Andrés Torres Queiruga
Hay autores que se leen, estudian y critican para aprender de ellos y citarlos en temas concretos. Otros hay que, sin excluir eso, se llevan dentro, incorporados. Autores que ya no se citan demasiado, porque en realidad forman parte del propio pensamiento, y no siempre resulta fácil distinguir entre lo que se les debe y lo que uno ha elaborado por cuenta propia. Me sucede con Amor Ruibal o, en su medida, con Tillich, Rahner o Teilhard de Chardin. Me sucede también con Edward Schillebeeckx. Y creo que no sólo a mí: no se trata de una experiencia individual, sino que son muchos los que han alimentado tanto una parte importante de su vivencia de la fe como de su interpretación y práctica de la teología al hilo de una obra que refleja de manera extrañamente fiel el destino de la teología en el siglo xx.
Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral