Vicente Theotonio Cáceres, S.J.
PROFESOR DE DERECHO FISCAL
Tuve la suerte de cursar la asignatura de ética en el curso 1958-1959 en la Facultad de Filosofía Complutense, asignatura de la que era profesor José María Díez-Alegría. Su docencia causaba un gran impacto en el alumnado, aunque con efecto retardado.
Filosóficamente era una potencia lógica impresionante, al mismo tiempo que gran orador. Exponía su discurso con meridiana claridad, tanto en latín como en castellano, con fuerte emoción humana y con humor. Mantenía al auditorio en vilo desde el principio al final de la clase.
En un acto académico solemne, se enfrentó Díez-Alegría con el padre Hellín, S.J., máximo exponente entonces del suarismo en España. ¡Qué combate más espectacular el de estas dos potencias lógicas colosales!
Su potencia lógica la compatibilizaba Díez-Alegría con su testimonio de su fe adulta, con su espiritualidad ignaciana y con su experiencia de superior y líder religioso. Su impacto en el alumnado tenía efecto retardado porque se producía cuando maduraba la fe de sus discípulos, cuando llegábamos a una fe plenamente adulta. A Díez Alegría su potencia lógica le servía para dar razón de su fe cristiana.
Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral