la tierra lo he dispuesto para ti, salvo el corazón humano que he destinado para habitación de mi belleza y gloria. Sin embargo diste mi hogar y morada a otro y no a mí, y cada vez que la manifestación de mi santidad buscaba su propia residencia, encontrando allí a un extraño y no hallando hogar, partía presurosa hacia el santuario del Amado. No obstante he guardado tu secreto y no he deseado tu vergüenza.
    ¡OH HIJO DEL SER! Tú eres mi lámpara y mi luz está en ti. Obtén de ella tu resplandor y no busques a nadie sino a mí. Pues te he creado rico y he derramado generosamente Mi favor sobre ti.
    Bahá’u’lláh (1817-1892) Palabras Ocultas


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