El nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián ha causado conmoción. Diríase que volvemos a los tiempos en que los asuntos internos de la Iglesia eran vividos como cuestiones públicas, que afectaban a toda la sociedad. Cuando las más altas autoridades eclesiásticas, en Roma y en nuestro país, repiten el lamento quejoso por la pérdida de presencia y valoración de la Iglesia en la sociedad, especialmente por lo que juzgan oposición e incluso persecución por parte del poder político, ahora, gracias a este conflictivo nombramiento, consiguen de nuevo volver al primer plano de la actualidad.
No les ha sido difícil: les ha bastado sustituir a uno de los mejores obispos que había en la Iglesia en España, Juan María Uriarte, por uno de los más prometedores representantes del clan episcopal de la firme derecha en lucha tanto contra el gobierno socialista como contra los sectores abiertos, o simplemente moderados, del catolicism. José Ignacio Munilla era el candidato previsto y promocionado por el cardenal Rouco y todo el grupo de obispos denominados “de Toledo” porque bastantes de ellos allí estudiaron, convocados por el cardenal Marcelo González; ahora dominan en muchas diócesis y en la Conferencia Episcopal. Su común característica es la rigidez doctrinal, la intolerancia moral, el gusto por el combate contra el gobierno. Es la derecha, pero lamentablemente no una derecha inteligente –como podría ser la más fiel al papa Benedicto– sino de una altura intelectual y pastoral temiblemente baja.
En el caso del nombramiento de Munilla pensaron que por el hecho de ser euskaldun, de ser vascoparlante, no provocaría oposición en la iglesia guipuzcoana. Sin captar que precisamente por ser de allí, le conocen. Ahora recurren –como también hacen diarios que uno imaginaría mejor informados como El País o ABC– a cuestiones políticas, a la recurrente acusación de nacionalismo. No es el caso: Munilla no es nacionalista pero además es ultraconservador. Ese es el máximo problema.
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Comentario por Cero, 30.12.09 | 11:35
Página 40 de La Razón: Los católicos crecen: feligreses, curas, misiones... En El Chad, valga de ejemplo, los católicos han pasado del 5% al 20%. África y América son el "granero" de sacerdotes del presente/futuro. Vamos a más. EN España, se reduce el número, pero mejora la calidad de los que se quedan.
Hojeando, u ojeando, aburrido, he resuelto un enigma. ¡ Hgildo es de El Chad !
La Iglesia vasca está, tras el paso de los obispos nacionalistas vascos, envejecida, sin vocaciones y con una tasa elevadísima de deserciones de laicos. Iglesias casi vacías y misiones abandonadas.Son ellos los que envenenaron el mensaje cristiano con la política unidireccional y totalitaria nacionalista/vasca, ha sido una auténtica dictadura y con un silencio cómplice (al menos) y nada profético con los más necesitados: las víctimas del terrorismo; así que cualquier cosa que venga ¡mejor! ¡¡Aupa Munilla!!
El comentario de El Ciervo me parece muy bueno. Me remito al artículo de opinión de ayer en El País sobre el nombramiento de los obispos, de Tamayo, para resaltar el modo anti-tradición de tales nombramientos. La Papolatría y la terrible fuerza de la curia romana pueden con todo: con san León Magno, con san Agustín, etc., etc. ¿A quién han preguntado para nombrar a Munilla o a Asenjo? Claro, en Sevilla nos las tragamos dobladas.
La descripción que hacéis de Monseñor Munilla confirma que su nombramiento como Obispo de San Sebastián es todo un acierto. Sois la prueba del nueve.
Lunes, 28 de mayo
Manuel Mandianes
Francisco Margallo
José Antonio Pagola
Guillermo Gazanini Espinoza
Juan Fernandez Krohn
Isabel Gómez Acebo
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Peio Sánchez Rodríguez
Carlos Corral