Lo peor, el miedo
Soledad Gomis
En Europa viven entre 15 y 20 millones de musulmanes –no puede concretarse más–, mientras que la cifra oficial de habitantes roza los 500 millones.
“Los musulmanes padecen una creciente discriminación en toda Europa y urge tomar medidas para atajar el problema”. El consejo es del Instituto Sociedad Abierta (OSI), una fundación creada por el multimillonario George Soros. Nada sospechosa, pues. Según sus datos, los musulmanes tienen mayores tasas de desempleo y reciben menores salarios, mientras que algunos alumnos musulmanes se enfrentan a situaciones de xenofobia y prejuicios y sus maestros les atienden con menores expectativas. A pesar de eso, el trabajo de OSI, realizado en once ciudades de once países, muestra que los musulmanes sienten parte de la ciudad y el país en el que viven, y prefieren residir en comunidades mixtas a vivir entre personas de su mismo origen.
El referéndum suizo no hace nada por eliminar prejuicios o debatir situaciones sino que azuza la aparición de problemas. Y no señalemos a los suizos, una encuesta realizada por un diario barcelonés dio resultados rotundos: votaron 7.160 personas de las cuales un 81 por ciento dijo no a los minaretes. Eso que en Suiza hay cuatro minaretes; eso que en toda la península hay doce.
Cuanto mejor sea la situación de los musulmanes, más se integrarán y menos se favorecerá su radicalización. Otro tema es debatir, como ahora en Francia, si debe permitirse o no el burka o niyab . Porque en Europa tendemos a una sociedad laica y hasta los crucifijos van saliendo de las aulas. Pero también queremos una sociedad libre y justa. Y eso es difícil con miedo. Con temor, con recelo, nadie se acerca a nadie.
Los comentarios para este post están cerrados.
Sabemos también que a pesar de nuestras diferencias, hay una ley que vincula a las grandes religiones. Jesús nos dijo “ama a tu prójimo como a ti mismo”. La Torah ordena: “aquello que sea malo para ti, no lo hagas a tus semejantes”. En el Islam, hay una enseñanza que afirma: “ninguno cree realmente hasta que desea para su hermano lo mismo que desea para si”. Y lo mismo vale para los Budistas, los Hinduistas, los
seguidores de Confucio y para los humanistas. Es, por supuesto, la Regla de Oro – la propuesta que nos invita a amarnos, a entendernos, a tratar con dignidad y respeto a todos aquellos con quienes compartimos un breve momento en esta tierra. Oración Obama, en Google
La integración es un objetivo loable, pero falaz.
La realidad es otra: en UK, por ejemplo, eran inmigrantes de tercera generación los que colocaron bombas en el metro, y forman redes violentas y delictivas (iba a decir "terroristas" pero no sé si es políticamente correcto).
Pues eso: inmigrantes de tercera generación, nacidos en el Reino Unido, educados en colegios y universidades británicas, con compañeros y amigos british, y terminan poniendo bombas en el metro en el nombre de Alá.
(Ahora dirán que la culpa es de los británicos por no saberlos integrar: ¿los musulmanes no pueden hacer un poco de autocrítica, en vez de echar siempre la culpa a los demás?)
Sábado, 18 de febrero
Francisco Baena Calvo
Religión Digital
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Angel Moreno
Juan Antonio Espinosa
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
FCJE
Josemari Lorenzo Amelibia