El Ciervo

El rincón de la mística: Emanuel Swedenborg

10.01.11 | 12:09. Archivado en Espiritualidad
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Javier Melloni

Emanuel_SwedenborgLa vida de este peculiar sabio sueco (1688-1772) está dividida en dos partes: una primera dedicada a la investigación científica en campos muy diversos –desde la astronomía, la botánica y la anatomía humana hasta la invención de artilugios mecánicos–, y una segunda etapa, a partir de 1745, en la que una experiencia visionaria cambió por completo su área de interés y se dirigió puramente al ámbito místico. Durante casi treinta años tuvo continuas experiencias y visiones que recogió en ocho volúmenes, Los arcanos celestiales. En ellos presenta una cosmología concebida como diferentes estados evolutivos en la cadena del ser. Tres son las ideas esenciales que van apareciendo continuamente en sus escritos: que el cielo no es un lugar sino un estado, un modo ser de las cosas en el que Dios es todo; que el cielo tiene diversos grados de profundidad o de presencia; y la ley de correspondencias: lo visible está hecho a imagen de lo invisible, y todo tiene su transposición a cada escala. En último término, el Cielo es el Hombre Universal, tal como aparece en otras tradiciones místicas sin contacto ninguno con él.

Toda mi experiencia en el cielo atestigua el hecho de que la naturaleza divina que procede del Señor, que afecta a los ángeles y constituye el cielo, es amor. De hecho, todos los que allí están son formas de amor y caridad y parecen tener una belleza inefable. Sus rostros, sus palabras y todos los detalles de su conducta irradian amor (…). El aura que emana de los ángeles está llena de amor que puede llegar hasta los rincones más recónditos de la vida de aquel en que se manifiesta.

En el interior de cada ángel y de cada uno de nosotros hay un nivel central o superior, o algo central y superior, donde la vida divina del Señor fluye de forma íntima y eminente. Desde este centro el Señor dispone dentro de nosotros todos los demás aspectos, relativamente internos, que se suceden en concordancia con los niveles del orden global. Ese nivel central o superior puede llamarse la puerta de entrada del Señor hacia los ángeles o hacia nosotros, su morada esencial dentro de nosotros (…). Lo que está previsto y dispuesto por el Señor en este centro no fluye directamente para la percepción de cualquier ángel, ya que supera el pensamiento angélico y trasciende su sabiduría.

La razón de esta constante semejanza es que en los cielos todas las cualidades proceden de un solo amor, y por tanto, de una sola fuente. El solo amor que es origen de todo bien en el cielo es el amor del Señor al Señor. Por eso el cielo en su conjunto es una imagen del Señor a gran escala, cada comunidad una imagen a escala menor y cada ángel una imagen de manera específica (…). Un ángel es un receptáculo, y por tanto, un cielo en forma menor.

La razón de que la naturaleza divina del Señor en el cielo sea amor es que el amor es receptáculo de toda cualidad celestial, es decir, de la paz, la inteligencia, la sabiduría y la felicidad. El amor es receptáculo de todo cuanto está en armonía con él. Lo anhela, lo busca, lo absorbe espontáneamente porque tiene el constante propósito de unirse con todo ello y salir de este modo enriquecido.

Los seres humanos hemos sido creados a imagen del cielo y a imagen de este mundo, con nuestro interior a imagen del cielo y nuestro exterior a imagen de este mundo (…). Ser imagen del cielo significa vivir según su Palabra (…). En la medida en que alguien es en forma de cielo, está en el cielo y es en realidad un cielo a escala reducida.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Lunes, 28 de mayo

    BUSCAR

    Editado por

    Los mejores videos

    Síguenos

    Hemeroteca

    Noviembre 2011
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
     123456
    78910111213
    14151617181920
    21222324252627
    282930    

    Sindicación