El nombramiento de José Ignacio Munilla como obispo de San Sebastián ha causado conmoción. Diríase que volvemos a los tiempos en que los asuntos internos de la Iglesia eran vividos como cuestiones públicas, que afectaban a toda la sociedad. Cuando las más altas autoridades eclesiásticas, en Roma y en nuestro país, repiten el lamento quejoso por la pérdida de presencia y valoración de la Iglesia en la sociedad, especialmente por lo que juzgan oposición e incluso persecución por parte del poder político, ahora, gracias a este conflictivo nombramiento, consiguen de nuevo volver al primer plano de la actualidad.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
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Religión Digital
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Asoc. Humanismo sin Credos
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