J. A. González Casanova
Es conocida la idea de que Dios escribe recto con nuestros renglones torcidos. Viene a ser como el refrán “no hay mal que por bien no venga”. La pederastia de algunos clérigos, reconocida ahora por el Vaticano, ha sido el proyectil que ha abierto en el muro de la Iglesia romana la amplia brecha por donde se cuele en el futuro la renovación de su estructura organizativa y de poder. Porque, por grave que sea el delito cometido, por injustamente doloroso que sea el sufrimiento de las víctimas, lo que el caso ha puesto de clamoroso relieve es la actitud de ocultación sistemática que les ha sido posible adoptar al Vaticano y a los obispos implicados durante largos años.
Lo más importante no es el pecado de lascivia, sino el delito penal de abuso sexual, agravado por el de confianza, dado el carácter religioso de sus autores. Y lo que importa en grado sumo es que una Iglesia que se dice cristiana se considere irresponsable, penal y civilmente, de ese delito, se permita asumir el papel de encubridora del mismo y justifique todo ello con el mito de que la Iglesia es una “sociedad perfecta” que no ha de dar cuentas de los actos cometidos contra la sociedad civil. Se trataría, pues, de una cuestión eclesiástica interna (“los trapos sucios se lavan en casa”) que debe ocultarse para asegurar el prestigio de la institución. Y como Dios ha prometido a la Iglesia la asistencia del Espíritu Santo y “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”, el papa puede proclamar que resiste sin temor las “habladurías” y “rumores” sobre sus órdenes de ocultamiento sistemático, so pena de excomunión, de lo que se supone conocido en su momento por razón de sus cargos. Y, cómo no, un obispo español, que considera más grave el aborto que la pederastia, ha hablado de una campaña de los que no quieren creer en Dios.
¿Hubiera sido posible esta actitud de encubrimiento, irresponsable y antisocial, sin la estructura del poder político de la Iglesia romana? El papado es un régimen monocrático en el que el papa ostenta los tres poderes propios de un Estado de derecho. Él nombra a los cardenales de la Curia, verdadera oligarquia gobernante. La democracia electiva no es la propia de la Iglesia, según el teólogo Ratzinger. Los derechos humanos y civiles del pueblo de Dios no son ninguna garantía eficaz frente al poder papal. El Estado no puede entrometerse en esa cuestión con argumentos “seculares”, pero la Iglesia sí puede hacerlo con la sociedad civil alegando un derecho divino.
La supuesta campaña de desprestigio que, según el Vaticano, han desencadenado los enemigos de la Iglesia católica (o sea los enemigos de Dios) ha sido negada por aquellos obispos que han reaccionado con sentido de responsabilidad cívica y cristiana en Alemania, Austria y Estados Unidos. Ellos le han dado la mano a los “invasores” que, con toda razón, han penetrado por la grieta que forman las mil denuncias de las víctimas que exigen justicia, reparación y enmienda. En cierto modo eso significa, de hecho, un cisma concreto y preciso, pues no comparte la respuesta oficial vaticana. Los altos mandos de la Iglesia saben ya que no se acatan todas sus consignas por los fieles de los países democráticos, excepto España, donde el episcopado se parece tanto al Partido Popular en sus actitudes respecto a la corrupción política, permitiéndola (que es fomentarla), ocultándola, presumiendo inocencias, persiguiendo a quienes la denuncian e investigan, acusando de campaña mentirosa de sus rivales lo que es una verdad evidente de los hechos.
Esto no es más que el comienzo. A medida que el “efecto llamada” multiplique las denuncias de pederastia en todo el orbe católico, la Iglesia vaticana no podrá seguir a la defensiva. Claro está que ni el Papa ni los obispos se sentarán en el banquillo de las jurisdicciones penales. Tal vez las Iglesias nacionales indemnicen a algunas víctimas. Pero lo decisivo será la pérdida de legitimidad del sistema autocrático del papado, la última monarquía absoluta que existe en Europa. Los santos inocentes, violados por unos pobres reprimidos sexuales, han redimido el pecado estructural de un poder que se escuda y se excusa en nombre de la divinidad. Por el muro pétreo que defiende la fortaleza vaticana penetra en ella, en nombre de la justicia, la fuerza de renovación cristiana que la derroque.
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Excelente el artículo. Los que amamos de verdad a la Igleia la querríamos ver purificada. La parafernalia vaticana lo impide. Es cierto, los tiempos de la Iglesia son demasiado lentos, pero a nosotros nos caracteriza la esperanza. Y la esperanza es que se haga justicia. Por más invulnerable que paezca la Iglesia con toda su organización jerárquica, puede derrrumbarse etrepitosamente a partir de las brechas abiertas. No el cristianismo, no la fe, no la iglesa verdadera que es el pueblo de Dios sino toda esa estructura medieval, temporal, política y anticristiana.
Gracias Gonzalez Casanova por tus escritos tan lúcidos, documentados y comprometidos con el evangelio.
Leí la semana pasada tu entrevista en La Contra de la Vanguardia, (que me gustaria tener por e-mail para difundirla).És realmente una faro de luz en esta noche obscura que vivimos hace ya demasiado tiempo en la iglesia jeràrquica española por eso son muy de agradecer las luces, vengan de donde vengan.
Ciertamente tiene demasiado poder engogámico la iglesia para que caiga facilmente, hay demasiados intereses, pero es también cierto que el Espiritu Santo puede desencadenar un sunami tan fuerte que se lleve tanto antievangeli como hay en ella.
Esperemos que cuando en esta tierra nuestra se comiencen a destapar los casos de pederastia y abusos, que no son pocos, se haga una limpieza a fondo
"Los santos inocentes, violados por unos pobres reprimidos sexuales, han redimido el pecado estructural de un poder que se escuda y se excusa en nombre de la divinidad"
"Los santos inocentes, violados por unos pobres reprimidos sexuales, han redimido el pecado estructural de un poder que se escuda y se excusa en nombre de la divinidad"
"Los santos inocentes, violados por unos pobres reprimidos sexuales, han redimido el pecado estructural de un poder que se escuda y se excusa en nombre de la divinidad"
"Los santos inocentes, violados por unos pobres reprimidos sexuales, han redimido el pecado estructural de un poder que se escuda y se excusa en nombre de la divinidad"
"Los santos inocentes, violados por unos pobres reprimidos sexuales, han redimido el pecado estructural de un poder que se escuda y se excusa en nombre de la divinidad"
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La verdad es que la situación me resulta incomprensible.
En mi inocencia ciega de amor por la Iglesia Católica, me hubiera imaginado la situación contraria: La ley civil de un estado aconfesional intenta detener a unos obispos que están castigando a unos delincuentes pedófilos que han encontrado en su Iglesia, atándoles ruedas de molino al cuello y tirándolos al mar... Los jueces intentan que se defiendan los Derechos Humanos de los pobres delincuentes, pero los Obispos no les dejan, y dicen que ellos tienen que seguir el Evangelio por encima de las leyes civiles.... Los jueces insisten que aunque sean curas tienen los mismos derechos que los seglares y que no merecen la pena de muerte... Al final de la película ganan los jueces y los pobres delincuentes se quedan solo con pena de carcel por 30 años...
En fin, solo era un sueño.
Extraordinariamente lúcido y certero el comentario. Solamente va a fallar el optimismo del blogger, un poco ingenuo desgraciadamente. La institución tiene cuerda para mucho más y no hará demasiado para la necesaria renovación, por otra parte exigida por la fidelidad al evangelio de Jesús. El sistema de acceso al poder, la cooptación que hace que la casta dirigente se reproduzca indefinidamente a si misma, es enormemente eficaz, y no sólo en la iglesia (es copiado por casi todos).
Y a pesar de todo... Jesús es el camino verdadero y la fuerza del evangelio triunfará.
Y el divorcio, no lo olvides. La Trinidad es el divorcio, aborto, eutanasia. Hasta 1981 sólo teniamos la Rota, enriquecida brutalmente. Ahora, la Asociación Pro Vida y la iglesia católica se ven opuestas, contrarias, y se abortan y eutanasian la una a la otra. El PP no se opone a la Trinidad divorcio, aborto, eutanasia, ni nadie en Europa. Separemos la iglesia del estado.
Los socialistas, con latisueldos familiares por su militancia, suelen erigirse en maestros de doctrina. Y le dan lecciones a la Segunda Persona de la Trinidad si se tercia. De momento se quedan con el Papa. Muy partidarios del evangelio, arremeten en cuanto pueden contra el Partido Popular, con la esperanza subliminal de así asociar Iglesia jerárquica a PP y al revés. Son los socialistas catalanes muy listos. Y, como he dicho antes, muy bien pagados. No se avergüenzan de haber promovido el aborto libre, sacrificio de humanos tout court, sin más lenitivo que la edad. Más aún, intentan ironizar ridiculizando a quienes ponen en justa balanza aborto y pederastia. No les importa echar tinta de calamar diciendo que la Iglesia no deja al Estado entrar (que es lo que ellos quisieran) y sí quiere la Iglesia entrar en el estado. Les gusta las paradojas. Son muy listos los socialistas. ¿Por qué va la Iglesia a defender al débil, si ya están ellos? Como en el aborto y la eutanasia..
Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral