
Ana María Schlüter Rodés
Mujer de Betania y maestra zen
Espero seguir haciendo, en edición mejorada, de puente, desde mi
inmersión en diferentes culturas y lenguas, un puente que esté
pendiente de los que pasan y no se importe demasiado a sí mismo.
Puente entre zen y fe cristiana; puente entre el zen venido de Japón y
España, puente entre la orilla del sufrimiento y la de la paz en medio
de todo. Puente que “deja pasar burros y caballos”, como decía en los
siglos viii-ix el anciano maestro zen chino Chaochou.
Espero poder hacerlo con creciente libertad interior y capacidad para
discernir y ayudar a discernir lo que es un camino recto para llegar a
ser un ser humano cabal.
A medida que el cansancio físico al paso de los años aumente, dedicar
más tiempo a traducir y escribir sobre cuestiones relacionadas con zen
y fe cristiana, que puedan servir de orientación, además de seguir
guiando en la práctica del zen y preparando a otros para que puedan
continuar la tarea.
Ojalá esto contribuya a la paz de una humanidad sufriente, para que
desde las raíces pueda ver, pensar y actuar mejor; insertando el
esfuerzo en la acción divina que en el silencio empuja la historia,
como decía Fernando Urbina.
Espero poder seguir contando y comentando cuentos de los hermanos
Grimm. Con eso disfruto mucho; son un bálsamo de sencillez y bondad,
la misma que nos sonríe en la naturaleza. “Mi amado las montañas...
Todas las cosas le son Dios”, decía fray Juan de la Cruz.
Martes, 14 de febrero
Francisco Baena Calvo
José Rubio y César Luis Caro
Pedro Tarquis
Mariano Fresnillo Poza
Josemari Lorenzo Amelibia
Juan Fernandez Krohn
Carlos Corral
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes